Encuentro Europeo de Taizé en Madrid

En 1940 el joven suizo, de origen protestante, Roger Schütz se establece en el pequeño pueblo de Taizé, situado en lo alto de una colina de la Borgoña francesa. Su intención es formar una comunidad de hermanos donde compartir la oración y la vida en común. Al poco tiempo se le unen algunos amigos, hasta cinco, con los que inicia esta “parábola de comunión”. La reducida iglesia románica de la aldea acogería sus primeras oraciones.

Aunque no estaba en la idea inicial, desde muy al comienzo, la comunidad tuvo la intuición de que su vocación era la de la acogida. Al principio son aquellos que huyen de la guerra cruzando la línea de demarcación francesa, y después los jóvenes, que de manera natural y espontánea se acercan hasta allí.

Este es el origen de la Comunidad ecuménica de Taizé, hoy en día formada por un centenar de hermanos, católicos y de diferentes orígenes protestantes, procedentes de más de treinta naciones.

En la actualidad acoge, durante todo el año, a miles de jóvenes de todo el mundo que durante una semana suben hasta la colina a orar y compartir sus experiencias, para luego regresar a sus parroquias, comunidades y grupos para ser “fermento de comunión” allí donde les ha tocado vivir.

El papa Juan Pablo II en su visita a Taizé en 1986, pronunció unas palabras muy descriptivas:

Se pasa por Taizé como se pasa junto a una fuente. El viajero se detiene, bebe y continúa su camino. Los hermanos de la comunidad, ya lo sabéis, no quieren reteneros. Ellos quieren, en la oración y el silencio, permitiros beber el agua viva prometida por Cristo, conocer su alegría, discernir su presencia, responder a su llamada; después volver a partir para testimoniar su amor y servir a vuestros hermanos en vuestras parroquias, vuestras ciudades y vuestros pueblos, vuestras escuelas, vuestras universidades, y en todos vuestros lugares de trabajo“.

En 1978 los hermanos son invitados a animar en París un encuentro durante cinco días en los que orar y compartir junto a los jóvenes de la ciudad. Este es el origen de los Encuentros Europeos, “la peregrinación de confianza a través de la tierra”, que durante 40 años se han celebrado, al finalizar el año, en las principales ciudades de Europa: París, Barcelona, Roma, Londres, Colonia, Praga, Wroclaw, Budapest, Viena, Varsovia, Berlín, Lisboa…

El arzobispo de Madrid, Cardenal Carlos Osoro, nada más ser designado, invitó a los hermanos a animar un encuentro en Madrid. Él ya había sido el impulsor del Encuentro de Valencia en 2015, cuando fue obispo de esa diócesis.

Acoger un Encuentro Europeo supone abrir la ciudad, nuestras parroquias, comunidades y familias a los miles de peregrinos que participarán. Los jóvenes que asisten no forman un movimiento, sino que tratan de avanzar juntos a través de los caminos de la confianza: la confianza entre las personas, entre los cristianos de las diferentes tradiciones, la confianza en Dios… y profundizar en aspectos como la oración, la fe y el compromiso social. Para llegar a Madrid tendrán que atravesar fronteras geográficas y también humanas. Vienen a encontrarse con otros, no para recrearse en el pesimismo, sino para vislumbrar juntos signos de esperanza.

El Encuentro se desarrollará entre los días 28 de diciembre y 1 de enero. El programa transcurrirá por las mañanas en los centenares de iglesias de acogida de la ciudad con una oración, a las 8.30 h., seguida de los grupos de reflexión y encuentros con personas comprometidas. Después los participantes se desplazarán a la Catedral y varias iglesias del centro de Madrid para la oración a las 13.00 h. y los talleres sobre compromiso social, fe y vida interior, arte… a las 15.00 h. Y finalizar la jornada en los pabellones de IFEMA con la oración de las 19.30 h.

Para aquellos que hemos vivido algunos Encuentros Europeos y dejado de ser jóvenes esperando el de Madrid, la ilusión y alegría de que por fin se celebre en nuestra ciudad es inmensa. Y que nuestra parroquia de Guadalupe pueda ser una de las que acojan parte del programa aún más.

Ya se ha conseguido que más de 70 participantes sean alojados por familias de nuestra parroquia, aunque por qué no soñar y pensar en que sean 100, 150 ó 200.

¡Acoger en nuestras casas a algunos jóvenes es la manera más bonita de participar en el Encuentro! Un espacio de 2m2 es suficiente para que coloquen su esterilla y saco de dormir. Ofrecer el desayuno cada mañana y compartir con ellos la comida del día 1 de enero es todo lo que se necesita.

En Guadalupe hemos formado un equipo de preparación que se ocupará de organizar toda la logística antes y durante el Encuentro y especialmente el día de la llegada. Si quieres colaborar con él, ponte en contacto con nosotros.

Por supuesto, todo el programa del Encuentro está abierto para los habitantes de Madrid sin necesidad de inscripción y sin límite de edad.

Para saber más sobre Taizé: https://www.taize.fr/es

Para más información del Encuentro: https://taizemadrid.es/

Y sobre la organización del Encuentro en la Parroquia: https://parroquiadeguadalupe.com/encuentro-taize-madrid-2018/

Si quieres ponerte en contacto con nosotros escríbenos a: taize@parroquiadeguadalupe.com

Y no olvidéis que todos los lunes a las 20:30h y de martes a sábado a las 09:30h y a las 13:30h tenemos oración con los hermanos y voluntarios en el Centro de Preparación, Plaza San Juan de la Cruz 2B.

Oración Temática – Taizé

El próximo viernes, 19 de octubre, estáis invitados a participar en una nueva Oración Temática que ese día contará con la presencia de algunos de los Hermanos de la Comunidad de Taizé con quienes oraremos a través de sus cantos.
Como sabréis, este año el Encuentro Europeo de Jóvenes animado por la comunidad de Taizé se celebrará en Madrid entre el 28 de diciembre y el 1 de enero, y a él asistirán alrededor de 20.000 participantes que llegarán desde todos los rincones de Europa y otros continentes.
Para ello necesitamos de vuestra colaboración, ya que los jóvenes que vendrán a Madrid necesitan familias que los acojan durante los días del encuentro. A esta parroquia nos piden poder acoger entre 50 y 100 jovenes.
Con la Oración Temática del próximo viernes daremos comienzo a la preparación del Encuentro. Al terminar la oración se dará información más concreta del mismo y sobre cómo acoger a los participantes: no es necesario más que un pequeño espacio de 2 m2 donde colocar un saco de dormir.
No lo olvidéis, viernes 19 de octubre, 19.45 en la cripta, oración con cantos de Taizé junto a los hermanos de la Comunidad.
Os esperamos.

 

PJV. Experiencias de verano

Como ya os adelantamos en el número anterior de la revista, desde la coordinadora de la Pastoral Juvenil, decidimos promover un “verano social”. Por ello, varios de nuestros jóvenes han emprendido un verano repleto de aventuras y de experiencias de voluntariado.

A continuación, Germán, del grupo Propuesta 3, nos relata su testimonio en Bilbao:

“Durante mi experiencia, estuve trabajando con niños en riesgo de exclusión social de algunos barrios de Bilbao, como «San Fran». Trabajamos en Cáritas y en una de las parroquias de allí, San Antón. Todo el grupo íbamos con el mismo fin, y era ayudar a estos chavales a pasar un buen rato, ya que sus padres no podían permitírselo debido a su pésima situación. Eran personas venidas de diversas partes del mundo, siendo Asia, África o Latinoamérica de donde venían mayoritariamente, debido a que allí no podían ganarse la vida.

Mi experiencia en el campo de trabajo ha sido positiva y satisfactoria, por haber conocido (de primerísima mano) y ayudado a gente que vive en una situación peor que la mía. Estos días me han hecho ver lo difícil que es esta vida y, aún así, que aceptan dicha realidad y siguen viviendo la vida día a día, esperando que algún día no haya ningún problema, pudiendo ser parte de esta sociedad, tan comunitaria e injusta a la vez.

Por otro lado, trabajar con chavales (desde niños pequeños hasta adolescentes) fue una de las experiencias que se vivió con más emoción y en la que más se aprendió. Una de las cosas que muchos de los que fuimos allí aprendimos, es que siempre se puede sacar una sonrisa a la vida, estés viviendo en una tanto situación buena como mala, ya que siempre se ha dicho que la sonrisa es una de las mejores medicinas ante muchas situaciones, y esta es una de ellas.  En la sociedad en la que actualmente vivimos, estos niños no pueden permitirse ningún tipo de lujo, debido a que sus familias tienen muy pocos recursos, aparte de que, en numerosas ocasiones, son marginados por su cultura o su religión.

No solo los niños y sus familias son los que lo pasan mal, sino también aquellas personas que son drogadictas o prostitutas, ya que estas personas son bastante marginadas, y gracias a varias asociaciones dispersas por la ciudad pueden tener algo de comida o una cama (la inmensa mayoría vive en la calle). Tuvimos la suerte de conocer estas organizaciones y agradecerles todo el duro trabajo que hacen por ellos y cómo intentan sacarles adelante.

Tuve la suerte de poder compartir estos días con gente que tenía una mentalidad bastante similar a la mía, y era ayudar a estos niños a pasar unos días bonitos. Toda esta ayuda te hace sentir a gusto y bien, porque sabes que puedes apoyarte en ellos, sabiendo que van a estar ahí cuando sea necesario. Fuimos recibidos como si fuéramos, digamos, sus «héroes», ya que sabían para qué íbamos, y no podían contener toda su satisfacción.”

Y, para terminar, tenemos el testimonio de María Prieto (IC1), que nos va a relatar su experiencia en Taizé:

“Este verano, seis personas de la Pastoral Juvenil nos hemos ido a pasar, vivir y sentir una semana a Taizé. Este es un pueblo ecuménico de encuentro internacional e intercultural (aunque principalmente cristiano), en Francia. Es realmente interesante el espacio de encuentro que se crea, tanto por el lugar físico en sí, que invita al silencio y a la reflexión, como por el intercambio de vivencias con personas de todo el mundo. Nosotros fuimos con un grupo de Acoger y Compartir, con el que nos sentimos muy a gusto.

Cada día teníamos tres oraciones (una antes de desayunar, otra después de comer y otra al terminar la cena). Estaban basadas en cánticos repetitivos, de los que cuatro de nosotros formábamos parte, porque nos apuntamos al coro. Otras dos de las chicas estuvieron en un taller de organización de actividades, y una de las tardes tuvimos una serie de juegos muy interesantes, gracias a ellas y a su equipo. Lo que más me gustaba de estas oraciones era el silencio que hacíamos de unos diez minutos. Me parecía impresionante cómo siendo tantos miles de personas, todos estuviéramos en el mismo estado de tranquilidad. Me resultaba muy fácil sentir a Dios en ese momento.

Por las mañanas teníamos reflexiones por grupos. Nosotros nos separamos de dos en dos y nos fuimos con gente diferente. En nuestro grupo nos llevamos muy bien desde el principio. Era muy interesante, porque no todos éramos católicos, y las conversaciones que salían todas eran muy en clave de escucha y respeto. Fue muy enriquecedor. Además, siempre acabábamos enseñándonos juegos unos a otros, contándonos cosas de nuestros respectivos países o aprendiendo frases en los distintos idiomas.

Por las tardes nos íbamos al lago, que era un lugar de silencio precioso. Era mi sitio favorito. Se podía ver a personas orando, escribiendo, dibujando, pensando, observando… Y por las noches, después de la oración, había un lugar donde se juntaba todo el mundo para cantar, tocar la guitarra y bailar, y se formaba un ambiente muy divertido.

Fue una experiencia genial, y todos volvimos a Madrid con ganas de convencer a los demás de nuestro grupo para ir todos, el verano que viene, de nuevo a Taizé.”

Hasta aquí, algunas de las experiencias de nuestros jóvenes de la PJV. Muchas gracias por leernos.

Germán Perdiguero (P3), María Prieto (IC1) y Jaime Alonso (Comunidad PJV)