Oración por las familias de los enfermos

En el día en que celebramos el sacramento de la unción de enfermos, compartimos la oración que se ha rezado en las misas:

Señor, Tú nos bendices con el don de la familia.

Te damos gracias por el amor, la fuerza y el consuelo que nos da.

Vuelve hacia todas ellas tu mirada y protégelas cada día.

Haz que este momento doloroso sirva para unirlas, para que todos y todas se preocupen más unos de otros, aprendan a expresarse abiertamente su amor mutuo y crezca su fe en Ti.

Señor, acompáñalas en su camino y bendícelas con tu gracia, para que sientan tu cercanía y tu ayuda mientras nos cuidan y sufren al vernos enfermos.

También te pedimos por quienes nos cuidan. Sé Tú su recompensa por todos los servicios que nos prestan, el tiempo que nos dedican y el cariño con que lo hacen.

Y para nosotros te pedimos, por intercesión de la Virgen, nos concedas vivir este tiempo con paciencia, generosidad, gratuidad y confianza.

Amén.

Pregón pascual

¡Alegraos hermanos y hermanas!

¡Cristo ha resucitado y vive para siempre! ¡Que se alegren las criaturas todas, las del cielo, las de la tierra, las del aire y las del agua! ¡Todo hoy anuncia, a quien quiere verlo, la victoria del Salvador!

¡Dios ha dado la razón a Jesús de Nazaret!

¡En Él renace la esperanza! ¡Que su luz inunde nuestros corazones! Alégrese la Iglesia iluminada con tanta claridad.

Señor, ¡que brille siempre en tu Iglesia, la llama de tu amor y de tu Espíritu! Que ella arda siempre en nuestra comunidad de hermanos, que la comunidad sea una llama de luz y calor que transparente tu fuego y calor, que queme lo malo y aliente fraternidad.

¡Vamos, levantaos y caminemos sin miedo en la oscuridad de la noche del mundo! ¡Huyamos de la rutina y la pereza, de complejos, miedos y cobardías, el vino nuevo en odres nuevos! Ya no hay espacio para la tristeza o la soledad, para la desesperanza o la apatía.

¡Abrid las puertas a tristes, pobres, solos, inmigrantes, enfermos y cuantos sufren! ¡Que se queden con nosotros en un abrazo, y todos sonriamos! Dios ha puesto el mundo en nuestras manos.

Otro mundo es posible. La justicia, la fraternidad y la igualdad ya no serán extranjeras. Cristo está vivo y camina con nosotros, todos los días hasta el fin de los tiempos.

¡Ha resucitado el Señor y vive para siempre!

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