¿Cómo se organiza Guadalupe?

A lo mejor alguna vez te has preguntado cómo se organiza una parroquia, o más concretamente esta parroquia. Hoy vamos a intentar explicártelo de manera resumida.

El Consejo Pastoral es el órgano directivo de la Parroquia, y en él están representadas todas las Áreas y Servicios que la componen. El Consejo Pastoral se constituyó al inicio de la década de los 80 y coordinó los primeros trabajos y documentos que sirvieron de base para la reflexión y elaboración de la Línea Directriz de la Parroquia. Tras muchas reuniones, propuestas y reflexiones, el 13 de diciembre de 1987 se convocó una Asamblea parroquial para aprobar individualmente cada uno de los puntos de la Línea Directriz.

En la introducción se decía que “nuestra Asamblea de hoy corresponde a una nueva conciencia de Iglesia proclamada por el Concilio Vaticano II, ordenada a lograr una mayor corresponsabilidad en la Misión Pastoral de la Iglesia. Esta Línea Directriz queremos que sea el punto de referencia constante que guíe nuestra vida y nuestra Acción Pastoral Parroquial. No se trata de un documento para ser sólo leído, sino de una mística para ser asumida y vivida”. En 1996, con ocasión de su décimo aniversario, la Línea Directriz se completó con un anexo sobre la dimensión comunitaria en el Proyecto Pastoral de la Parroquia. Andaba entonces por aquí un Fernando Artigas MSpS algo más joven…

El objetivo parroquial se formuló como “Formar la comunidad parroquial, comunidad de comunidades, animada por la Espiritualidad de la Cruz, que acoja y anuncie el mensaje del Evangelio, viva y celebre su fe y trabaje para transformar el ambiente en el que vive”.

Representación gráfica de la Comisión Permanente, Consejo Pastoral, y Comisión de Economía.Como decíamos, el Consejo Pastoral es el órgano directivo de la Parroquia y está formado por los Misioneros del Espíritu Santo, por representantes de las Áreas y Servicios de la Parroquia, así como representantes de la Comisión de Economía y del Equipo de Comunicación (ECo). Excepto los misioneros, todos los consejeros son elegidos por votación y están en el cargo durante 3 años. El consejo se reúne 4 veces al año, y en sus reuniones tratan el inicio de curso, los presupuestos de la parroquia, el cierre de cuentas, el fin de curso y lema del siguiente año y se va evaluando la marcha de la vida parroquial a lo largo del año.

La Comisión Permanente forma parte del Consejo Pastoral y sus miembros son elegidos por votación de entre los consejeros. Se reúnen una vez al mes y excepcionalmente por causas necesarias. De entre los miembros de la Comisión Permanente, se elige al vicepárroco (o vicepárroca) y al secretario, que lo será también del Consejo. Tiene una función más ejecutiva, aunque todas sus decisiones deben ser refrendadas por el Consejo. Por hacer una analogía entendible, el Consejo Pastoral sería como el Parlamento y la Comisión Permanente como el Gobierno.

Las Áreas de la Parroquia se corresponden con los procesos pastorales e incluyen:

1.- La Pastoral Infantil, también llamada Génesis, que abarca a grandes rasgos a los niños y niñas en edad de Educación Primaria (a partir de 2º). A sus catequistas, los Agentes de Pastoral Infantil, los llamamos APIs.

2.- La Pastoral de Adolescentes, también llamada Éxodo, que abarca a los chicos y chicas en edad de Educación Secundaria. Está compuesta por 6 tribus: Dan, Rubén, Simeón, Judá, Zabulón y Leví. En las cinco primeras están distribuidos los participantes, a los que llamamos exoditos y exoditas y en Leví los GPS, que es como llamamos a los animadores de esta etapa.

3.- La Pastoral Juvenil Vocacional (PJV), que incluye a los jóvenes entre 16 y 27 años. Tiene varias etapas: Propuesta e Iniciación Cristiana (de tres años de duración cada una) y Discernimiento Comunitario. Incluye también las Comunidades Juveniles ya formadas. A sus animadores los llamamos APJ (Agentes de Pastoral Juvenil).

4.- La Pastoral de Adultos, que incluye más de 30 comunidades, de personas mayores de 28 años. Se organiza en un Equipo de Representantes, uno de cada comunidad, acompañados por dos Misioneros del Espíritu Santo, y una Coordinadora formada por cinco de esos representantes junto a los Misioneros. En la Pastoral de Adultos hay una Comisión de Formación Básica, compuesta por los animadores que se ocupan de acompañar el proceso de formación de aquellos que formarán las futuras nuevas comunidades.

5.- El grupo de Separados y Divorciados, Sepas, que propone un itinerario de 2 años para las personas que necesitan acompañamiento en esta nueva etapa de sus vidas y a quienes, al terminar el proceso, se les invita a incorporarse a la Parroquia en diversos servicios y/o perteneciendo a la Pastoral de Adultos.

Todas las áreas tienen representación en el Consejo Pastoral.

La Parroquia ofrece muchos y diferentes servicios, algunos de ellos de orientación litúrgica y sacramental:

– Servicio de Pastoral bautismal, con representación en el Consejo.
– Pastoral prematrimonial (CPM), también representada en el Consejo. El Despacho parroquial atiende a las parejas que desean casarse y que solicitan información para iniciar los trámites correspondientes.
Equipos de liturgia y coros de cada una de las eucaristías.

Hay también servicios de orientación social, acorde al compromiso solidario que tenemos como parroquia:

     – Servicio de Acogida, formado por un grupo de laicos, que recibe, entrevista y orienta a quien se acerque a la Parroquia para solicitar información sobre los servicios que se ofrecen y encuentre su lugar en ella.
     – Servicio de Escucha, que atiende a personas que requieren escucha activa, asesoramiento y/o acompañamiento personal por diversas causas.
     – Pastoral de la salud (acompañamiento a enfermos).
     – Trabajo social, que incluye orientación laboral y servicio de empleo.
     – Dignidad y Solidaridad (nuestra ONG parroquial, ¡hazte socio!), representada en el Consejo.
     – Grupo de Acción Social, también con representación en el Consejo, que coordina y anima la acción social de la Parroquia en forma de campañas, ayudas y colaboración con asociaciones y ONGs.

Por último, tenemos dos servicios que podríamos llamar transversales:

– La Comisión de Economía, que está formada por laicos y Misioneros del Espíritu Santo. Se ocupa de las cuentas parroquiales y trabaja desde los principios de corresponsabilidad y transparencia.
– El Equipo de Comunicación (ECo, ¡un saludo a todos nuestros “leyentes”!), que está formado por laicos y un Misionero del Espíritu Santo. Tiene como función la comunicación y difusión de la información relacionada con la actividad parroquial en todas sus vertientes.

Y, por supuesto, tenemos recepción y secretaría que, además de otras múltiples funciones, coordina con nuestro párroco la distribución de salones y capillas.

La Espiritualidad de la Cruz, que es la que inspira la vida y misión de los Misioneros del Espíritu Santo y de nuestra Parroquia, nos invita a extender el reinado del Espíritu Santo y a colaborar para que cada persona encuentre su vocación y así coopere a la transformación evangélica del mundo. Todos los que queremos vivir la Espiritualidad de la Cruz queremos identificarnos como pueblo sacerdotal y como apóstoles enviados por el Espíritu Santo para colaborar con Jesús (mediadores entre Dios y la humanidad) en la misión evangelizadora de la Iglesia. La organización de nuestra Parroquia de Guadalupe está basada en esta premisa.

Equipo de Comunicación.

Una Iglesia que abraza a los divorciados

Extracto de la Revista VIDA NUEVA (Edición España) del mes de abril de 2018

Este 8 de abril se cumplen dos años desde que Francisco publicara Amoris laetitia, la exhortación en la que condensó el trabajo desarrollado durante dos Sínodos de la Familia. De entre sus muchas aportaciones, las relativas a la acogida de los separados y divorciados en la Iglesia generaron todo tipo de reacciones. Pero más allá de la controversia, la verdad es que el documento bergogliano brega por calar poco en la Iglesia en España.

Así lo comprobamos en un coloquio organizado por Vida Nueva con varios de los protagonistas de los dos proyectos referentes en Madrid y, en general, en toda España. Por la Parroquia de Guadalupe acude Fernando Soler, divorciado hace cinco años y uno de los coordinadores de su actual grupo de separados y divorciados; y por la parroquia de los redentoristas las dos coordinadoras del grupo, Marga Calderón y Matu Gispert […].

El grupo de separados y divorciados de la parroquia de Guadalupe fue creado en 1988 por el P. Sergio Delmar, MSpS, y por la laica Virginia Castañeda y otras dos mujeres que se acababan de divorciar. Así, fue el primer grupo de estas características del que se tiene constancia en toda España. En ese momento de “oscuridad” para esta realidad en la Iglesia, este grupo de seglares buscó respuestas en distintas instancias eclesiales, pero sólo encontraron una puerta abierta en los Misioneros del Espíritu Santo.

Treinta años después, la parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe sigue siendo referente en este sentido. Su párroco, Fernando Artigas MSpS, nos habla de esos inicios: “Aunque actualmente los llamamos, cariñosamente, el grupo de «sepas», en un principio ellos mismo se autonombraron el grupo 1.1.1.1., porque eran cuatro integrantes y venían de uno en uno. Esto nos hacía mucha gracia, pues la costumbre en la parroquia es que cada comunidad tenga nombre. Se incluyeron en la Pastoral Familiar y se integraron de esa manera, desenfadadamente y sin diferencia ni distinción”.

Sobre la idiosincrasia del grupo, Artigas detalla que “aquí optamos por delimitar la duración del recorrido pastoral, siendo este de dos años. De este modo, acompañamos el proceso de duelo y luego invitamos a las personas que concluyen el proceso a integrarse en la parroquia como uno más… Así evitamos que se mantengan con la etiqueta de «separados» o «divorciados» permanentemente. No son separados o divorciados, están porque son personas, cristianos”.

En el caso de Fernando Soler, como explica, “mi acogida llegó gracias a Fernando Artigas, teniendo la suerte de que me ha acompañado en todo momento”. Divorciado en 2013, completó los dos años del curso de Guadalupe y, tras sentirse respaldado y ayudado en su herida, personal y espiritual, decidió seguir unido a este proyecto pastoral, del que hoy es coordinador junto a otra laica, también divorciada. Como detalla Soler, este año participan en el grupo 15 personas (hubo tiempos en los que llegaron a ser hasta 40, hombres y mujeres), con mayoría de mujeres y con una media de edad por encima de los 45 años.

En cuanto a su forma de trabajo, “nosotros también somos una comunidad abierta, no religiosa en el sentido formal, incidiendo mucho en temas humanos como la felicidad, la autoestima, los hijos, el perdonarse a uno mismo y a la persona de la que te has separado”. Así, si bien todos los encuentros, cada dos jueves, cuentan con la presencia de un sacerdote de la parroquia, ahora el Misionero Manuel Rubín de Celis MSpS, este no tiene un papel de protagonista: “En Guadalupe, el Misionero del Espíritu Santo que tutela el grupo es sólo acompañante, uno más del conjunto, recayendo la responsabilidad en los laicos”. Otra cosa, reconoce, es que “siendo en su mayoría los participantes católicos, al final surgen momentos de debate donde abordamos el tratamiento que se nos da desde la Iglesia; entonces, ya sí, la figura del sacerdote es clave a la hora de tratar de explicarnos las cosas”.

“Un momento ciertamente importante en el curso -cuenta Soler- fue en Navidad, cuando celebramos una misa y el sacerdote la comenzó visibilizando la reconciliación para todos con esta frase: «Estáis perdonados por Dios». Esto produjo un gran efecto y se vio a la gente feliz”.

Esto último lo destaca Artigas, quien añade que, “no siendo las creencias requisito para acudir a la parroquia, los que se incorporan saben que se trata de un contexto eclesial y religioso, por lo que las reuniones terminan con una oración, con respeto a quienes no son creyentes, pero también por parte de estos a la fe de los otros”.

En este sentido, ¿consideran todos los cultivadores de una pastoral desarrollada en un contexto de sufrimiento humano, que Amoris laetitia ha significado un antes y un después? […]

Soler es escéptico: “Creo que el mensaje no acaba de ser claro. Muchas personas que atraviesan una situación muy difícil, que sufren por sentirse realmente pecadoras y no acogidas por la Iglesia, necesitan respuestas claras; un sí o un no a cuestiones como si somos bendecidos y aceptados por la Iglesia. Desgraciadamente, percibo que son excepcionales las respuestas en un sentido de acogida como estas de Guadalupe o los Redentoristas. Aquí mismo, en Madrid, salvo alguna iniciativa del Arzobispado, no hay un cambio real que sí podría traducirse, por ejemplo, en una Vicaría dedicada en parte a esta pastoral. Y eso si hablamos de Madrid… Porque, en la mayor parte de España, en cientos de parroquias y comunidades, a los separados y divorciados no se les ofrece absolutamente ninguna alternativa. Es más, según dónde vivas, no hay puertas abiertas ni para ir a misa, pues los propios lugareños te miran mal” […].

Estamos en el principio de un cambio. Pero, si bien hay quienes ya llevan 30 años acompañando este caminar, el último empujón del Papa Francisco puede suponer un rayo de sol.