Operación kilo. 4 de diciembre 2022

Trae a misa alimentos no perecederos para compartir con aquellos que lo necesitan

Debido a la situación actual, os rogamos que en esta ocasión vuestra aportación sea económica en vez de en forma de alimentos.

Podéis hacerlo de cualquiera de las siguientes formas, indicando en el concepto «Operación Kilo»:

  1. Por BIZUM al número 00142 en la opción de ONGs.
  2. Por el cepillo electrónico que se encuentra en la cripta al lado del Sagrario o en el templo en la puerta principal.
  3. Por tarjeta bancaria en secretaría.
  4. Por transferencia a la cuenta de Parroquia ES17 0081 7112 8700 0199 9302.

Si tienes dudas de como hacerlo, puedes descargar una presentación explicativa, aquí.

NO LO OLVIDES. EL PRÓXIMO FIN DE SEMANA, OPERACIÓN KILO

Boletín Digital 19

Editorial

Dijo el escritor egipcio Naguib Mahfouz que «el hogar no es el lugar donde naciste, sino el lugar donde cesan todos tus intentos de fuga», es decir el sitio donde quieres quedarte; el sitio al que quieres volver. Un otoño más, comenzamos un nuevo curso y queremos hacerlo sintiéndonos en nuestro hogar. Apenas han empezado las actividades parroquiales y ya hemos tenido la ocasión de compartir la Iglesia con la que soñamos, la que queremos que sea nuestro hogar: una…

Ruah, la comunidad más joven de Guadalupe

sembrando cosas nuevas Encuentro es la palabra que define el punto de partida de nuestra comunidad. Quienes iniciamos la andadura en la formación de adultos hace cuatro años llegamos a Guadalupe buscando un espacio compartido con otras personas que vibraban con algunas notas comunes: algunos comenzaron por la necesidad de conocer a Jesús; otros, por la necesidad de avivar la fe y caminar la vida interior acompañados por Jesús. Había quienes buscaban formarse, rezar con el Evangelio, sentirse familia; y…

Hagan lío. La PJV tiene aires de renovación después de la pandemia 

Hay tres palabras que el Papa Francisco nos ha dirigido a los jóvenes desde su llegada al pontificado: inconformismo, alegría y compasión. No ha dudado en usarlas en encuentros con jóvenes en Roma, en JMJs, en procesos de sinodalidad o espontáneamente en la calle. Estos días, cuando todavía me resuenan los ecos de la asamblea inicial de la Pastoral Juvenil Vocacional (PJV), no puedo evitar ver una vinculación directa con los ejes en los que los jóvenes de Guadalupe buscamos…

La PJV en la Peregrinación Europea de Jóvenes

Este verano, la PJV se unió a la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ). Dos de nuestros jóvenes comparten su testimonio:   3 de agosto de 2022, 14:00 h. Novecientos jóvenes de la diócesis de Madrid entramos cantando en la Plaza del Obradoiro “Esta es la juventud del Papa”. Poco después, con doce mil jóvenes venidos de toda Europa volvíamos a corear esas palabras en la inauguración de la PEJ. Llegar hasta Santiago no fue fácil: cansancio, dolor, fatiga, falta de…

Panta Rei. Nada es coincidencia, todo es providencia

Cuando recibimos el email para participar en la newsletter, nos inquietamos un poco. ¿Qué podríamos decir, cómo expresarnos? ¿Sería interesante, o un pestiño que nadie quiere leer? Pero luego pensamos que sería bueno para nuestra pequeña comunidad tener la oportunidad de volver a ver, de recordar lo que pensamos e hicimos desde nuestros comienzos… Así que viajemos atrás en el tiempo, al inicio de nuestro grupo… [Música de Cuéntame] Panta Rei (Todo Fluye) se inició hace la friolera de 23…

Plataforma Solidaria. Abriendo horizontes en Bolivia.

  1.- ¿Cuál es el origen de Plataforma Solidaria? Nace  de la idea de apoyar a los niños de los sectores más desfavorecidos en los barrios periféricos de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Sentíamos una inquietud solidaria por el abandono afectivo y la situación de desamparo respecto a todo tipo de cuidados que viven muchos niños de las familias desestructuradas de la periferia de la ciudad. En el año 2004 la asociación se constituyó formalmente. 2.- ¿Cuáles son las…

Nuestro encuentro parroquial

  Finalizábamos el curso pasado echando de menos nuevas formas, nuevas maneras de hacer las cosas y más interacciones entre las comunidades. Así que no hemos podido empezar mejor que con un encuentro entre hermanos que ya “peinan canas” y los más jóvenes de la parroquia, para compartir ilusiones y ganas de trabajar. Fue el pasado 1 de octubre, cuando comenzábamos el curso con “nuestro encuentro parroquial” y no decimos “el encuentro parroquial” sino “nuestro” porque es así como lo…

Encuentros con Personas Sin Hogar (EPSH) desde Guadalupe – Octubre 2022

En esta sociedad del bienestar actual resulta sorprendente, y a la vez es un reto que afrontar,  el todavía elevado número de personas que quedan fuera de la misma, sin los bienes materiales mínimos que serían esperables en un país como el nuestro. Y dentro de ese grupo, el colectivo que mayor desafío supone, es el de las personas al que no tenemos más remedio que llamar “personas sin hogar”. Hombres y mujeres que no tienen un techo donde acudir…

La carta. Un mensaje para nuestra tierra

El papa Francisco escribió en 2015 la carta Laudato Si, una encíclica sobre la crisis ambiental dirigida no sólo a los cristianos católicos, sino a todas las personas del mundo. El Movimiento Laudato Si nació a la luz de esta encíclica y guiado por el espíritu que nos reúne para cumplir nuestra misión de cuidar la casa común, y reúne a una amplia gama de organizaciones católicas y miembros comunitarios de todo el mundo que avanzan juntos en sinodalidad y…

El Rincón de la Escucha

El Rincón de la Escucha es un servicio que ofrece la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe para aquellas personas que, pasando por una situación difícil, necesitan encontrar a alguien de confianza a quien poder expresar lo que pesa en su corazón y en quien encontrar alivio y ayuda para afrontar sus dificultades. En nuestro entorno detectamos un preocupante aumento de malestar y sufrimiento por diversas razones: conflictos personales, familiares y laborales; duelos no realizados, cambios profundos y rápidos en…

Editorial

Dijo el escritor egipcio Naguib Mahfouz que «el hogar no es el lugar donde naciste, sino el lugar donde cesan todos tus intentos de fuga», es decir el sitio donde quieres quedarte; el sitio al que quieres volver.

Un otoño más, comenzamos un nuevo curso y queremos hacerlo sintiéndonos en nuestro hogar. Apenas han empezado las actividades parroquiales y ya hemos tenido la ocasión de compartir la Iglesia con la que soñamos, la que queremos que sea nuestro hogar: una Iglesia que acoja, que arrope; una iglesia dialogante, que trate con el mismo amor a mujeres y hombres, a jóvenes y mayores, a los de cerca y a los de lejos, a los que pecan y a los que todo lo hacen bien…

Desde este hogar, el Espíritu Santo que nos anima, nos impulsa a desarrollar la misión claramente expresada en nuestro objetivo parroquial: «formar la Comunidad Parroquial, comunidad de comunidades, animada por la Espiritualidad de la Cruz, que acoja y anuncie el mensaje del Evangelio, viva y celebre su fe y trabaje para transformar el ambiente en el que vive». 

Esta misión compartida supone un reencuentro con el Dios Trinidad, que nos hace criaturas amadas, hermanos y hermanas compasivas y prójimos solidarios; misión, compartida en el hogar, que no puede entenderse sin corresponsabilidad, sin caminar juntos, sin ser la Iglesia sinodal en la que nos propone trabajar el Papa Francisco. La sinodalidad implica una pertenencia a una comunidad que va más allá de un trabajo en equipo; supone que la vocación de todas las personas que forman parte de la parroquia (misioneros y laicos, los que vienen por primera vez y los que llevan muchos años apostando por ella) no es una vocación independiente, sino complementaria. 

Somos conscientes de que hubo quienes creyeron antes que nosotros y pusieron los cimientos de lo que hoy somos. Ello nos pone ante el desafío de conjugar lo que fuimos ayer (con fidelidad para custodiar lo esencial) con la audacia para, abiertos a la novedad y a los signos de los tiempos, poder dar respuesta a la sociedad de hoy. Para ello, necesitamos renovar lo que tenemos y, si queremos cosechar cosas nuevas, habremos de sembrar cosas nuevas. Todo con la certeza creyente de que el Espíritu es fiel, en palabras de Félix de Jesús: «todo lo ha hecho Él, lo demás, lo hará Él».

¡Sea bienvenido este nuevo curso!

ECO

(Equipo de COmunicación)

 

Ruah, la comunidad más joven de Guadalupe

sembrando cosas nuevas

Comuniad RuahEncuentro es la palabra que define el punto de partida de nuestra comunidad. Quienes iniciamos la andadura en la formación de adultos hace cuatro años llegamos a Guadalupe buscando un espacio compartido con otras personas que vibraban con algunas notas comunes: algunos comenzaron por la necesidad de conocer a Jesús; otros, por la necesidad de avivar la fe y caminar la vida interior acompañados por Jesús. Había quienes buscaban formarse, rezar con el Evangelio, sentirse familia; y había quienes deseaban dar a su vida  un enfoque solidario y ofrecer los propios talentos para ayudar a otros…

Los que al cabo de este proceso hemos hallado respuestas (y también nuevas preguntas) a aquellos deseos, formamos hoy una comunidad de 15 miembros que desea caminar a la luz del Evangelio de Jesús. Nuestros orígenes son diversos, nuestra historia personal y de fe es también diferente; también lo son las expectativas de formación y de acción solidaria, pero, como muchos, los martes comenzamos cada encuentro descalzándonos ante el Dios que nos convoca y ante la tierra sagrada que cada un@ es, confiados en que el Espíritu será quien amalgame nuestra diversidad. Es la razón por la que elegimos este nombre inspirador para nuestra comunidad: ruah, aliento de Dios que nos ha empujado a salir de nuestra fe pequeña y exclusiva y que quiere hacernos instrumento de paz en nuestro entorno y en los márgenes.

Guadalupe es para nosotros el lugar del encuentro, la casa que acoge nuestras búsquedas, el lugar donde encontramos el acompañamiento en nuestros procesos de vida y de fe. Los Msps y los laicos que nos han guiado en los inicios de este proyecto son para nosotros un signo del Reino que se cumple aquí y ahora: acoger, enseñar, escuchar, orar en comunión y “gastar” su tiempo con nosotros ha permitido que alumbremos ideas, actitudes, convicciones. También que surjan nuevas preguntas, decisiones y sueños. Los años de pandemia no han sido fáciles tampoco para nuestro proceso comunitario, pero podemos decir con alegría que, pese a todo, en lo que se refiere a este periodo complejo, hemos mantenido la fe y buscado las plataformas necesarias para que el ánimo no quebrase. Es de nuevo la ruah quien ha evitado que, al tambalearnos por sentir el viento en contra, cayésemos abandonando el sueño comunitario.

Con todo, a lo largo de estos cuatro años hemos vivido momentos de duda, de inquietud, de desencuentro incluso; momentos que han supuesto la marcha de algunos hermanos que comenzaron con nosotros el proceso y de quienes hacemos hoy memoria agradecida. No todas las decisiones han sido fáciles ni tampoco todo lo compartido ha sido vivido de la misma forma por cada uno. A la luz de los propios procesos personales y del necesario discernimiento, cada miembro del grupo ha tenido que situarse constantemente ante la propuesta de formar una comunidad fraterna en el entorno de nuestra parroquia: es el compromiso lo que en este tiempo de lo efímero, lo material y lo útil nos impresiona a la vez que nos obliga a mirar en nuestro interior y discernir… La experiencia de otras comunidades que nos preceden en la fe y en las vivencias nos ha ayudado a “aterrizar” algunas de nuestras expectativas. Es importante para nosotros permanecer en contacto con estos “hermanos mayores” que enseñan y acompañan. La espiritualidad de los misioneros que no se aferran a las comodidades ni se instalan en la autocomplacencia es una invitación permanente a evaluar y retomar nuestros principios y es un acicate para ofrecer nuestra capacidad y nuestras ganas al servicio común parroquial y más allá de los límites de Guadalupe, donde se requiera nuestra presencia: ¡ojalá sepamos realmente complicarnos la vida para hacernos serviciales y sembrar cosas nuevas!

 

Con este recorrido en la mochila y los sueños en la mano, este año 2022 hemos empezado a caminar como comunidad organizando las sesiones en tres estilos de reunión que alternamos a lo largo del curso cada martes: encuentros de formación, encuentros de “compartir y celebrar la vida” y encuentros orantes. 

Nos definimos como una comunidad fraterna, convocada por el Espíritu Santo y abierta a su acción transformadora. Nos reconocemos discípulos de Jesús, inquietos, celebrativos y orantes. Nos sentimos libres para ser nosotros mismos y nos identificamos con el respeto y el cuidado mutuos. Queremos comprometernos con la renovación de la Iglesia y nos sentimos impulsados a hacer misión en favor de la dignidad y felicidad de todos, con preferencia por quienes sufren.Comunidad Ruah celebrando

Es la identidad con la que comenzamos esta nueva etapa. De la semilla que depositaron nuestros primeros acompañantes en la fe y los más recientes en esta casa compartida de Guadalupe, brota tímidamente, pero con el ímpetu de la fraternidad, esta comunidad que se suma a tantas otras que hacen de la parroquia un nido de propuestas, un espacio para la acción solidaria y una polifonía que participa en los cambios de la Iglesia del presente. 

Sabemos que no es suficiente el voluntarismo, tampoco bastan nuestras experiencias previas o conocimientos, ni siquiera el armazón de lo institucional puede ser nuestro sustento esencial. Somos conscientes de la necesidad de un compromiso que va más allá del entusiasmo inicial; somos conscientes de que  nos debemos unos a otros un trabajo personal de discernimiento interior y de mano tendida (cada uno según sus posibilidades y su momento); intuimos las dificultades, los escollos y lo inevitable inesperado… Sabemos que la única certeza es que no hay comunidad si no está en el centro quien nos convocó: Jesucristo. Pero gracias a la presencia alentadora del Espíritu, que se manifiesta en quienes nos siguen acompañando en la fe, sabemos también de la esperanza. Nos atrevemos a dar los primeros pasos, a integrarnos en la vida cotidiana de Guadalupe, a poner en obras lo que inicialmente son sólo palabras. Contentos y muy agradecidos a “Guada”, inquietos y con ganas de “hacer ruido” del bueno, del que resulta de trabajar por la unidad y por la justicia, esperanzados como discípulos que han oído la llamada mientras trastean con las redes (las de antaño y las de ahora), pedimos a Dios que también seamos sembradores.