Dignidad y Solidaridad AC para la comunidad de Tlalmimilulpan, Morelos

Los inicios:

Luego del sismo del pasado mes de septiembre, realizamos en Dignidad y Solidaridad, A.C. la campaña de Apoyo a la Reconstrucción, tras la cual gracias a la generosidad de muchas personas de buena voluntad, se recibieron donativos en especie para apoyar durante la emergencia a los damnificados, así como importantes aportes económicos para contribuir con la construcción de viviendas en Oaxaca, Morelos, Puebla y Ciudad de México.

Buscando garantizar el manejo más adecuado de los fondos recaudados, decidimos tener presente algunos criterios que permitieran apoyar la reconstrucción básica, cuidando el tejido social en los lugares de influencia. Estos criterios son:

  • Buscar las familias más necesitadas.
  • Favorecer procesos organizativos y comunitarios.
  • Asegurar el respeto por el estilo de vida de la comunidad, su cultura y costumbres.
  • Procurar continuar en contacto con las comunidades beneficiarias o actores comunitarios.

La búsqueda:

Con base en dichos criterios, iniciamos una búsqueda que culminó con la elección de tres proyectos de reconstrucción, entre los cuales queremos destacar en este momento el programa “Reconstrucción de Vivienda y Vida Digna en Morelos”, iniciativa realizada en conjunto con Cáritas Mexicana y Cáritas Morelos.

Realizamos un convenio para apoyar a San Pedro de Tlalmimilulpan, pequeña población con 2,500 habitantes aproximadamente, situada en el Municipio de Tetela del Volcán, Estado de Morelos, una de las localidades con mayor afectación luego del sismo, donde quedaron muchas familias sin vivienda.

El proceso:

El objetivo en una primera etapa es apoyar con un millón de pesos para la construcción de 14 de 40 soluciones de vivienda (Pie de Casa) por un valor aproximado de $70,000 pesos cada una.

Para la realización de todo el proyecto, Cáritas Morelos nombró al Sr. Gaspar Nájera (aspirante a diácono permanente) quien con gran compromiso y dedicación se convirtió en un referente para la comunidad y un puente entre ella y los demás actores comprometidos con este programa.

Las etapas iniciales fueron aprovechadas para realizar un censo que permitiera identificar las familias con mayor necesidad (adultos mayores, personas con discapacidad y madres cabeza de familia).

Seguidamente, con la animación del P. Jesús Longar -encargado Diocesano de Cáritas y Pastoral Social de la Diócesis de Cuernavaca- se empezó un proceso de capacitación por grupos de vecinos, buscando fortalecer su compromiso con el proceso de reconstrucción, ayudarles a comprender la importancia de asumir una actitud de mutua colaboración y fortalecer la moral de los participantes mediante procesos de evangelización.

Finalmente, se inició la construcción de viviendas, que ha tenido grandes retos: se trata de hacer los pies de casa en terrenos afectados previamente por el sismo; cada uno de ellos con diferentes dimensiones, contando con el aporte de los habitantes de la comunidad, quienes ofrecen su propio trabajo en diferentes tareas y realizando ellos mismos la elaboración de ladrillos para la construcción de sus casas.

Meses después…

Luego de muchos interrogantes, retrocesos y avances, el pasado 26 de mayo, Pablo Héctor y yo tuvimos la fortuna de reunirnos en casa de Rocío Juárez Ortiz, la primera casa en ser entregada. Nos acompañaron un grupo de mujeres beneficiarias (quienes nos sorprendieron con una deliciosa comida), el ingeniero Juan Pablo Reyes quien está a cargo de la obra, Gaspar y un grupo de representantes de Cáritas.

Fue un agradable encuentro, durante el cual escuchamos que el caminar no ha sido fácil para ellas, debido al ritmo lento en que han avanzado los trabajos, tanto que por momentos parecía decaer el entusiasmo: “pero nosotras siempre mantuvimos la esperanza” refiere una de ellas con una sonrisa que iluminaba su rostro, reflejando la alegría de una promesa cumplida. Actualmente se cuenta con 10 de las 40 viviendas terminadas.

Durante el tiempo transcurrido hemos realizado dos visitas de campo y en Semana Santa, el P. Eugenio Casas Alatriste, junto con un grupo de jóvenes del Pedregal, realizó una experiencia de misiones que les permitió acercarse, convivir con la comunidad y compartir fe y vida. Hoy “Rocío”, “Braulia”, “Juan”, no son solamente nombres en un listado de beneficiarios, son los rostros de hombres y mujeres humildes, sencillos, luchadores, llenos de esperanza, comprometidos en la reconstrucción de sus casas y las de sus vecinos, seguros que unidos lograrán el bienestar de todos, acogedores, verdaderos testimonios de resiliencia y de lucha por lograr transformar un mundo de tristeza, necesidad y desesperanza en “otro mundo posible”, uno donde se tiene la certeza de una mano amiga en la cual apoyarse y una casa digna y segura donde vivir.

Gloria I. Hernández Cadena
Coordinadora del Departamento de Misión
Dignidad y Solidaridad, Acción Civil