Comunidad Redes

Redes, los comienzos
Redes, los comienzos

REDES es una comunidad veterana. Su origen está en 1998, cuando un grupo de jóvenes-pero-que-muy -jóvenes- respondimos a la convocatoria de nuestra Parroquia de Guadalupe. Empezamos siendo muchos (unos 14), bajo la guía y el ojo atento de Lupe, Juan, Julia y Juanjo. Allí queríamos ponernos en camino para ver si creábamos una comunidad cristiana. Ya sabéis: donde compartir fe, vida y compromiso.

Nuestro nombre surge con el espíritu de tener presentes los lazos que hacen Comunidad, las relaciones entre las personas y las de éstas con Nuestro Padre (estuvimos cerca de llamarnos ‘Redes coloidales’ que químicamente es más preciso para expresar lo que queríamos decir, pero vimos que tenía mucho menos ‘gancho’).

Este grupo, quincena tras quincena, fue pasando la etapa de los jóvenes matrimonios, las complicaciones de ir a Guadalupe con un bebé, o dos. Que los chicos fueran creciendo. Algunas despedidas y otras incorporaciones. Los chicos ya no eran tan niños. Ahora nuestros hijos son “mayores”.

En este momento, REDES es un lugar de acogida. Quizás no tengamos una personalidad muy marcada, pero eso es porque hemos invitado y aceptado a quienes se han sentido llamados por Jesús a vivir la fe de esta manera. Somos algo caóticos, diversos, acogedores, inquietos, confiados. Nos gusta celebrar y sentir al Espíritu en nuestros hermanos de comunidad y en nuestras vidas.

Tenemos un Grupo de WhatsApp para comunicarnos sobre nuestro día a día. Y otro para los chistes y las bromas. Somos bastante guasones.

Desde hace 5 años, a principio de curso nos vamos todos de convivencia un fin de semana. Allí es donde nos ponemos en manos del Padre, compartimos, oramos y programamos todo el curso.

Redes muy bien acompañados en nuestra foto más reciente, el pasado mes de febrero
Redes muy bien acompañados en nuestra foto más reciente, el pasado mes de febrero

Tratamos de combinar: un poco de oración personal e introspección, para estar menos descentrados; una serie de reuniones de oración comunitaria, que nos damos cuenta de que nos hace tanto bien; otras reuniones son para profundizar en temas de fe que nos preocupan o nos interesan. Éstas intentamos que nunca las prepare uno solo, sino 2, 3 o 4 redesianos. De esa manera es más trabajo, pero también es más tiempo de compartir, de vernos (o hablarnos), de tenernos cerca; y luego están las reuniones de vida, donde compartimos lo que nos pasa, cómo lo vivimos y dónde encontramos a Jesús. Además -en el ámbito de nuestras “vidas”- intentamos que cada uno de nosotros se ocupe y esté especialmente atento de uno o dos redesianos. Es nuestra manera de cuidarnos, de estar al quite los unos de los otros, sin crear una maraña complicada de llamadas y WhatsApps.

Las reuniones de vida y las de profundización las solemos empezar con una oración, pues es Jesús quien nos trae a Guadalupe y es en su nombre que nos sentimos llamados. Solemos reunirnos los sábados por la tarde.

Además de la convivencia de principio de curso, otro momento chulo suele ser la Comida de Pascua. Muchos años nos hemos juntados todos los redesianos con nuestras parejas (los que no están en la comu) y nuestros hijos. Suelen ser muy divertidas.

También intentamos ir a los Ejercicios Espirituales de Guadalupe los más de nosotros que podamos, juntos. Suele ser una experiencia muy rica de la Parroquia, hacemos por conocer a otros guadalupanos, disfrutando del Espíritu y de convivencia divertida. Ya dije que somos bastante guasones.

Como es lógico, REDES ha tenido épocas muy buenas, también sus crisis. En este momento, nos sentimos razonablemente maduros para poder escuchar qué tiene el Padre pensado para nosotros y crecer en esa dirección.

Siempre hay algún redesiano dando guerra por la Parroquia: ahora en el coro, y en el pasado en algún grupo de liturgia, de APJ, en la Preparación al Matrimonio, como monitor en la Pastoral de Adultos o en la Pastoral Bautismal. Otros de nosotros tenemos nuestro compromiso en otros lugares. Además, todos intentamos que en nuestro trabajo se vea una forma de hacer: muy cercana, humana, acogedora y atenta a los pequeños, sencilla y diferente.

Es cierto que nuestro contacto con otras comunidades ha sido menor del que nos hubiese gustado. Durante unos años ha podido ser porque teníamos más que suficiente manteniéndonos en pie como REDES. Esperamos haber superado esa etapa, pues ahora nos sentimos más preparados, con más paz.

Desde que vino a España, Marco Antonio está cuidando de nosotros, por lo cual nos sentimos enormemente agradecidos. Es un auténtico privilegio poder contar con él y aprender de su experiencia vital y de oración.

Os escribimos estas líneas desde el confinamiento al que nos obliga este virus que nos tiene, físicamente, más separados. Aún no sabemos cuándo podremos volver a sentarnos alrededor de una mesa o juntarnos en las capillas para orar juntos, pero mientras, seguiremos creando y renovando los vínculos que nos mantienen unidos, como una red.