Editorial

A punto de comenzar el Adviento, metidos ya de lleno en plena actividad, queremos tener presente y hacer realidad en nuestra vida el lema que nos hemos fijado para este curso: Escucha, Ora, Transforma.

¡Escucha!

A Dios, al hermano, al compañero, al que tenemos cerca, al que nos necesita, al que espera algo de nosotros… Pero escucha sincera; con los oídos y con el corazón, con verdad. Dejando nuestro egoísmo en silencio. Permitiendo que la realidad nos hable. Dejando hablar al otro, a nuestro entorno, a las cosas que nos rodean. Silencio fértil, creativo. ¿Cómo, si no, vamos a escuchar lo que el Padre quiere de nosotros?

¡Ora!

Hagamos que el silencio nos abra a la escucha de Dios. Dejemos que Él nos acompañe en nuestro caminar. La oración se hace alimento indispensable para avanzar por la vida sin caer en el desánimo o la desesperanza, sintiendo que nunca estamos solos. Orar es dejarse amar por Dios, hacerle un hueco diario en nuestra vida, abrirnos a su iniciativa transformadora, dejarle actuar en nosotros.

¡Transforma!

La experiencia del amor de Dios es un camino de transformación, porque no hay fuerza mayor en el mundo capaz de transformar la realidad que el amor verdadero. El amor verdadero genera más amor. Si además sumamos nuestro esfuerzo y ponemos manos a la obra… podemos cambiarlo todo. ¡Ora et labora!

Hay una reflexión de Teresa de Calcuta que resume bien este proceso:

“El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio”.

¡Feliz Adviento!

ECO (Equipo de Comunicación)