Una Iglesia que abraza a los divorciados

Extracto de la Revista VIDA NUEVA (Edición España) del mes de abril de 2018

Este 8 de abril se cumplen dos años desde que Francisco publicara Amoris laetitia, la exhortación en la que condensó el trabajo desarrollado durante dos Sínodos de la Familia. De entre sus muchas aportaciones, las relativas a la acogida de los separados y divorciados en la Iglesia generaron todo tipo de reacciones. Pero más allá de la controversia, la verdad es que el documento bergogliano brega por calar poco en la Iglesia en España.

Así lo comprobamos en un coloquio organizado por Vida Nueva con varios de los protagonistas de los dos proyectos referentes en Madrid y, en general, en toda España. Por la Parroquia de Guadalupe acude Fernando Soler, divorciado hace cinco años y uno de los coordinadores de su actual grupo de separados y divorciados; y por la parroquia de los redentoristas las dos coordinadoras del grupo, Marga Calderón y Matu Gispert […].

El grupo de separados y divorciados de la parroquia de Guadalupe fue creado en 1988 por el P. Sergio Delmar, MSpS, y por la laica Virginia Castañeda y otras dos mujeres que se acababan de divorciar. Así, fue el primer grupo de estas características del que se tiene constancia en toda España. En ese momento de “oscuridad” para esta realidad en la Iglesia, este grupo de seglares buscó respuestas en distintas instancias eclesiales, pero sólo encontraron una puerta abierta en los Misioneros del Espíritu Santo.

Treinta años después, la parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe sigue siendo referente en este sentido. Su párroco, Fernando Artigas MSpS, nos habla de esos inicios: “Aunque actualmente los llamamos, cariñosamente, el grupo de «sepas», en un principio ellos mismo se autonombraron el grupo 1.1.1.1., porque eran cuatro integrantes y venían de uno en uno. Esto nos hacía mucha gracia, pues la costumbre en la parroquia es que cada comunidad tenga nombre. Se incluyeron en la Pastoral Familiar y se integraron de esa manera, desenfadadamente y sin diferencia ni distinción”.

Sobre la idiosincrasia del grupo, Artigas detalla que “aquí optamos por delimitar la duración del recorrido pastoral, siendo este de dos años. De este modo, acompañamos el proceso de duelo y luego invitamos a las personas que concluyen el proceso a integrarse en la parroquia como uno más… Así evitamos que se mantengan con la etiqueta de «separados» o «divorciados» permanentemente. No son separados o divorciados, están porque son personas, cristianos”.

En el caso de Fernando Soler, como explica, “mi acogida llegó gracias a Fernando Artigas, teniendo la suerte de que me ha acompañado en todo momento”. Divorciado en 2013, completó los dos años del curso de Guadalupe y, tras sentirse respaldado y ayudado en su herida, personal y espiritual, decidió seguir unido a este proyecto pastoral, del que hoy es coordinador junto a otra laica, también divorciada. Como detalla Soler, este año participan en el grupo 15 personas (hubo tiempos en los que llegaron a ser hasta 40, hombres y mujeres), con mayoría de mujeres y con una media de edad por encima de los 45 años.

En cuanto a su forma de trabajo, “nosotros también somos una comunidad abierta, no religiosa en el sentido formal, incidiendo mucho en temas humanos como la felicidad, la autoestima, los hijos, el perdonarse a uno mismo y a la persona de la que te has separado”. Así, si bien todos los encuentros, cada dos jueves, cuentan con la presencia de un sacerdote de la parroquia, ahora el Misionero Manuel Rubín de Celis MSpS, este no tiene un papel de protagonista: “En Guadalupe, el Misionero del Espíritu Santo que tutela el grupo es sólo acompañante, uno más del conjunto, recayendo la responsabilidad en los laicos”. Otra cosa, reconoce, es que “siendo en su mayoría los participantes católicos, al final surgen momentos de debate donde abordamos el tratamiento que se nos da desde la Iglesia; entonces, ya sí, la figura del sacerdote es clave a la hora de tratar de explicarnos las cosas”.

“Un momento ciertamente importante en el curso -cuenta Soler- fue en Navidad, cuando celebramos una misa y el sacerdote la comenzó visibilizando la reconciliación para todos con esta frase: «Estáis perdonados por Dios». Esto produjo un gran efecto y se vio a la gente feliz”.

Esto último lo destaca Artigas, quien añade que, “no siendo las creencias requisito para acudir a la parroquia, los que se incorporan saben que se trata de un contexto eclesial y religioso, por lo que las reuniones terminan con una oración, con respeto a quienes no son creyentes, pero también por parte de estos a la fe de los otros”.

En este sentido, ¿consideran todos los cultivadores de una pastoral desarrollada en un contexto de sufrimiento humano, que Amoris laetitia ha significado un antes y un después? […]

Soler es escéptico: “Creo que el mensaje no acaba de ser claro. Muchas personas que atraviesan una situación muy difícil, que sufren por sentirse realmente pecadoras y no acogidas por la Iglesia, necesitan respuestas claras; un sí o un no a cuestiones como si somos bendecidos y aceptados por la Iglesia. Desgraciadamente, percibo que son excepcionales las respuestas en un sentido de acogida como estas de Guadalupe o los Redentoristas. Aquí mismo, en Madrid, salvo alguna iniciativa del Arzobispado, no hay un cambio real que sí podría traducirse, por ejemplo, en una Vicaría dedicada en parte a esta pastoral. Y eso si hablamos de Madrid… Porque, en la mayor parte de España, en cientos de parroquias y comunidades, a los separados y divorciados no se les ofrece absolutamente ninguna alternativa. Es más, según dónde vivas, no hay puertas abiertas ni para ir a misa, pues los propios lugareños te miran mal” […].

Estamos en el principio de un cambio. Pero, si bien hay quienes ya llevan 30 años acompañando este caminar, el último empujón del Papa Francisco puede suponer un rayo de sol.

Testimonio desde Kenia

Guadalupanos por el mundo

En esta parada encontramos a Asanta y Teresa en Kenia colaborando con la ONG Kubuka (Más por ellos).

Testimonio desde Kenia

La idea de hacer un “corte” surgió hace algo más de un año. Mi vida en Madrid se encontraba por aquel entonces en un punto de clara inflexión… decidí entonces rescatar otros sueños que había tenido en años anteriores, deseos, opciones que no había tomado en su momento y que ahora parecía el momento idóneo para escucharlas. Una en concreto tomó más fuerza. Decidí entonces proponérselo a mi pareja para hacerlo juntos, lo hablamos entre nosotros, con familiares y algunos/as amigos/as, y empezamos a darle forma a la idea.

Estuvimos hablando con todas las personas que conocíamos en este ámbito. Algunas pudieron orientarnos, otras no… todas nos escucharon. Y poco a poco fuimos acotando, definiendo más lo que queríamos, en aquello que podíamos realmente aportar, conociendo y escuchando las necesidades del otro y ajustando entre ambos expectativas y realidades.

Finalmente, nos decantamos por la ONG KUBUKA. Es una entidad joven que impulsa proyectos de emprendimiento social, educación y desarrollo comunitario en los países de Zambia y Kenia, y a éste último nos dirigimos nosotros.

África se abrió paso así en nuestro horizonte, esta sería para mí la primera sorpresa del viaje. Es difícil no sobrecogerse ante África, la perspectiva de adentrarme en una realidad tan distinta a lo conocido hasta el momento, tan grande y diversa y a la vez consciente de tantas situaciones de dolor y sufrimiento, me generaba cierta congoja.

Hoy puedo decir que esta y otras cuantas barreras se han ido destruyendo poco a poco en este tiempo… Solemos decir que “Dios sorprende” y que, a veces, basta con dejarle un poco de espacio para ello. Yo entonces quería dejarle campar a sus anchas pero ya sabemos que el espacio es exterior e interior, así que hice lo que pude y Él se aprovechó de todo ello.

Hemos estado expuestos a situaciones de extrema pobreza, de desamparo, de abandono infantil y de mucha vulnerabilidad social. Nuestros ojos se fueron acostumbrando a una realidad que conmueve sin remedio, que enamora con el contacto y que entristece en muchos otros momentos… Nos hemos sumergido casi a diario en Kibera, un slum de África donde viven más de un millón de personas en situación de gran precariedad laboral, de vivienda, educativa, de salud y económica. Son necesidades de hoy en día que, al verse afectadas todas y al mismo tiempo, genera una gran desprotección entre la comunidad. Una comunidad que me gustaría que conocierais a través de estas líneas.

Puesto que la introducción está hecha y la puesta en contexto también, lo que realmente merece la pena contar es la esencia de lo que hemos vivido, y una de las esencias más importantes que rescato es el ser y sentirse comunidad en Kibera. Al estar el territorio estructurado en chabolas, con calles sin asfaltar, peatonales y estrechas, las personas que viven a tu lado, enfrente, al otro lado, detrás, se convierten en verdaderos vecinos, personas con las que compartir tu día a día, con los que hay un contacto diario, con los que intercambiar confidencias, pasar el rato y apoyarse en las dificultades.

El equipo del colegio de la ONG en Kibera, por ejemplo, no son sólo compañeros/as de trabajo, son amigos/as y además vecinos/as. Lo que hace que, habiéndose desarraigado de su lugar de origen (mayoritariamente rural) encuentren allí una nueva familia, una nueva Comunidad en la que apoyarse, con la que caminar, con la que soñar y construir un barrio más digno, con mejores condiciones de vida. Vivir allí tiene para ellos un nuevo sentido porque no están solos, caminan con otros.

Esto sucede allí en multitud de ocasiones: cuando alguien muere, recaudan dinero para poder trasladar el cuerpo a la zona a la cual pertenece la persona, y cuando alguien necesita de una operación, reúne a los vecinos para ver si entre todos pueden hacer frente a la costosa situación. No tienen mucho pero con la generosidad de todos/as, se hace posible enfrentar grandes desafíos.

Es curioso cómo los lugares en los que nacemos van conformando de alguna manera el tipo de relaciones que forjamos con nuestro entorno más cercano. En muchos lugares de África, no sólo en Kenia, es tradición (especialmente en las zonas rurales) construir las casas de forma circular para poder compartir el espacio común. Este modelo de convivencia es el que inspiró la construcción del centro de acogida en la zona rural donde he podido realizar un trabajo mano a mano con el equipo de profesionales kenianos que, con mucha novedad y cariño, tienen que hacer frente a un proyecto maravilloso que no está exento de algunos retos.

La zona rural me ha permitido retirarme de la bulliciosa Nairobi, estar en contacto con la naturaleza, jugar con los niños, trabajar con los mayores y aprender de las maravillas que hace la imaginación cuando no cuentas con materiales u otros instrumentos al alcance. He visto convertidos en cabeza de muñecos los huesos del fibroso mango que comían diariamente cuando éstos saltaban en caída libre hasta el suelo. He visto transformar los bricks de distintos tamaños en coches, autobuses y hasta un “señor tractor”, jugar a las cocinitas con el barro del suelo, explorar el territorio, y hemos cantado y bailado los hits del momento.

En el baile y en el canto los kenianos son expertos. Cada vez que reciben a alguien nuevo o celebran algún acontecimiento, los/as niños/as y jóvenes te reciben cantando y bailando canciones tradicionales en “kiswajili” que te hacen empezar el encuentro con una gran energía.

Cuando pienso en ellos y me voy deteniendo en cada una de las personas con las que conviví, me aparece su sonrisa. Una sonrisa de acogida, de amistad, de agradecimiento, que es mutuo, porque se nos ha permitido compartir nuestro tiempo, conocernos en nuestras diferencias, aceptarnos con cariño,  respetarnos y disfrutar juntos del trabajo, los juegos, la música y la amistad.

Kenia seguirá ahí, con su naturaleza formidable, su costa maravillosa, sus parques naturales y animales fascinantes, con sus habitantes que construyen el país con sus contrastes, con sus grandes contradicciones, con sus luchas sociales, su diversidad y con una fuerte creencia en su país.

Es una comunidad de fe, que vive con una gran esperanza en cada persona, en cada proyecto y en la vida. Así que estoy inmensamente agradecida porque me hayan abierto la puerta de su casa durante estos meses y haber podido abrazarlo tan de cerca.

Gracias al Equipo de Comunicación por la invitación a escribir estas palabras y a mis hermanos/as de Guadalupe por poder compartir con vosotros/as esta rica experiencia.

Asante Sana, Teresa Olleros

Gonzalo, Manolo: ¡Gracias a los dos!

Este año el clima ha sido atípico. La lluvia y la ausencia de calor nos han evitado una primavera de alergias y nos han regalado un paisaje de colores variados donde habitualmente, estaría amarillo y seco. El agua lo transforma todo: unas veces de forma visible a través de grandes aguaceros; en otras ocasiones, discretamente, calando el suelo y acercando el alimento a cada planta para que surja.

En Guadalupe, hemos aprendido a convivir misioneros y laicos porque compartimos una misma vocación, la de servir a los demás, la de hacernos agua para que otros crezcan, ampliando año tras año el alcance de nuestro círculo.

Con la llegada de Gonzalo y, luego de Manolo, hemos renovado la cantidad y, sobre todo, la calidad de nuestro ser líquidos; pasa siempre: las personas que se cruzan en nuestro camino dejan huella, nos tocan el corazón y aportan nutrientes a nuestro personal depósito.

Ahora que la distancia física se hará inevitable, seguiremos compartiendo el mismo manantial, Jesús de Nazaret y su peculiar sentido de estar en el mundo. Que sigáis fluyendo al servicio de los demás.

¡Gracias a los dos!

Oración por las familias de los enfermos

En el día en que celebramos el sacramento de la unción de enfermos, compartimos la oración que se ha rezado en las misas:

Señor, Tú nos bendices con el don de la familia.

Te damos gracias por el amor, la fuerza y el consuelo que nos da.

Vuelve hacia todas ellas tu mirada y protégelas cada día.

Haz que este momento doloroso sirva para unirlas, para que todos y todas se preocupen más unos de otros, aprendan a expresarse abiertamente su amor mutuo y crezca su fe en Ti.

Señor, acompáñalas en su camino y bendícelas con tu gracia, para que sientan tu cercanía y tu ayuda mientras nos cuidan y sufren al vernos enfermos.

También te pedimos por quienes nos cuidan. Sé Tú su recompensa por todos los servicios que nos prestan, el tiempo que nos dedican y el cariño con que lo hacen.

Y para nosotros te pedimos, por intercesión de la Virgen, nos concedas vivir este tiempo con paciencia, generosidad, gratuidad y confianza.

Amén.

Boletín digital 09

Editorial

Tiempo de Pascua Primavera, luz, agua fresca que hace brotar la vida. Aire limpio. Vida renovada. Pascua significa dejar atrás el pasado para despertar a una vida nueva, libre, fraterna, ilusionada, preñada de esperanza. Es dar un paso decidido hacia adelante, sin miedo a lo que ha de venir… En la Pascua de Jesús comienza un mundo nuevo en el que descubrimos que Él vive cada vez que nos reunimos en su nombre y lo traemos a nuestro recuerdo. “El que cree…

Boza, el grito que derriba los muros

El día 28 del pasado mes de marzo, nueve integrantes de la comunidad Djembé partimos con mucha ilusión hacia la ciudad de Ceuta para compartir y celebrar una Pascua muy especial, una Pascua de encuentro con todos aquellos que esperan en la frontera entre África y Europa. La comunidad de las Carmelitas Vedrunas nos abrió sus puertas, como hace día a día con las personas que consiguen cruzar la valla o llegar a la ciudad por el mar. Paula, Cande y Teo,…

Conscientes y compasivos como Jesús

Nuestro querido Toño Kuri MSpS, ha publicado libro. Os dejamos una reseña. Este es un libro no solo para leer, sino también para ejercitarse y practicar el arte del conocimiento personal, de la no violencia y de la compasión. En definitiva, para practicar el camino espiritual que nos dejó abierto Jesús de Nazaret. El conocimiento interior no es fácil. Son muchos los oscuros rincones del corazón donde se ocultan secretas intenciones que pasan desapercibidas a nuestra conciencia diaria. Normalmente nuestra…

Cuéntame cómo pasó (Comunidad Talitha)

Hace bastantes años (¡vaya eufemismo! sí, porque no son bastantes: son muchos años, ya que son treinta y cinco), se habían formados dos grupos de matrimonios, integrados en la Pastoral Familiar de la Parroquia de Guadalupe. Sus nombres eran BETANIA y HOSANNA. Formados por seis y cinco matrimonios respectivamente, estuvieron juntos más de diez años. Por diversas circunstancias de la vida, hubo un momento en que llegaron a su fin. Pero sucedió que dos matrimonios de cada grupo deseaban vivamente…

El Pardo 2018. Tu Amor, Nuestra Alegría

Un año más hemos recibido el regalo de poder participar en los ejercicios espirituales organizados por la Parroquia. El lugar, El Pardo, para quien no lo conozca, la casa que está anexa a la Iglesia del Cristo del Pardo y que regentan los Hermanos Menores Capuchinos, orden de la familia franciscana. Una casa que cuenta con la ventaja de la cercanía de Madrid y a la vez con amplias zonas para pasear y meditar tanto en el propio recinto como en la parte accesible…

De las antípodas a los Grandes Lagos

Guadalupanos por el mundo Viajamos hasta Canadá. Donde nos encontramos con MariCarmen, Guillermo y Victoria, quienes viven en Toronto después de su paso por Australia. De las antípodas a los Grandes Lagos Hola a todos los guadalupanos. Somos MariCarmen, Guillermo y Victoria y os escribimos desde Toronto, donde vivimos desde hace unos nueve meses. Cuando llegas a un nuevo país, realmente valoras una serie de cosas en las que no caes en la cuenta de otra manera. Es un poco…

Ecopascua, nuevos brotes de vida y de resurrección

¡Nos vamos de Ecopascua! Y diréis, eso… ¿qué es? Y cómo decírselo a tu familia, a tus amigos… al principio casi no sabíamos qué decir nosotros.  Vivir la Pascua en una granja-escuela, rodeados de gallinas negras, ovejas, cachorros de mastín, con la amenaza del hambre de los lobos castellanos merodeando por los Torozos, es algo que suena diferente, ¿no? Las Cortas de Blas, un proyecto en armonía con la Creación, donde personas y animales pueden convivir al ritmo de la…

Golden Red

Seguro que algunos recordaréis cómo en el Foro Parroquial de 2016 tuvimos la oportunidad de ser coautores de la obra Golden Red de la artista Kuska, Alejandra Corral, en torno a la compasión. “Por la compasión a la esperanza» era el título y la reflexión que os proponíamos en un momento de encuentro para compartir y recordarnos cómo queremos seguir viviendo la Buena Noticia de Jesús profundizando en el que era el lema de aquel curso: “Elige la Esperanza, yo…

Vigilia Pascual 2018. Fiesta y Compromiso

Como suele pasar, no conseguimos sentarnos todos juntos. La falta de luz nos ha separado y nos obliga a mezclarnos con la gente que llena el templo. Lo primero que percibimos es que estamos rodeados de familias enteras, jóvenes y mayores, gente de toda la vida que hacía tiempo que no nos veíamos, y caras nuevas que completan el círculo en torno al presbiterio. Hacemos mucho ruido, tal vez demasiado, fruto del entusiasmo de los distintos grupos que se reconocen…

Visita canónica

Del 8 al 15 de abril pudimos contar con la presencia, en nuestra comunidad de Guadalupe, de dos de los miembros del Consejo Provincial de los Misioneros del Espíritu Santo. Pablo Héctor, vicario, y Marco, secretario, estuvieron en Madrid de visita canónica. Como todos los años, recibimos su paso por aquí para traer noticias y tomar el pulso de cómo van las cosas. Al igual que en ocasiones anteriores, no quisieron reunirse únicamente con la comunidad de Misioneros, para poder…