Unos libros sobre Concepción Cabrera

Como ya os contamos en una reciente comunicación, el pasado 8 de junio el Papa Francisco declaró “Beata” a Concepción Cabrera Arias, viuda de Armida, fundadora de la Espiritualidad de la Cruz e inspiradora de las Obras de la Cruz y de los Misioneros del Espíritu Santo.

Para aquellos que queráis acercaros a su figura, profundizar en su espiritualidad, en su pensamiento y conocerla un poco mejor a través de su obra, os reseñamos un par de libros publicados sobre ella donde se recogen sus numerosos escritos:

15 Días con Concepción Cabrera de Armida

Frech, Beatriz

Esposa y madre de nueve hijos, prolífica escritora mística, esta mujer mexicana aparentemente normal esconde en el fondo de su alma una extraordinaria vida apostólica, un ardor heroico para imitar a Jesús e identificarse con el Crucificado.

Sin haber vivido nunca en un claustro, Concepción Cabrera de Armida (1862-1937) es la inspiradora de la Obras de la Cruz.

Sus múltiples escritos –entre ellos su Diario espiritual, publicado por Ciudad Nueva– encierran tesoros de luz para toda la Iglesia y todos los hombres de hoy.

La hermana Beatriz Frech, religiosa de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, ha corregido y editado este libro, elaborado por varias hermanas en colaboración.

FICHA TÉCNICA
Publicado por: Editorial Ciudad Nueva
Edición: 30/09/2012
Primera edición: 01/06/2008
ISBN: 978-84-9715-142-9
Páginas: 128
Formato: 19×11
Peso: 120 gr.
Descarga las primeras paginas del libro aquí.

Diario espiritual de una madre de familia: Concepción Cabrera de Armida

Philipon, Marie-Michel

Conchita: «un caso único en la mística de hoy», «un alma bellísima, muy sencilla, fascinante a los ojos de Dios y de los hombres», «una mujer misteriosa y cercana».

Esposa y madre de nueve hijos, escritora mística, fundadora de las Obras de la Cruz, alma privilegiada, de un heroísmo excepcional, portadora de un mensaje para toda la Iglesia y todos los hombres de hoy.

Conchita ha dejado sesenta y seis volúmenes manuscritos, una obra tan amplia como la de Tomás de Aquino, un trabajo inmenso, un Diario espiritual que encierra tesoros de enseñanzas, de luz.

FICHA TÉCNICA
Publicado por: Editorial Ciudad Nueva
Edición: 20/01/2009
Primera edición: 31/12/1999
ISBN: 978-84-89651-71-5
Páginas: 312
Formato: 20×13
Peso: 350 gr.
Descarga las primeras paginas del libro aquí.

Hospitalidad. Proyecto de Comunidades de Acogida para familias refugiadas

¿Recuerdas la Segunda Guerra Mundial? Fue hace mucho tiempo, tal vez no hubieras nacido entonces. Nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas perecieron por su causa, se calcula que entre 70 y 100 millones. Los historiadores aún continúan investigando el número total de personas que se vieron obligadas a abandonar sus hogares, granjas y ciudades. Desde todos los puntos de Europa y hacia todas las direcciones posibles.

Pues bien, setenta y cinco, ochenta años después, el mundo vive de nuevo un éxodo gigantesco y sin final. El mayor desde entonces. Nuevamente, millones de personas; nuevamente, huyendo de la guerra, de la persecución religiosa o racial.

Cuando estalló la guerra civil en España, o la Segunda Guerra Mundial en Europa, cuando las hambrunas de principios de siglo XX o de la posguerra, igual daba si eras ingeniero o peón, la única aspiración era poder darle un futuro a los tuyos.

Yo, por ejemplo, soy hijo y nieto de inmigrantes. Pero seguro que tú también. Si naciste en Madrid, ¿cuántos de tus abuelos son también de aquí? ¿y de tus bisabuelos? ¿Por qué crees que vinieron? ¿Cómo fue su viaje? ¿Cómo llegaron? ¿Con mucho equipaje, con lo puesto? ¿Cómo fueron sus inicios?

¿Lo ves? Es una historia tan antigua como el hombre: las personas nos movemos buscando una mejor vida, cuando no simplemente sobrevivir. Abraham sale, a instancias de Dios, de Mesopotamia; y es justo entonces cuando nace su Alianza. Dios se hace presente en la vida de Abraham justo cuando éste se ve forzado a salir de su tierra.  

¿Cuánto tiempo se tarda en llegar desde Siria, Irak o Afganistán, hasta España? No me refiero a horas de vuelo. Los refugiados van viniendo como pueden: esquivando pasos fronterizos, las mafias, los bandidos y los que buscan aprovecharse de ellos, las personas más vulnerables que podemos imaginar. ¿Cuánto puede tardar en alcanzar España un muchacho chadiano, somalí o congoleño? ¿Cuántos mueren en el camino? ¿Cuántos mueren en el más absoluto de los olvidos, en la profundidad del mar o en la soledad infinita del desierto?

Mañana, hoy, ahora, bombardean tu barrio. Parece imposible, ¿verdad? Es lo mismo que podría estar pensando hace no muchos años cualquier familia de Damasco o Alepo. Imagina que tienes que salir con apenas la ropa que llevas puesta, y comenzar un lento y peligroso viaje, de varios años, sin destino claro, bajo la expectativa de ser rechazado por los países de destino.

No discuto ni razones ni políticas. Aunque en este punto, no se me ocurre nada mejor que acudir a las palabras de Jesús de Nazaret: “porque fui emigrante y me acogisteis” (Mt 25,35). No parece que Jesús tampoco lleve su reflexión más allá de lo verdaderamente importante: fui emigrante y me acogisteis.

Se da precisamente el caso de que hoy, ahora, en nuestra ciudad, muy cerca de nosotros, hay familias que necesitan ser acogidas. Hace muy pocas semanas, durante la Asamblea de Pastoral de Adultos de Fin de Curso, tuvimos la visita de la Fundación San Juan del Castillo – Pueblos Unidos, entidad perteneciente al Servicio Jesuita a Migrantes. Durante esta visita, Iván Lendrino, su director, nos estuvo hablando del Programa Hospitalidad.

Este Programa Hospitalidad es una de las respuestas que desde el SJM se están tratando de articular frente a la llamada “crisis de los refugiados”. Su finalidad, y aquí Guadalupe y sus comunidades podemos jugar un papel muy importante, no es otra que la de constituir “Comunidades de Acogida”, grupos de personas como tú y como yo, que quieran poner en marcha un proyecto de acogida e integración de una familia refugiada. El Objetivo del Proyecto es acompañar a estas familias en su proceso de inserción en nuestro país. Proceso que implica aspectos legales, educativos, sociales, médicos…, y que se pretende que finalice en un plazo de dos/tres años según cada caso, con la plena inclusión legal, socioeconómica y cultural, esto es, con la plena autonomía en su vida, en su nuevo hogar.

Las Comunidades de Acogida se componen de aproximadamente unas 10-30 personas; se trata de proyectos comunitarios, donde todos los voluntarios se reparten las distintas tareas y responsabilidades que la acogida de una familia refugiada supone. Junto con Pueblos Unidos y el resto de contactos del Servicio Jesuita a Migrantes, se proporcionará casa a esta familia, normalmente a través de la red de pisos que algunas congregaciones religiosas disponen en Madrid para ser cedidos en condiciones ventajosas para este tipo de proyectos. La Comunidad de Acogida y aquellas otras personas que deseen colaborar económicamente con ésta, se harán cargo de la cobertura de todas las necesidades básicas de la familia (alquiler del lugar de residencia, aportes económicos, gastos de transporte y tarjetas de metro/bus, alimentación, suministros, etc.).

Lo más importante, sin embargo, es el aspecto de acompañamiento humano: compartir y acompañar la vida con la familia, a lo largo de diferentes momentos de la semana, para facilitar la inclusión de la familia en la sociedad madrileña (ocio, redes de apoyo…), la ayuda y asesoramiento en cuestiones prácticas (gestiones y trámites médicos, sociales, escolares, empadronamiento…), el acompañamiento en necesidades concretas formativo-educativas (aprendizaje del idioma, refuerzo escolar niños-as, etc.).

Desde el Proyecto Hospitalidad de Pueblos Unidos se asumen todos los elementos técnicos que implica el acompañamiento social, jurídico, formación y empleo; así como el apoyo y acompañamiento a la Comunidad de Acogida.

Las personas a las que va dirigido este proyecto son familias refugiadas/ migrantes con niños-as en situación de vulnerabilidad. Criterios de vulnerabilidad: familias monoparentales, mujeres víctimas de violencia de género, número de niños-as, discapacidad, etc. También se puede dirigir a personas que, por diferentes circunstancias, han agotado las ayudas estatales para solicitantes/ beneficiarios de protección internacional (sistema de acogida) y no han conseguido los objetivos de inclusión social/ autonomía (acceso al mercado laboral/ vivienda digna, etc.).

Desde el Grupo de Acción Social de Guadalupe deseamos apoyar y promover este proyecto entre nuestras comunidades. De hecho, es muy importante destacar que la Comunidad Desvelados, perteneciente al área de Pastoral de Adultos, lleva embarcada en un proyecto de Comunidad de Acogida ya dos años. De hecho, uno de sus miembros también participó en el encuentro compartiendo su experiencia con todos los que estuvimos.

Creemos que este verano que ahora comienza supone un excelente momento para que comunidades y/o personas individuales nos planteemos la posibilidad de integrarnos o de iniciar un proyecto de Comunidad de Acogida.

Pensad en todas aquellas riquezas y conocimientos que todos y cada uno poseemos, no sólo individualmente sino también en equipo, en grupo. Pensad qué importante y hermoso sería poner tales riquezas a disposición de aquellos que hoy han llegado a nuestra ciudad, huyendo de la guerra, el hambre o la violencia. Recordad, recordad las palabras de Jesús: “Fui emigrante y me acogisteis”.

Carlos Santa María, Grupo de Acción Social

 

Podéis ver un pequeño fragmento del programa Pueblo de Dios – Misión en la Ventilla (minuto 7:00 a minuto 8:45) en el que se habla de este proyecto (aunque, si tenéis tiempo, os recomendamos ver el programa completo).

Fin del curso 2017-18 de Génesis

Casi sin enterarnos, como este calor que nos rodea repentinamente, llegó el fin de curso para Génesis, área de Pastoral Infantil de nuestra querida parroquia, integrada por niños y niñas con sus respectivas familias con edades comprendidas entre los siete y los doce años.

Cada año, al acabar el curso, los niveles de Segundo, Tercero y Cuarto de Génesis conviven durante un fin de semana en una casa de Los Molinos, en Guadarrama. Durante estos días que pasan juntos, además de dormir poco y divertirse mucho gracias al plan que tienen los API’s de Tercero y Cuarto capitaneados por Giancarlo MSpS, se cierra el curso y se prepara el siguiente y el domingo de ese “finde” acudimos el resto de los niveles de Génesis (Iniciación y Primero junto con los padres, hermanos, abuelos, tíos, padrinos de todos así como el resto de API’s), a despedir y agradecer el curso que tan intensamente hemos vivido intentando conocernos un poquito más entre nosotros y a Jesús, a María, a Nuestro Padre Madre Dios y al Espíritu Santo.

Una de las “cosas importantes” que suceden en la convivencia es que por un lado se despide a los mayores de Génesis, los de Cuarto, que el próximo curso cambian de área, pasan a Éxodo y, por otro, se acoge a los de Segundo que pasan al siguiente nivel de Génesis, Tercero, es decir, pasan a reunirse los sábados en lugar de los miércoles y tienen otras dinámicas distintas pero siempre, como no puede ser de otro modo, en torno a Jesús y a los hermanos.

Ya aprovechamos y os contamos qué hacemos en Tercero de Génesis:

  • Analizar la relación “conmigo mismo”.
  • Revisar nuestra relación con los demás.
  • Descubrir cómo actúa Dios en nuestra vida, reconocer a “Dios actuando en mí”.
  • Reflexionar sobre nuestra relación con el mundo, con la naturaleza, con la Creación, como regalo de Dios.
  • Vivir lo anterior desde nuestra realidad como integrantes de la Iglesia Católica.

En pocas palabras, Génesis, en el Tercer nivel, nos invita a Descubrir después de haber recibido a Jesús de una forma más íntima en la Primera Comunión y de tener una relación con Él más “adulta” después de haber celebrado la Reconciliación.

Retomando nuestro día de cierre de Génesis en Los Molinos, los que veníamos de refresco nos encontramos con un día amenazante de lluvia, con algo de fresquito pero con un olor y un color espectaculares.

Tanto los API’s como Giancarlo y los niños y niñas estaban un poco cansadillos. Desde el viernes habían estado haciendo distintas actividades tales como ver una peli que invitaba a reflexionar sobre la familia, reflexiones acerca de los migrantes y los problemas del mundo, una yincana guarra, durante la noche del sábado al domingo, la estupefacta y horripilante noche del terror y para terminar el domingo faltaban los juegos con el resto de los integrantes de Génesis y las familias, la súper misa presidida por Giancarlo MSpS y como broche final la comida compartida entre todos los asistentes.

Sobre las 11 empezamos a llegar los invitados a celebrar el domingo. Allí ellos ya tenían todo recogido y limpio. La limpieza es una de las tareas que se distribuyen entre los equipos en los que se agrupan los asistentes; esta vez les costó bastante debido a la “yincana guarra” porque todo y todos se llenan de pintura de distintos colores.

Después de esperar a que llegásemos el resto los “habitantes” de la casa nos recibieron con juegos de acogida y para conocernos y reconocernos entre todos.

Fuera, en la cancha del frontón bajo techado, nos juntamos todos, nos dividimos en dos grupos (éramos unos cuantos) formados por padres, madres, niños, niñas, abuelos, abuelas, tíos y API’s.

Los API’s de Tercero y Cuarto nos propusieron un divertido juego donde podíamos ir conociendo los nombres y lo que nos gustaba o no. Continuamos este rato con un “clamor”, nos dividimos entre los familiares y los niños y niñas de Génesis. Los API’s proponían palabras y los dos equipos tenían que cantar canciones que incluyeran esas palabras. Los equipos se alternaban y así hasta que a alguno de los dos equipos se le acababa el repertorio en cuyo caso perdía el “minipunto”. Por último hicimos unas carreras con pelotas y cucharas.

Como el tiempo no mejoraba, decidimos hacer laEucaristía y la comida bajo techo, en el comedor de la casa.

Allí Giancarlo presidió la Eucaristía de la que todos disfrutamos un montón.  Preparada también por los API’s de Tercero y Cuarto dimos las gracias por todo este curso, trabajamos por familias sobre las “herencias recibidas” o los rasgos que pueden caracterizar a cada familia y todo ello se lo presentamos al Señor y agradecimos su cariño y amor.

Despedimos también a dos API’s, Grecia y Lola, que este próximo curso no van a prestar este servicio y cantamos con sencillez nuestra alegría amenizada por las guitarras de unas mamis de Génesis.

Al terminar la Eucaristía sacamos rápidamente las viandas y nos deleitamos comiendo y compartiendo la comida que cada familia había traído. La consigna era: “trae la cantidad de comida suficiente para tu familia y un poco más para compartir”.

Dimos buena cuenta de la comida y recogimos entre todos la sala. Todo fue muy rápido y, al menos yo, a las cinco de la tarde ya estaba en mi casa.

Hay algo importante que se me olvidaba incluir: este año Génesis y Carmen (API encargada) han aceptado el reto de acercar el mensaje de Jesús a un niño que presenta mayores dificultades que el resto. Cada domingo ha estado acudiendo a sesiones para la preparación de su Primera Comunión, junto con sus padres y Carmen, antes de misa de niños, y a final de curso celebramos su Primera Comunión. Ha sido todo un reto para la API responsable de su preparación y su familia pero ha merecido la pena para todos.

Los niños y niñas van creciendo y es un regalo poder ir contemplando la grandeza de Dios en sus miradas, en sus aportaciones y en su vida. Como siempre y tantas y tantas veces ¡Gracias Señor!

Chiti, API

Comunidad Shekiná

La historia de nuestra comunidad comienza cuando, siendo jóvenes, allá en los inicios de los años 80, los Misioneros del Espíritu Santo nos convocaron a los jóvenes que asistíamos a las eucaristías de la Parroquia a vivir una Pascua Juvenil en Arnedillo, La Rioja.

Algunos iban con un grupo y otros solos. Allí nos encontramos todos. Comenzó nuestra andadura en varios grupos que se hicieron después de la Pascua alentados por la Pastoral Diocesana. Con el tiempo esos diferentes grupos terminaron fusionándose y formando una comunidad.

En la actualidad somos veintidós personas. Algunas se encontraron en aquella primera Pascua y otras se han unido a lo largo del camino.

Nuestro lugar de referencia y de vivir en la Iglesia ha sido siempre la Parroquia de Guadalupe. Desde aquí hemos vivido nuestro compromiso para colaborar en la mejora de nuestro mundo,  aportando un granito de arena en la construcción de ese Reinado de Dios. Lo hemos hecho como agentes de pastoral juvenil en los primeros tiempos y después como pilotos de las comunidades de adultos. También hemos participado en el Consejo Pastoral, en el GAS, la comisión permanente, la comisión de economía, Dignidad y Solidaridad… intentado siempre vivir y crecer como comunidad de comunidades.

En la actualidad la mayoría vivimos en el barrio de Hortaleza y sus alrededores. Algunos vivimos en el mismo edificio y dos viven en Segovia. Hemos estado muy vinculados al barrio a través de nuestra participación en asociaciones como Fray Escoba, e-labora y La Torre.

Además de colaborar en las actividades y áreas de la Parroquia y del barrio, también es importante nuestra relación con la cooperación al desarrollo de los países del Sur, a través de Manos Unidas durante mucho tiempo, y Entreculturas. Y también con la población migrante a través de Pueblos Unidos y las visitas de algunos hermanos al C.I.E. de Madrid.

En los últimos años nos hemos acercado a otras realidades de dolor: los cuidados paliativos y el centro de escucha vinculados al voluntariado en Los Camilos de Tres Cantos y en el Hospital del Niño Jesús, o la realidad de las mujeres maltratadas o las personas sin hogar….

Como comunidad tenemos un fondo comunitario desde el que aportamos dinero a proyectos en el barrio y en el tercer mundo. Algunos comparten su sueldo en un proyecto llamado Fondosol que comenzaron hace 18 años y se reparten equitativamente un sueldo al mes y van creando un fondo solidario para compartir con otros a través de proyectos y préstamos sin interés.

Pero lo más importante para nosotros es vivir la comunidad como un regalo. Después de tantos años descubrimos la comunidad como un don. Las promesas del Señor se cumplen porque Él siempre permanece. Vivimos agradecidos con la certeza y la confianza de estar acompañados incondicionalmente. Reconocemos su presencia caminando entre nosotros.

Hemos experimentado que cada hermano, cada hermana es un lugar privilegiado de encuentro con Dios, es tierra sagrada ante la que nos descalzamos y nos sentimos conmovidos. La fraternidad no es un lugar al que se llega, sino un camino por el que transitamos, en el que nos perdonamos y aprendemos a no juzgarnos, a acogernos, valorando que la diversidad de ritmos y proyectos es riqueza para todos, siempre en la alegría y en la certeza de estar disfrutando de un anticipo del Reino.

En el caminar comunitario hemos ido aprendiendo a compartir desde la debilidad. Nos damos cuenta, cada día más, de que Jesús se hace presente en nuestra fragilidad, que hemos aprendido a compartir y en nuestras limitaciones, que son muchas. Y, como un milagro, descubrimos una espiritualidad de la imperfección que nos acerca y facilita el encuentro con Dios y con los hermanos y hermanas.

Dios se hace vida en los sacramentos: la eucaristía, la reconciliación, el bautismo…y en otros tan cotidianos como la oración, las celebraciones, la risa, el llanto, las comidas compartidas y la naturaleza. Estos signos nos animan a cuidar y construir la casa común que somos todos.

La mayoría hemos cruzado la línea mágica de los 50 y aún tenemos mucha energía. La realidad y nuestro momento vital nos empuja a ser valientes, ponernos en pie y salir de nuestra zona de confort. Retomamos nuestra vida de una manera más realista, más profunda, más purificada y queremos volver a humildemente ponerla en juego, sabiendo que a la postre solo podemos ser instrumentos. El Espíritu alienta los sueños en las personas que forman la comunidad y nos mueve a buscar caminos nuevos con esperanza e ilusión. Sentimos que nos ha llegado el tiempo de ser auténtica tienda del encuentro (Shekiná), oasis para compartir luz, acogida, sanación, escucha, camino, justicia, amor y esperanza.

En el verano pasado todo esto lo resumimos en lo que llamamos los cuatro focos:

  1. Acercamiento a los preferidos de Dios.
  2. Construir espacios acogedores de apertura, testimonios, acompañamiento y paz, siendo invitados a ser testigos.
  3. Renovar y enriquecer nuestra espiritualidad atentos a experiencias de otros.
  4. Cuidar la vida comunitaria. Seguir compartiendo con hondura lo humano y lo divino.

Como comunidad de Guadalupe nos sentimos invitados a una misión apasionante: contribuir a un mundo más feliz. Desde la oración y la fraternidad, somos llamados a acompañar, celebrar y sanar la vida de los otros junto a la nuestra.

Comunidad Shekiná

Lema parroquial

Resuelve la cruzada con las ciudades latinoamericanas y descubre el lema parroquial del próximo curso:

10 letras 7 letras
MONTEVIDEO 8 letras CARACAS 5 letras
15 letras PARANARIBO BRASILIA SANTAFE QUITO
SANTIAGODECHILE ASUNCION SUCRE
 9 letras LAHABANA 6 letras
11 letras GUATEMALA BOGOTA 4 letras
BUENOSAIRES   PANAMA
LIMA