Encuentro Europeo de Taizé en Madrid

En 1940 el joven suizo, de origen protestante, Roger Schütz se establece en el pequeño pueblo de Taizé, situado en lo alto de una colina de la Borgoña francesa. Su intención es formar una comunidad de hermanos donde compartir la oración y la vida en común. Al poco tiempo se le unen algunos amigos, hasta cinco, con los que inicia esta «parábola de comunión». La reducida iglesia románica de la aldea acogería sus primeras oraciones.

Aunque no estaba en la idea inicial, desde muy al comienzo, la comunidad tuvo la intuición de que su vocación era la de la acogida. Al principio son aquellos que huyen de la guerra cruzando la línea de demarcación francesa, y después los jóvenes, que de manera natural y espontánea se acercan hasta allí.

Este es el origen de la Comunidad ecuménica de Taizé, hoy en día formada por un centenar de hermanos, católicos y de diferentes orígenes protestantes, procedentes de más de treinta naciones.

En la actualidad acoge, durante todo el año, a miles de jóvenes de todo el mundo que durante una semana suben hasta la colina a orar y compartir sus experiencias, para luego regresar a sus parroquias, comunidades y grupos para ser «fermento de comunión» allí donde les ha tocado vivir.

El papa Juan Pablo II en su visita a Taizé en 1986, pronunció unas palabras muy descriptivas:

«Se pasa por Taizé como se pasa junto a una fuente. El viajero se detiene, bebe y continúa su camino. Los hermanos de la comunidad, ya lo sabéis, no quieren reteneros. Ellos quieren, en la oración y el silencio, permitiros beber el agua viva prometida por Cristo, conocer su alegría, discernir su presencia, responder a su llamada; después volver a partir para testimoniar su amor y servir a vuestros hermanos en vuestras parroquias, vuestras ciudades y vuestros pueblos, vuestras escuelas, vuestras universidades, y en todos vuestros lugares de trabajo«.

En 1978 los hermanos son invitados a animar en París un encuentro durante cinco días en los que orar y compartir junto a los jóvenes de la ciudad. Este es el origen de los Encuentros Europeos, «la peregrinación de confianza a través de la tierra», que durante 40 años se han celebrado, al finalizar el año, en las principales ciudades de Europa: París, Barcelona, Roma, Londres, Colonia, Praga, Wroclaw, Budapest, Viena, Varsovia, Berlín, Lisboa…

El arzobispo de Madrid, Cardenal Carlos Osoro, nada más ser designado, invitó a los hermanos a animar un encuentro en Madrid. Él ya había sido el impulsor del Encuentro de Valencia en 2015, cuando fue obispo de esa diócesis.

Acoger un Encuentro Europeo supone abrir la ciudad, nuestras parroquias, comunidades y familias a los miles de peregrinos que participarán. Los jóvenes que asisten no forman un movimiento, sino que tratan de avanzar juntos a través de los caminos de la confianza: la confianza entre las personas, entre los cristianos de las diferentes tradiciones, la confianza en Dios… y profundizar en aspectos como la oración, la fe y el compromiso social. Para llegar a Madrid tendrán que atravesar fronteras geográficas y también humanas. Vienen a encontrarse con otros, no para recrearse en el pesimismo, sino para vislumbrar juntos signos de esperanza.

El Encuentro se desarrollará entre los días 28 de diciembre y 1 de enero. El programa transcurrirá por las mañanas en los centenares de iglesias de acogida de la ciudad con una oración, a las 8.30 h., seguida de los grupos de reflexión y encuentros con personas comprometidas. Después los participantes se desplazarán a la Catedral y varias iglesias del centro de Madrid para la oración a las 13.00 h. y los talleres sobre compromiso social, fe y vida interior, arte… a las 15.00 h. Y finalizar la jornada en los pabellones de IFEMA con la oración de las 19.30 h.

Para aquellos que hemos vivido algunos Encuentros Europeos y dejado de ser jóvenes esperando el de Madrid, la ilusión y alegría de que por fin se celebre en nuestra ciudad es inmensa. Y que nuestra parroquia de Guadalupe pueda ser una de las que acojan parte del programa aún más.

Ya se ha conseguido que más de 70 participantes sean alojados por familias de nuestra parroquia, aunque por qué no soñar y pensar en que sean 100, 150 ó 200.

¡Acoger en nuestras casas a algunos jóvenes es la manera más bonita de participar en el Encuentro! Un espacio de 2m2 es suficiente para que coloquen su esterilla y saco de dormir. Ofrecer el desayuno cada mañana y compartir con ellos la comida del día 1 de enero es todo lo que se necesita.

En Guadalupe hemos formado un equipo de preparación que se ocupará de organizar toda la logística antes y durante el Encuentro y especialmente el día de la llegada. Si quieres colaborar con él, ponte en contacto con nosotros.

Por supuesto, todo el programa del Encuentro está abierto para los habitantes de Madrid sin necesidad de inscripción y sin límite de edad.

Para saber más sobre Taizé: https://www.taize.fr/es

Para más información del Encuentro: https://taizemadrid.es/

Y sobre la organización del Encuentro en la Parroquia: https://parroquiadeguadalupe.com/encuentro-taize-madrid-2018/

Si quieres ponerte en contacto con nosotros escríbenos a: taize@parroquiadeguadalupe.com

Y no olvidéis que todos los lunes a las 20:30h y de martes a sábado a las 09:30h y a las 13:30h tenemos oración con los hermanos y voluntarios en el Centro de Preparación, Plaza San Juan de la Cruz 2B.

Comunidad Desvelados

La Comunidad Desvelados nació en 1989/90 de personas de la Pastoral Juvenil que, junto a sus novios/as, formábamos las cuatro parejas que arrancamos este camino. En ese curso nos fuimos casando y al siguiente se nos unió una quinta pareja. La Comunidad ha estado casi invariable en sus componentes salvo un miembro de una pareja que se separó y la más cercana incorporación (2012) de otro matrimonio. En la actualidad Desvelados lo componemos 10 miembros y 1 “emérito” al que vemos poquito pero con quien nos sentimos muy unidos.

Nuestro nombre completo es “Desvelados del Espíritu Santo”. En su versión corta, “Desvelados” no es un nombre con el caché de la mayoría de las comunidades guadalupanas, pero su versión completa es con la que nos bautizó nuestro querido MSpS Roberto Mejía, que descansa en la Luz de Dios. “Desvelados” nos lo asignó por el hecho de que nuestras reuniones se alargaban hasta altas horas de la noche. La segunda parte es un deseo/reto para que nuestros desvelos profundos estén iluminados por el Espíritu Santo y den frutos evangélicos. A veces hemos planteado la posibilidad de cambiar el nombre; al no haber habido unanimidad, ahí lo hemos dejado.

Nos reunimos cada 3 semanas más o menos. Al no ser muchos, casi siempre la asistencia a las reuniones es completa. Propiciamos que así sea y cuando hay que hacer algún reajuste de calendario todos arrimamos el hombro para cuadrar fecha.

Convencidos de la línea directriz de nuestra Parroquia de Guadalupe, nos centramos, con mayor o menor éxito, en los ejes fundamentales para todas las comunidades de la Pastoral de Adultos: Compartir Fe, Vida y Compromiso.

Para nosotros la Comunidad es fundamental para mantener viva la Fe, lo que no es fácil en una sociedad individualista en la que el ritmo y las relaciones, en general superficiales, no facilitan el desarrollo de una espiritualidad centrada en Jesús. Al final, la experiencia de Dios es algo íntimo y que se da (o no se da) en cada uno de forma personal e intransferible, pero las oraciones comunitarias, reflexiones de temas, compartir (y disentir) puntos de vista… nos son de gran ayuda para que cale esa experiencia. Aunque flojeamos, intentamos que las reuniones siempre empiecen o acaben con una oración bien preparada y ambientada.

Hemos compartido juntos toda una vida, con los anhelos y preocupaciones que ello conlleva. Han sido momentos riquísimos, junto a nuestros hijos, de convivencias en casas rurales, salidas al campo, a comer en Hollywood… Cuando nos revisamos como comunidad vemos que nos queda mucho por andar, pues no se trata sólo de compartir ocio juntos, sino de suscitar y facilitar la apertura de cada uno a los demás, abriendo el corazón sobre preocupaciones, anhelos, ilusiones…; se trata de sentirse acogido/a, nunca juzgado/a. Pero sin duda, la comunidad nos da la oportunidad de generar lazos profundos y fraternales en torno a Jesús, que es quien nos convoca; lazos que no se desarrollan de igual modo en otros grupos humanos donde quizás se favorece menos la profundidad en la relación.

El tercer eje fundamental es el de compartir el compromiso. Nuestros comienzos como comunidad fueron flojitos. Casi todos empezamos a tener hijos pronto y la vida no nos daba para más; algunos los tuvieron un poco más tarde y en esos años de “libertad” estuvieron muy activos en diversos frentes sociales, con algo de frustración por no verse más acompañados. Pero cuando los hijos se fueron haciendo más grandes, empezamos a sentir la necesidad de devolver parte de lo que recibíamos y la palabra corresponsabilidad fue calando en nosotros. Desde ahí a la actualidad, hemos colaborado y/o estamos participando, unos u otros, en diversas áreas y servicios: Acogida, Liturgia, Bautismal, Infantil, Formación Básica, Dignidad y Solidaridad, Consejo Pastoral, ECO… Nuestra implicación en todos estos servicios nos ha permitido una apertura a nuestros hermanos de parroquia cada vez mayor, que revierte a su vez de manera positiva en nosotros.

En el curso 2015/16 nos empezamos a plantear seriamente el tema de las migraciones. Impactados por lo que veíamos en los medios, nos preguntamos qué podíamos hacer al respecto como Comunidad. Desde entonces hasta ahora podemos resumir que en Noviembre 2016 se nos dio a conocer el proyecto Hospitalidad, nacido de la Compañía de Jesús en Madrid ante la crisis de refugiados. Ya había en marcha un proyecto concreto de acogida por gente de un pueblo de la sierra de Madrid. Decidimos elaborar el nuestro propio, siguiendo el mismo esquema, y en Enero de 2017 lo presentamos a Pueblos Unidos, la coordinadora de los jesuitas para este asunto. Un pilar fundamental fue el de poder contar con soporte económico y de dedicación de otras personas de Guadalupe y de fuera de la parroquia, más allá del ámbito de Desvelados. Otro apoyo fundamental fue recibir la cesión de uso de una vivienda vacía por parte de una congregación religiosa (Mercedarias de Berritz).

Con esto, llegamos a Abril de 2017; tras diversas reuniones con Pueblos Unidos en las que se acuerda la viabilidad del proyecto y su concreción en la familia propuesta, ésta recibe su acogida en la vivienda y su entrada en el Proyecto. Se trata de una familia de origen palestino, procedente de Jordania, que llevaba ya casi dos años en España y se le agotaba la posibilidad de recibir más ayudas; compuesta por una madre separada y cinco hijos de edades comprendidas actualmente entre 11 y 22 años.

El proyecto se gestiona a través de la Asociación Acoge, Ayuda e Integra (A2I) creada en Enero de 2017 y, en lo relativo a la parte económica, se nutre de las aportaciones de sus socios y colaboradores, no sólo de Desvelados sino también de otras personas. La Asociación cubre los gastos de la vivienda: comunidad, agua, luz y gas y asigna una aportación mensual a la cabeza de familia para su manutención. Si la parte económica tiene su importancia, mucho más la tiene el acompañamiento humano. Éste, junto al apoyo técnico de Pueblos Unidos, ha permitido lograr en este año y medio, el empadronamiento, tarjetas sanitarias, escolarización de los tres menores de edad y la apertura de vías laborales con buena perspectiva futura para los dos mayores. Una dedicación importante de varios de nosotros es el refuerzo escolar mediante ayuda semanal en su casa. Todos los miembros de la familia gozan de estatuto de Refugiados desde hace unos meses. Esto nos hace ver con esperanza el futuro para esta familia. Es un granito de arena en la inmensidad, pero por algo se empieza.

Sentimos que la Comunidad no es un lugar en el que se satisfacen todas las necesidades individuales de cada uno de sus miembros. Por eso, cada cual también desarrolla sus inquietudes con charlas (Jesús Histórico, por ejemplo), cursos (meditación, yoga…), etc. Pero sí es un espacio común de fraternidad y esperanza por vivir nuestra fe y transformar un poquito nuestra realidad.

Comunidad Desvelados

Canonización de Pablo VI y Oscar Romero

Sin restarles ninguna importancia a los otros cinco beatos que serán canonizados este 14 de octubre, queremos referirnos a Pablo VI y Romero. Quizás porque tienen que ver un poco más directamente con nosotros en nuestras comunidades, pero también por lo que significa para todos nosotros este evento tan esperado. Todos los que son canonizados son reconocidos universalmente. Ya Pablo VI lo era, por haber sido el Papa del diálogo y de la renovación conciliar; Romero se ha venido conociendo a lo largo y ancho del mundo por su testimonio de ofrenda y entrega de su vida por los pobres y excluidos de la sociedad.

Ciertamente que ambos han vivido de manera heroica las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad; así como otras virtudes cristianas y humanas. Pero quisiéramos destacar tres características que les son comunes a estos dos nuevos santos de la Iglesia: su preocupación por el ser humano, su fidelidad a la Iglesia en la fe y en el amor de Dios y su mística de la soledad.

Cuando uno lee los escritos de Pablo VI, desde antes de ser Papa inclusive, uno descubre que una de sus más grandes preocupaciones apostólicas es el ser humano. Se sintió siempre atraído por la defensa del ser humano y de su dignidad. Con sus estudiantes de la FUCI hasta los pobres de Bombay y Colombia (dos de sus viajes apostólicos), Montini demostró su sensibilidad por el ser humano: por sus riquezas y miserias, por su caminar en la historia y por su papel en la edificación del reino de Dios. Esto lo llevó a promover el diálogo con la humanidad y el mundo, a plantear la urgencia del desarrollo integral de la humanidad y a defender a los más pobres, a quienes identificó como “sacramento de Cristo”. Esa preocupación por el ser humano se manifestó en gestos concretos: desde su austeridad hasta su gentileza en el trato con todos. Y eso le costó muchísimas incomprensiones de parte de los que estaban cerca de él. Asimismo podemos encontrar en Romero su preocupación cierta por el ser humano: durante toda su vida, con delicadeza, no sólo supo tratar a todos los seres humanos con el respeto que se merecían por ser hijos de Dios, sino también demostró que no estaba alejado de ellos. Era un hombre de pueblo y esto nunca se dejó de sentir. Su preocupación por los más pobres y por los que sufrían lo llevó al martirio: no dudó en levantar su voz ante los atropellos de quienes se creían los dueños de la vida y de la libertad humana. Y no tuvo miedo de las incomprensiones y hasta persecuciones que tuvo que soportar. Por eso, se les puede recordar a ambos como santos de la humanidad.

En ambos podemos conseguir un ejemplo firme de lo que significa la fidelidad y el amor a la Iglesia. No era algo que debían hacer por mero compromiso, sino que salía y brotaba desde lo más íntimo de su vida espiritual. Pablo VI no dudó en continuar el Concilio e impulsar la renovación de la Iglesia. Corrió los riesgos que eso suponía. Pero, a la vez, se mantuvo firme con el coraje del Espíritu Santo para hacer llegar la voz de la Iglesia, la acción de la misma y la fuerza de su misión por todos los sitios del mundo. Con su EVANGELII NUNTIANDI enfatizó la tarea esencial e irrenunciable de la Iglesia. Y ante las incomprensiones y críticas, soportadas en su soledad, no se quebró, sino que se mantuvo fiel y confiado en el compromiso de su ministerio eclesial. Hombre de Iglesia por ser hombre de fe en el Señor Jesús. Lo mismo podemos decir de Romero: hubiera podido haber renunciado a tomar posiciones que muchos consideraban peligrosas y hasta contrarias, pudo haberse escondido en las seguridades de los privilegios o en las necesidades de las connivencias… sin embargo, desde siempre fue un hombre de fidelidad a una Iglesia de la que se sintió servidor. Era firme en sus ideas y capaz de corregir actitudes, como de hecho lo hizo. Esto le llevó a sentirse aislado en no pocas ocasiones y hasta ser mal visto en muchos sectores, incluso eclesiales. En ambos la fidelidad a la Iglesia, prueba de su amor a ella, se vivió de manera ciertamente heroica.

Por otro lado, en ambos podemos comprobar la mística de la soledad. Parece extraña esta expresión. Aunque eran personas capaces de establecer relaciones con muchísimas personas y comunidades, ellos vivieron la soledad institucional. Los principales adversarios de Pablo VI, aún después de su muerte, se encontraban dentro de la misma Iglesia: unos porque le acusaban de destruir la unidad, otros porque  le recriminaban que no iba adelante en la reforma de la Iglesia. En esa soledad, su único refugio fue Dios. Y como lo manifestaría en varias ocasiones, sólo aferrado a la cruz –la máxima expresión de la soledad- podría vencer  las tentaciones y los dolores espirituales de esa soledad. Pero supo encontrar en ella la luz en la oscuridad y de la transfiguración: su oración, su espiritualidad, su caridad asó lo demuestran. Romero experimentó lo mismo: sus mayores adversarios salían de las filas de la misma Iglesia, incluso luego de su muerte. Se sintió solo en el acompañar al pueblo necesitado de su amor pastoral. Soledad institucional, como se suele decir; pero espacio para la mística de un hombre que supo convertir esa soledad en especio de encuentro con Dios y testimonio de comprensión y caridad para con los demás. Una de las consecuencias de esa soledad en ambos fue el desconocimiento de su pensamiento y de su obra. Ha habido quien ha querido malponer a la historia contra estos dos santos; no ha faltado quien ha querido prescindir de las riquezas de su pensamiento; y también encontramos quienes han hablado y actuado en contra de su mística. Son dos grandes desconocidos –aún cuando se les conoce por sus realizaciones y testimonio en amplios sectores de la humanidad- que comienzan a ser descubiertos. Leer sus escritos y meditar sus vidas ayudará a muchas personas a re-encontrarse con lo que significa ser santos en un mundo adverso y con gente que se supone podrían ser considerados hermanos.

Damos gracias a Dios, porque Francisco los reconoce como santos para toda la Iglesia. Es un reconocimiento a la acción del Espíritu Santo por medio de hombres frágiles que no se doblegaron y que supieron dar testimonio de fe, caridad y esperanza; de vida eclesial y de entrega a Cristo a favor de los hermanos. Damos gracias a Dios por San Pablo VI de la humanidad y por San Romero de América.

 

+Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal.

 

Encuentro Parroquial 2018

Nuestro Encuentro Parroquial del nuevo curso 2018-2019 lo comenzamos hacia las 10:30, con una concurrida participación, ya no sólo de adultos, sino también de jóvenes y peques, pertenecientes a las distintas pastorales de nuestra parroquia.

La agenda de la mañana la inició nuestro párroco Fernando Artigas, presentando el contenido de nuestra asamblea parroquial a partir del lema para este curso “Escucha, Ora, Transforma”, y de los tres objetivos de la Planeación Estratégica, como orientación de nuestra misión como parroquia para los próximos tres años:

– Hacer énfasis en Jesús Sacerdote, contemplativo y solidario, en los procesos evangelizadores, para promover una profunda experiencia de fe.

– Participar en diferentes instancias eclesiales y sociales para crear comunión.

– Provocar una conciencia social que nos impulse a realizar acciones transformadoras en lo ecológico, político, económico, cultural y religioso.

Y como consecuencia de estos objetivos, para este curso, se nos proponen cuatro acciones muy concretas a las que Fernando nos invita a participar como comunidad parroquial:

  1. Con motivo de la beatificación de Conchita, se ha creado un grupo de reflexión para profundizar y actualizar su mensaje.
  2. Invitar a otras parroquias de nuestro Arciprestazgo a una OTE.
  3. Promover un equipo que nos convoque y promueva nuestra participación en la manifestación del Día de la Mujer.
  4. Convocar una charla sobre la Doctrina Social de la Iglesia, y un taller sobre ecología y reciclaje, como concienciación en nuestras comunidades. El equipo de ECO se dedicará durante el curso a movilizar y promover la concienciación ecológica en nuestra parroquia.

Una vez acabada la intervención de Fernando, Víctor Mojarrieta, de la comunidad de Epheta, nos animó a hacer oración a través de la lectura de un bonito cuento, “Lucía y el silencio”.

Seguidamente, aún reflexionando sobre el texto que nos había leído Víctor, y quizás algo dormidos algunos, apareció como un torbellino nuestro amigo Migueli, zamarreándonos, animándonos a orar, a reír, a cantar y a bailar con él, al son de sus chistes, chascarrillos y canciones con estribillos sugerentes…“como arenas del desierto vienen, como arenas del desierto van…”; “el corazón del mundo… ioe ie ie ie ie ie…”; “extranjero, qué será eso de extranjero…”; “el amor lo arregla todo, la gasolina siempre es amar…”; “cuida la tierra preciosa, cuídala…”; “tiro de la vida nueva, ah ah ah…”; “y ya no puedo vivir sin ti, hey hey,…”; “yendo contigo nada me inquieta, cada mañana es nueva,…”; “y dije, hágase, en Dios confío, todo irá muy bien…”

Vamos, que Migueli nos “puso las pilas” a grandes y pequeños, y nos lo pasamos fenomenal  con él.

Después de un breve descanso, y mientras los peques se divertían y quedaban asombrados con los trucos de magia del mago Raúl Cancela, pasadas las 12,30 horas, Luis Arancibia nos hizo disfrutar de una magnífica charla cuyo título era “Migrantes y Refugiados, entre la hostilidad y la hospitalidad”.

Comenzó invitándonos a afinar nuestra mirada, a saber interpretar e interiorizar, a conectar nuestro interior con la realidad que nos rodea, porque necesitamos transformarla, actuando en esas “grietas” de la realidad. Y a partir de ahí, enlazando con nuestro lema parroquial, Luis nos fue llevando a reflexionar sobre Migrantes y Refugiados. Aquí dejamos algunas notas para que nos sirvan como recordatorio y a su vez de reflexión en todo ello.

1.- Desde la ESCUCHA (Contempla).

Las migraciones son una realidad histórica y global, la movilidad de los pueblos ha sido una constante en la historia de la humanidad. Todos somos hijos de migrantes.

Se nos dice que Europa es asediada por las migraciones, pero África y Asia son las geografías del planeta donde más movimientos migratorios se producen. Se estima que 1 de cada 10 personas vive en un lugar diferente de donde nació, y 1 de cada 30 abandonaron su país trasladándose a otra nación.

El migrante forzoso (el refugiado pertenece a este colectivo) es aquel individuo que se ve obligado a huir de su hábitat, como consecuencia de la violencia de mafias o por guerras, por la desigualdad y la pobreza, por persecuciones, por razones de género, religiosas o políticas. También los migrantes se desplazan por el crecimiento demográfico y por razones medioambientales (sequías, desertificación…). Los migrantes-refugiados, unos 25 millones de personas en todo el mundo, no suelen ser los más pobres, sino todo lo contrario, tienen conocimientos y capacidad para dar el salto y cambiar su vida en otro país.

El camino del migrante es muy duro y penoso, siempre a merced de las mafias, expuesto a ser agredido por su vulnerabilidad, y llegando a ser víctima de trata (8 de cada 10 han sufrido agresiones).

Las fronteras del 1er mundo están llenas de vallas y de impedimentos para el paso de migrantes a sus territorios. Estamos viviendo en estos días noticias escalofriantes con la caravana migrante de centroamericanos hacia la frontera de EEUU pasando por México. Otro caso sangrante es el de la Unión Europea, que acordó con Turquía, previo pago de importantes cantidades de dinero, que sea la frontera que frene la entrada de millones de sirios y afganos que huyen de la guerra hacia los países europeos. Un caso distinto es el de Líbano, que es considerado el país más acogedor y hospitalario del mundo, porque 1 de cada 6 de sus habitantes son refugiados.

España es la frontera sur de Europa, y nuestra actuación no es muy distinta a los países del 1er mundo. Marruecos recibe dinero periódicamente de la Unión Europea, a instancias españolas, para controlar los flujos migratorios procedentes del África subsahariana. La llegada de migrantes a España se ha multiplicado, pasando de las 500.000 personas allá en el año 2000, a los 5 millones en 2015. Sin embargo, no somos el peor destino para los migrantes, ni mucho menos. El proceso de integración de estas personas ha funcionado mejor que en otros países, porque se facilita al migrante el acceso a una sanidad y una educación gratuitas, y pueden conseguir la residencia en España, por arraigo, en 3 años. Pero hay que reconocer que los CIE (Centros de internamiento de extranjeros) no funcionan bien y los organismos para la tramitación de solicitudes de asilo están colapsados, por problemas administrativos internos principalmente, con más de 35.000 de potenciales refugiados esperando a que se resuelva su expediente y reciban la tarjeta roja que les permita regularizar su situación y poder establecerse en nuestro país.

2.- Desde el ORA (Profundiza).

Luis nos invitó a profundizar mediante dos reflexiones.

Primero, una reflexión teológica a través de 3 imágenes:

  • Un cuadro de Fray Angélico (la huida a Egipto). Jesús huyó y fue refugiado. Debemos estar próximos a los migrantes. Dios es movimiento, se desplaza allá donde está el sufrimiento, y desde ahí nos atrae, va por delante de nosotros.
  • Un icono sobre la Trinidad. Es la hospitalidad y la acogida del débil. Como cristianos nos toca porque, de alguna manera, todos hemos sido acogidos al venir a este mundo. Es la oportunidad del encuentro con Dios.
  • Un mosaico de Pentecostés. Todos somos hijos de migrantes, es lo que nos hace iguales, descendientes de aquél que acoge.

Segundo, una reflexión política a través de 3 preguntas:

  • ¿Podrán tener los migrantes un lugar para vivir?
  • ¿Podemos vivir todos juntos?
  • ¿Habrá quienes sostengan la solidaridad y la fe?

3.- Desde el TRANSFORMA.

– Acompañar: ser cercano y afectivo con el otro.

– Servir: generar comunidades de hospitalidad para demostrar que la acogida es factible.

– Defender: hay que estar presentes en el debate político y participar.

Finalmente, y después de mostrarnos algunos videos con testimonios reales, Luis Arancibia nos invitó a participar a través de la web visibles.org, sobre la problemática de las empleadas del hogar que son migrantes.

Acabamos el Encuentro Parroquial compartiendo todos lo que habíamos traído de picoteo.

En fin, esperamos que con la lectura de este artículo, hayamos trasladado lo vivido intensamente en este Encuentro Parroquial, y que sirva para animaros a aquellos que no vinisteis a que penséis que el próximo año sobre estas fechas, habrá otro Encuentro Parroquial al cual desde ya os invitamos a participar y disfrutar.

Javier Hernán – ECo

Fe a ritmo de Djembé

Tras un largo y rico camino que para algunos de nosotros empezaba en precomunión, el pasado 29 de septiembre celebramos llenos de alegría que ¡ya somos comunidad! Fue una celebración sencilla y cargada de humildad, en la que recordamos cómo ha sido nuestro camino como grupo y cuáles son nuestras señas de identidad. La quisimos compartir con todas y cada una de las personas que nos han acompañado en este proceso, tanto las que pudieron asistir como las que no. ¡A todos os tuvimos muy presentes!

En nuestro crecimiento en la fe y como grupo ha tenido mucho que ver todo el proceso pastoral de Guadalupe, desde Génesis, donde empezaron nuestros miembros más veteranos, hasta la Juvenil, pasando por las primeras tribus que tuvo Éxodo: José, de los sueños, y Benjamín, de la ternura; ambos, valores que nos han ido acompañando durante nuestra trayectoria.

Dos años han pasado ya desde nuestras incorporaciones más recientes, que nos han convertido en una comunidad diversa en caracteres y carismas. Qué suerte que eso, lejos de marcar distancias entre nosotros, enriquece nuestro grupo y nuestra fe compartida. Porque así queremos vivir nuestra fe, compartiéndola en el seno de nuestra comunidad, y también en nuestra parroquia, cuya propuesta de fe viva y activa nos ha cautivado desde el principio de nuestro proceso. Y, especialmente, llevándola más allá de las paredes de Guadalupe, para que no se aísle del mundo y pueda crecer cada día un poco más. Esto es lo que nos llevó a los once que hoy formamos Djembé a decidir formar comunidad.

El servicio y el encuentro con los demás han calado hondo en nuestra esencia comunitaria desde el principio. Tras nuestra primera experiencia como grupo en una de las casas del Cottolengo del Padre Alegre, quisimos seguir construyendo Reino como comunidad, prestando nuestro servicio dentro de Guadalupe y también conociendo otras realidades fuera. Precisamente, una de las experiencias más enriquecedoras para nosotros fue en Ceuta este mismo año, donde tuvimos la oportunidad de acercarnos a una realidad tan dura como la de los migrantes que lo dejan todo en sus hogares con la esperanza de conseguir un futuro del que se les había privado. Como ya escribimos en «Boza, el grito que derriba los muros», volvimos removidos y con la certeza de hacer de la acción social,  imprescindible en nuestra Iglesia, un pilar de nuestra comunidad.

Este y otros encuentros con África terminaron motivando nuestro nombre, Djembé (se pronuncia «yembé»), que resume lo que nos caracteriza como grupo, como comunidad: el encuentro cálido, la entrega sencilla, la fe viva.

¿Y por qué Djembé? Un djembé es un instrumento de percusión de origen africano.  Su sonido nos recuerda que no queremos vivir una fe estática, pasiva, sino que queremos actuar, denunciar, acompañar desde la fe tantas realidades que, como la de los migrantes africanos, sacuden a nuestro mundo. Y no solo con quien nos resulta fácil o cómodo, sino también con aquellos con quien nos supone un desafío.

Queremos que este nombre vaya más allá de la cultura africana, pues un djembé es música, es encuentro cálido, es fiesta. Queremos que nuestra comunidad sea lugar de encuentro, abrazo del Padre, entrega a los demás. Porque nuestra fe no existe ajena al mundo en que vivimos, sino que, con la fuerza del Espíritu, se une a él para dar hasta la última percusión.

Damos gracias al Padre por habernos convertido en una comunidad de jóvenes cristianos ilusionada, soñadora y en búsqueda. Él es nuestro centro, y su Espíritu nos lleva a compartir la vida como hermanos y a sentar una base fuerte sobre la que construir Reino. Queremos ser sus manos y sus pies; luz del mundo y sal de la Tierra.

Creemos en un Dios que está en el mundo que nos rodea, en las personas que lo forman. Y sois tantos y tantas los que, de innumerables formas, habéis ido aportándonos distintos matices a nuestra identidad comunitaria: nuestras familias, todos quienes habéis pasado por nuestro grupo, los Misioneros y, por supuesto, todos nuestros acompañantes en la pastoral de Guadalupe. Esta comunidad es fruto de las plantitas que habéis ido regando con vuestro tiempo, cuestionamiento, apoyo, comprensión, tirones de orejas y ocio y vida compartida. Solo podemos sentir agradecimiento y seguir celebrando nuestra andanza como comunidad.

¡Gracias por hacer de Djembé lo que hoy somos!

La nueva comunidad Djembé