La carta. Un mensaje para nuestra tierra

El papa Francisco escribió en 2015 la carta Laudato Si, una encíclica sobre la crisis ambiental dirigida no sólo a los cristianos católicos, sino a todas las personas del mundo.

El Movimiento Laudato Si nació a la luz de esta encíclica y guiado por el espíritu que nos reúne para cumplir nuestra misión de cuidar la casa común, y reúne a una amplia gama de organizaciones católicas y miembros comunitarios de todo el mundo que avanzan juntos en sinodalidad y comunión con la Iglesia universal en un camino de conversión ecológica. Esforzándose por la unidad en la diversidad, los miembros de las organizaciones y de las comunidades de base se reúnen para rezar, colaborar y movilizarse en respuesta al «clamor de la tierra y al clamor de los pobres».La carta. Papa Francisco

La película La carta. Un mensaje para nuestra tierra es fruto de este trabajo colectivo, gracias a la colaboración entre Off the Fence, una productora británica ganadora de un Oscar por su documental My Octopus Teacher, y el Vaticano. La película es un mensaje para nuestra tierra y cuenta la historia de la carta encíclica Laudato Si.

La carta relata el camino recorrido por cinco personas -Ridhima, Arouna, Dadá, Greg y Robin- que participaron en una serie de encuentros globales y cuyo testimonio pasó desapercibido en su momento. Tras la publicación de la encíclica estas personas se encontraron con el pontífice en un diálogo sin precedentes. Llegaron a Roma desde Senegal, la Amazonía, India y Hawai y hablaron con el Papa sobre qué soluciones veían ellos para la situación que viven pobres, indígenas y jóvenes de sus respectivos países, así como cuál era su percepción sobre la vida salvaje. Los vemos en Roma y la cámara registra las experiencias que vivieron en la ciudad italiana y nos descubre las conmovedoras y poderosas historias personales de todos ellos. 

El estreno en el Vaticano el 4 de octubre fue muy especial, sobre todo, por el reencuentro de los protagonistas de la película -Ridhima, Arouna, Dadá, Greg y Robin-, que representan las voces de las periferias, con el Papa Francisco.

Sus luchas y victorias son un retrato vívido de la difícil situación de los jóvenes, los pobres, los indígenas y la vida silvestre en sus respectivos países, y al mismo tiempo, un aviso urgente  por la crisis ecológica que se agudiza día a día. 

¡Hay tantas Ridhimas en el mundo, tantas adolescentes que están aterrorizadas por su futuro y que exigen que los adultos den un paso al frente y arreglen este desastre!

¡Hay tantos Arounas en el mundo que viven en comunidades vulnerables en las naciones más pobres, aquellas que sufren injustamente los peores impactos de la emergencia climática!

¡Hay tantos Dadas en el mundo, líderes indígenas que están siendo atacados por anónimos pero conocidos intereses económicos depredadores con el objetivo de expulsarlos de sus tierras ancestrales!

¡Hay, por último, tantos Greg y Robin en el mundo, científicos desconsolados que son testigos de cómo las poblaciones de animales salvajes están siendo devastadas por la codicia humana!

La carta.Todos ellos se levantan, hacen oír su voz y se enfrentan a los poderosos intereses corporativos en juego. Y muchos de nosotros, estamos codo a codo con ellos y con todos los demás en este amplio y diverso movimiento.

Las cosas, sin embargo, no pintan bien. Necesitamos hacer mucho más. Necesitamos muchas más Lornas, católicos laicos comprometidos que asuman este mandato de Laudato Si de cuidar nuestra casa común. Necesitamos muchos más Cantalamessas, pastores de la Iglesia comprometidos que prediquen y vivan el llamamiento del Papa a cuidar nuestra casa común. 

Si aún no has visto la película, puedes hacerlo aquí.

Soñamos con una onda expansiva de proyecciones en todo el mundo y una campaña para proporcionar herramientas concretas para que las comunidades tomen medidas audaces en favor de la justicia climática y ecológica.

La película también se proyectará en los salones del poder -desde los parlamentos hasta las cumbres de la ONU como la COP27 y la COP15- con el objetivo de exigir a los políticos que realicen acciones urgentes.

Será mucho trabajo, pero estamos muy entusiasmados. ¡Contamos contigo!

Movimiento Laudato Si.
Católicos por Nuestra Casa Común

Movimiento Laudato Si

Editorial

Finalizamos el curso que ha ido dejando atrás los miedos paralizantes y las excepcionalidades. ¡Hasta volvemos a vernos las caras sin mascarillas en nuestras eucaristías! Y hemos transitado por  él animados por el lema “Cuidamos y disfrutamos desde el Espíritu”. 

Hemos “disfrutado” de nuestros encuentros, de nuestras eucaristías; pero el virus no ha desaparecido y parece que algo hemos aprendido: nos preocupamos de lavarnos las manos a menudo y bien (los que tenemos agua corriente que sale de un grifo), nos ponemos las mascarillas cuando corresponde (si tenemos tiendas donde comprarlas y tienen existencias), y vamos al médico al primer síntoma (cuando hay un centro de salud que nos atienda). Todo eso sin olvidar que ya vamos, casi todos, por la tercera dosis de vacuna. Nos hemos “cuidado”.

Pero entretanto nos “morimos” de calor cuando no corresponde (nueva ola que supera las de los últimos 40 años),  y usamos sin límite el aire acondicionado que nos refresca a nosotros aunque es poco eficiente y “recalienta” el mundo (incluido el de los “frescos”) hasta que encontremos formas más respetuosas con el medio ambiente.  Todo ello nos mete en un círculo vicioso. Y esto es solo un ejemplo. Quizá nos falta mucho para saber cuidar nuestra querida tierra y disfrutar de ella desde el Espíritu. 

Nuestro lema saliente está inspirado en la encíclica del papa Francisco, Laudato Si, en la que también se resalta que ante “el desafío urgente de proteger nuestra casa común (cf. LS. 13) lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados, no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia (…)” (cf. LS. 14).

El Espíritu sopla, y hace sólo unas semanas lo acogimos de nuevo;  sin embargo, … ¿Nos dejamos transformar, y dejamos de tener miedo ante una realidad que se nos muestra tan difícil de cambiar?

Apaga el aire acondicionado cuando sea posible, abre la ventana al Espíritu siempre, y ¡Feliz verano!

ECO

(Equipo de COmunicación)

 

Caminando hacia la conversión ecológica

Toda la experiencia que tenemos respecto a la ecología en la comunidad Shekiná nace, desde el principio, del convencimiento de que nuestro estilo de vida, nuestras decisiones como consumidores, nuestra cotidianidad, son importantes en el seguimiento de Jesús. Todo es una consecuencia de nuestro deseo de colaborar humildemente en la construcción del Reino. En este proceso nos han iluminado algunas reflexiones que nos han permitido considerar nuestra tierra un sacramento del amor de Dios. También han sido relevantes los testimonios de otros amigos de camino y una, cada vez mayor, experiencia de contemplación en la vida de la comunidad.

Queremos cuidar la naturaleza, la tierra, como expresión del amor de Dios La tierra como Sacramento, porque nos habla de Él y que nos hace hermanos de una propiedad que es de todos. Y también cuidarla por justicia, porque todo el daño que realizamos sobre la tierra es, al final, un daño sobre nuestros hermanos más pobres.

Han sido y son siempre, como indicamos a continuación, cosas pequeña basadas en sueños grandes; por ejemplo, empezar a realizar compras de cercanía, participar en un pequeño huerto urbano juntos  hacer compost en el barrio o consumir de forma compartida cestas e verduras ecológicas consumir cestas de verduras ecológicas. Son pequeños gestos impuros e imperfectos basados en nuestro deseo de cuidar «la casa común», expresión de la encíclica «Laudato Si» del Papa Francisco que tantas luces nos ha dado.

Algunas experiencias destacadas.

Mochila para las cenas. Desde hace más de 20 años decidimos, comprar una mochila con vasos, platos y cubiertos reutilizables que nos permitieran cenar juntos con la comida que aportara cada uno pero sin producir residuos o generando la menor cantidad posible de ellos.  Un paso pequeño, pero con los años se ha ido consolidando y se ha convertido en un hábito comunitario que ya forma parte de nosotros mismos y de nuestra historia.

Participar en el Huerto de Manoteras (2014). Hace ya casi siete años comenzamos a participar en el huerto del barrio con un bancal. Ha sido y sigue siendo una experiencia muy rica trabajar con las manos y trabajar la tierra. Hemos aprendido muchas cosas:  a ser más conscientes de los ciclos anuales de los alimentos, a saber qué productos plantar para que la tierra no se empobrezca y a trabajar juntos en un proyecto común con más personas del barrio. Y hemos ayudado a que otras personas también puedan tener su trozo de tierra para cultivarla y trabajarla.

Eco-Pascuas. También han sido muy enriquecedoras las dos pascuas que hemos celebrado en Valladolid, en las Cortas de Blas (https://cortasdeblas.org/). Hemos celebrado la Pascua, el paso de nuestro buen Padre-Dios por nuestras vidas en contacto con la naturaleza Y ello nos ha permitido conocer y apoyar  el trabajo que se realiza en esta comunidad de Valladolid inspirada por la Espiritualidad Ignaciana.

Consumo responsable.  Intentamos consumir productos de Comercio Justo, por ejemplo, café. Hemos participado en grupos de consumo y asociaciones de consumidores en el barrio de Hortaleza. Son muchos los cambios: reparamos y reutilizamos; minimizamos residuos y los reciclamos; compramos y vendemos productos de segunda mano; intentamos hacer compras de cercanía; utilizamos racionalmente la impresora y seleccionamos medios de transporte menos contaminantes para intentar compensar las emisiones de CO2. Todo ello dentro de nuestras posibilidades y tratando de vivirlo con alegría y paz.

Lunes sin carne.  También hemos revisado nuestra dieta e intentamos comer cuidando el planeta y nuestra salud. Así, nos hemos animado a preparar y probar, al menos uno o dos días a la semana, recetas de platos sin carne. Y compartimos menús.

Transporte. Aunque señalamos en el punto relativo al consumo nos hemos acostumbrado a compartir coches para ir a las reuniones o encuentros y procuramos utilizar el transporte público o ir andando a las reuniones en Guadalupe. Estas experiencias nos han enriquecido y van formando parte de nuestro quehacer cotidiano.

Comprar sin plásticos. También hemos dado pasos a la hora de realizar la compra semanal y usamos bolsas re-utilizables para la compra de fruta, verdura….; evitamos en la medida de los posible los envases de plástico y compramos productos a granel cuando se puede. Somos conscientes de que queda camino por recorrer, pero queremos caminar y crecer en esta dirección.

V Aniversario de Laudato Si’: hacia una Ecología Integral

Este año —terrible año 2020— se ha cumplido el quinto aniversario de la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’, que se publicó en mayo de 2015. En aquella encíclica, el Papa llamaba la atención del mundo hacia el estado cada vez más precario del planeta, nos invitaba a reflexionar sobre cómo estamos construyendo el futuro de éste y nos animaba a cuidar el medioambiente, a vivir más plenamente como seres humanos y a proteger y preservar la creación de Dios, nuestra casa común.

Sin querer caer en catastrofismos, es evidente que los graves problemas medioambientales que Francisco recogía en su encíclica —contaminación, cambio climático, agotamiento de los recursos naturales, pérdida de biodiversidad, degradación ambiental en general— no solo no se han resuelto, sino que se han ido agravando ante la falta de respuesta o la debilidad de la reacción política internacional y, lo que es más terrible, han ido generando una mayor desigualdad planetaria e injusticia social cada vez.

El hecho de que el quinto aniversario de la encíclica coincida con un momento tan crítico, como es el de una pandemia mundial, hace que el mensaje profético de la Laudato Si’ sea aún más significativo. Cinco años más tarde, la encíclica parece más pertinente y se torna más actual que nunca. La crisis de la COVID-19 ha manifestado claramente la profunda interconexión que existe entre todos los países de la Tierra y los habitantes de nuestro mundo.

Hoy es más urgente que nunca la creación del nuevo paradigma de un mundo más solidario, fraterno, pacífico y sostenible. Esta crisis es una oportunidad única para transformar la destrucción que nos rodea en una nueva forma de vivir. Hay que caminar con paso firme y decidido hacia una “ecología integral”, que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial y permita construir un mundo basado en una relación más armoniosa con la naturaleza, nuestra casa común.

Y tal como Francisco nos recuerda, “todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (LS, 14).

El Papa, en el quinto aniversario de la publicación de su encíclica social y ecológica, anunció un Año Laudato si’ —hasta mayo de 2021— en el que dedicar un poco de tiempo a “redescubrir la serena armonía con la creación”; luego invitó a “reflexionar sobre nuestro estilo de vida y nuestros ideales”; finalmente, el Papa pidió “contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea.”

El aire que respiramos

(Acta de la charla que tuvo lugar en la parroquia de Guadalupe sobre la contaminación atmosférica en Madrid el 11 de Febrero de 2020 a las 20h.)

Fue impartida por Juan Bárcena de la ONG “ecologistas en acción”, y organizada por el GAS (grupo de acción social) de la parroquia.

Después de la presentación del ponente por Sol, del GAS, Juan Bárcena comenzó citando algunos de los episodios catastróficos sucedidos en el mundo por la contaminación, como el ocurrido  en Londres en 1952, coincidiendo con unos días de niebla persistente: en los días siguientes, perecieron alrededor de 12.000 personas. En EE.UU. también han ocurrido varios casos.

Desde entonces se ha cambiado la legislación, se han aplicado algunas medidas paliativas y se ha mejorado algo. El tema nos afecta a todos, porque no podemos elegir el aire que nos rodea.

Algunos datos sobre los efectos de la contaminación:

  • La OMS estima que 9 millones de personas mueren prematuramente –una de cada ocho del total de muertes en el mundo– como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica (interior y exterior).
  • La agencia internacional para la investigación del cáncer (IARC) ha establecido que la contaminación atmosférica es carcinógena para los humanos.
  • La AEMA estima que en la UE se producen 400.000 muertes prematuras anuales a causa de la contaminación atmosférica, 25.000 en España. La contaminación acorta la esperanza de vida de los europeos en nueve meses.

A continuación, nos informó de las metodologías para recoger datos:

  • Se hacen estudios de series a corto y largo plazo (años).
  • Estudios toxicológicos con voluntarios y animales.

Se ha comprobado la incidencia en varios aspectos de la salud y en el rendimiento escolar, que es acumulativo: La mitad de los colegios de Madrid están expuestos a la contaminación atmosférica.

Se sabe que si se mejora la calidad del aire, eliminando el uso del carbón principalmente, mejoran los parámetros clínicos. En las olimpiadas de Pekín, las autoridades chinas cerraron fábricas y limitaron la circulación de coches, y aumentó el peso de los niños en el nacimiento y se registró una menor incidencia en los problemas respiratorios.  Se ha comprobado igualmente que por la epidemia de Coronavirus y las vacaciones, mejora la calidad del aire.

Refiriéndose a Madrid, comentó ampliamente que rebasamos casi todos los indicadores.

Cuando tenemos picos de óxido de nitrógeno, aparece la famosa “boina”. Madrid es la única ciudad de España que supera este parámetro. El problema aumenta cuando hay inversión térmica.

Otro valor sensible es el ozono. Incluso en puntos de la Sierra, es crítico cuando hay mucha afluencia.

Las causas más importantes de la contaminación son:

  • El tráfico 75%
  • Calefacciones 5,9%
  • El aeropuerto de Barajas 2,7%

Los gases producidos por el ganado afectan en el campo principalmente.

Llevamos 20 años incumpliendo la norma europea, si bien entró en vigencia en 2010. Es probable que España tenga que pagar una multa de alrededor de ¡200 millones de euros al año! por Madrid, Barcelona y Granada.

Si queremos mejorar la calidad, tenemos que reducir el tráfico en un 50%.

Hay que limitar la circulación de coches, como ya han hecho otras ciudades en el mundo. En Nueva York se paga ya por entrar a Manhattan, y en Londres desde hace años.

En cuanto a la experiencia de Madrid Central, los datos registrados indican que ha sido altamente positiva. El pasado año, que fue normal en cuanto a precipitaciones se refiere, se superaron los límites, pero fue el mejor de los últimos 10 años.

Hay que aumentar las medidas restrictivas. En vez de eso, a veces se adoptan iniciativas contraproducentes, como la de instalar un VAO en la N-II, y circula el rumor del proyecto de un parking bajo el parque del Retiro. Ambos hechos aumentarían el tráfico, en vez de disminuirlo.

Comentó finalmente el ponente que, una vez tomada conciencia del problema, debemos cambiar el hábito de usar el coche para todo, utilizar más el transporte público y los servicios de coches compartidos.

La charla terminó a las 21h.

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