Taller. Hacia una economía de la reconciliación

El pasado cinco de abril contamos en la parroquia con Carlos Ballesteros, doctor en ciencias económicas y empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas, profesor y director de Consultoría Social Empresarial en la misma universidad, y activista en redes sociales.

Escucha la charla completa

Aurora, por el GAS, hizo la presentación, destacando el interés del tema en el momento actual en que todo el mundo habla de ecología y economía sostenible, e introdujo al ponente.

El objetivo de su conferencia fue promover una conciencia social que nos impulse hacia una economía:

  • Evangélica, la que se desprende de las bienaventuranzas, dentro de una sociedad metida de lleno en el consumismo.
  • Al servicio de las personas.

Hoy día se habla de “Las estrategias FUD para tiempos VUCA”:


Vivimos en un mundo volátil, complejo, incierto y ambiguo: Lo que hoy es cierto, mañana no lo es, las relaciones sociales se han hecho muy complejas. Todo es muy dinámico, hay distintas formas de pareja, de relaciones laborales. El trabajo requiere continuos viajes y adaptaciones a la tecnología. Más de 300.000 universitarios españoles trabajan en el extranjero.

Sin embargo, nos dan miedo los cambios. Aprovechando esto, hay cierta publicidad que nos pide que no cambiemos y confiemos en los valores de siempre, lo seguro (los bancos por ejemplo).

Estas circunstancias y el modelo económico han traído los siguientes problemas:

  • Crisis alimentaria crónica y global.
  • Deterioro de servicios esenciales y redes de protección social.
  • Estado de fragilidad y conflictos olvidados.
  • Agotamiento de los recursos básicos, de la tierra, el agua y la energía,…
  • Flujos migratorios internacionales descontrolados.
  • Nuevas formas de vulnerabilidad (Working poory en inglés). Son la clase social con salarios tan bajos que no les permiten vivir, y los nuevos habitantes: emigrantes y refugiados.

En España, el 30% de las personas están en riesgo de pobreza y exclusión. “Si no puedo ser un consumidor, soy un excluido”.

El 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York, marcó un hito por lo inesperado, en el país más rico y poderoso del mundo. Nos dimos cuenta de que somos vulnerables.

Volviendo al lema de la conferencia, ¿qué hay que reconciliar?

  • Relaciones entre consumidores y empresas. Citó entre otros, los ejemplos del fraude de los coches contaminantes de WW, y de las acciones preferentes de Bankia. Estas prácticas rompen las relaciones. No nos fiamos de las empresas, de la banca, etc.
  • Las personas entre sí. En la crisis de 2008 hubo recortes de plantillas. Preferimos que se echen los emigrantes, los sudacas, los moros,…Esto nos ha llevado a una falta de compasión con el otro.
  • Las relaciones público – privadas. La desconfianza que surge de comprobar que parte del dinero que pagamos en impuestos va a políticos corruptos, y tramas como la Gurtel, la Púnica, etc. En definitiva, no nos fiamos del sistema.
  • Las relaciones con el territorio y el planeta. Hemos roto las relaciones con la Tierra, que es la casa común. Contaminamos, emitimos gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático,..

Hay que restablecer relaciones justas, recomponer las rotas, construir puentes:

  • Ir hacia una economía circular, en que los desechos se reciclen y se incorporen al proceso productivo, al ciclo económico.
  • La economía de los cuidados. Visibilizar los trabajos domésticos y el cuidado de los niños y las personas mayores o impedidas.
  • El comercio justo y la soberanía alimentaria.
  • La justicia fiscal.
  • La economía del Procomún, o de los bienes comunes. Son los bienes que son de todos y no son de nadie.
  • Las “hacenderas”. Es lo que nos beneficia a todos: el cuidado de los prados comunales, internet, el empleo. Cuando se reúnen personas para arreglar algo pendiente, un puente, la casa del médico,…Hay que recuperar esas relaciones de gente haciendo algo común.
  • El derecho al crédito.
  • La aculturación a través del consumo.

FORMAS DE RELACIONES

  • Igualdad. Son injustas si hay ciudadanos de primera y segunda clase.
  • Jerarquía. Son aceptadas siempre que no sean injustas.
  • Mercado. Tanto pongo, tanto cobro.
  • Comunidad. Por ejemplo, en las de familia los bebés no aportan nada y se acepta.

En la sociedad todos VAMOS BUSCANDO LA FELICIDAD, pero ¿cómo la buscamos? Nos han convencido de que si adquirimos algo y es útil, soy feliz. Sin embargo la experiencia nos ha demostrado que tener más cosas no nos hace más felices.

Citó lo que dijo hace años el rey de Brunei: Si un gobierno no puede crear la felicidad de la gente, ¡que no exista! Deberíamos medir el índice de felicidad en vez de tantos indicadores económicos.

LAS BIENAVENTURANZAS: UNA CONTRACULTURA QUE HUMANIZA

Dichosos:

  • Los pobres en el espíritu. Son los que reciclan, los que rechazan cosas innecesarias. Los que llevan una vida sobria, honrada y religiosa.
  • Los misericordiosos, los pacíficos, limpios de corazón. Son los que llevan una economía coherente: no puedo decir no a la guerra, y tengo mi dinero en un banco que presta dinero a empresas armamentísticas, o que explotan al tercer mundo, que usan niños en la fabricación,…Citó algunas empresas alternativas de suministro de energía eléctrica y telefonía que usan energías renovables. Hay que hacer difusión de estas empresas a los amigos.
  • Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia: hay que salir a la calle apoyando las reivindicaciones que nos parecen justas, hacer objeción fiscal protestando por el gasto militar,…

Terminó con la frase que dijo Jesús a sus discípulos como continuación de las bienaventuranzas: “VOSOTROS SOIS LA SAL DEL MUNDO”. Tenemos que ser sal, levadura en la sociedad.

Nos conocerán por nuestro bolsillo y nuestra agenda: En qué empleamos nuestro dinero y con quién gastamos nuestro tiempo.

Para finalizar, recomendó dos libros:

“La economía de las bienaventuranzas” de él mismo, publicado por la HOAC.

“Una vida sobria, honrada y religiosa” de José Eizaguirre, publicado por Narcea