¡Tenemos una llamada! ¿Aceptas?

Estamos rodeados de estafadores. ¿Quién no ha recibido un mensaje, una llamada, un correo, prometiéndole cosas maravillosas, la felicidad condensada en unos pocos clics? Recibimos tantas promesas a lo largo del día, que es muy difícil creerse alguna.

Sin embargo, hay una llamada que llega por otros cauces, que tiene algo diferente. Es una llamada que se ha repetido a lo largo de la historia a quien ha sabido escucharla y ha habido quien, como María, se ha fiado y ha dicho “hágase”.

Es la llamada que sintió hace más de un siglo la beata Conchita quien, con mirada contemplativa, supo conjugar lo divino y lo humano y quien nos demostró que la santidad es cosa de todos, no solo de sacerdotes y religiosos. Laicas y laicos estamos llamados a la santidad desde el bautismo.

El Espíritu Santo nos llama a dirigir nuestro pasos hacia la santidad, que no es otra cosa que vivir en la voluntad de Dios, viviendo nuestra experiencia de Dios y dejándonos transformar por ella para ser plenamente felices, un camino que generalmente dura toda una vida.

“Desde que aprendí, Dios mío, a decirte que sí,
ya no hay luchas en mi vida, ya no hay penas para mí”
(Concha Cabrera)

Nos dejó Conchita el encargo de promover la Espiritualidad del Pueblo de Dios, es decir, que cada persona, en su cotidianeidad, sintiéndose mediadora y ofreciéndose a los demás, descubra el rostro de Cristo y la misión que el Padre le confía.

Es fácil caer en la tentación de pensar que lo que hacemos depende de nuestra capacidad personal o de nuestras habilidades y, del mismo modo, reducir la misión a tareas y actividades, pero debemos entender la misión desde la mirada Dios, saber que es Él quien nos hace apóstoles. No se trata de asombrar al mundo con nuestras virtudes, sino de dar una respuesta evangélica a las personas que nos rodean. Ellas pueden no compartir nuestras actividades, pero sí compartirán nuestro sueño, que es el descubrimiento de la realidad del Reino.

Aceptar una llamada es cuestión de confianza en el que llama. Aceptar la llamada de Dios, confiar en Él, es una consecuencia del amor primero. Cuanto más fuerte sea la certeza de haber sido amado o amada sin condiciones, más grande será la confianza que hará posible decir “Sí” y dejarse hacer por Él.

Al empezar este curso se nos plantea una gran misión que realizar, un montón de vida que compartir, mucho Reino que anunciar.

¡Tenemos una llamada!, ¿aceptas?



Lo más importante no es:

que yo te busque, sino que Tú me buscas en todos los caminos (Gn 3,9);
que yo te llame por tu nombre, sino que Tú tienes el mío tatuado en la palma de tus manos (Is 49,16);
que yo tenga proyectos para ti, sino que Tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc 1,17);
que yo hable de Ti con sabiduría, sino que Tú vives en mí y te expresas a tu manera (2 Cor 4,10);
que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que Tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas (Jn 13,1);
que yo trate de animarme, de planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jer 20,9).

Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte… si Tú no me buscas, me llamas, y me amas primero?

Adaptado de Benjamín González Buelta, sj.

Misa de inicio de curso (2024/2025)

Querida comunidad de Guadalupe:Inicio curso 2024 2025. 29 de septiembre a las 12 horas

Por fin comenzamos el curso y para celebrarlo tendremos la misa de inicio de curso este domingo 29 de septiembre a las 12,00h en el Templo.

En esa celebración presentaremos el lema del curso y conoceremos a la Comunidad de Misioneros del Espíritu Santo que nos acompañarán durante este curso.

Al terminar tendremos nuestra tradicional patata por lo tanto ese día no se celebrará la misa de 1.

¡Os esperamos!

Más horarios de verano.

MISAS:Dios y Jesús esquiando sobra agua.

Martes a Viernes: 13 h. y 20 h., ambas en Salón Parroquial
Sábados: 20 h. en la Cripta
Domingos: 12 h. y 20 h. (en Templo o Cripta)

Festivos: Por avisos parroquiales o consultando redes sociales

CONFESIONES:Después de cada Eucaristía: Solicitarlo al sacerdote celebrante.

DESPACHO PARROQUIAL: (Entrada por Puerto Rico, 1)
BODAS, BAUTIZOS y FUNERALES (Acudir o llamar a secretaría en horario de oficina)

ASISTENTE SOCIAL Y BOLSA DE EMPLEO
Martes y Jueves, de 11 a 13 h.

No hay atención social ni bolsa de empleo desde el 12 al 31 de agosto.

Se reanuda en el mes de septiembre.

RECEPCIÓN Y SECRETARÍA
Horario Oficina:
Julio: Martes a Sábado, de 10.00 a 15.00 h.
Agosto: Martes de 10.30 a 13.30 h. y Jueves de 17.00 a 20.00 h.
Septiembre: Martes a Sábado, de 10.30 a 13.30 h. y de 15.00 a 20.00 h.

Compartiendo desde la compasión 2

En este segundo “compartir” lo hacemos desde las vivencias de una voluntaria, mujer de mucha experiencia en el trabajo en favor de los hermanos y hermanas.

Dedicó un buen espacio de la entrevista a aclarar como se sitúa en el servicio a los otros. Su concepto personal de voluntaria se centra en comprenderse una creyente que no puede desentenderse de los otros/as que son sus hermanos y hermanas, hijos de Dios, “no tengo elección ante situaciones de dolor”. Enfatiza que a su alrededor hay muchas personas que, sin ser creyentes, se implican en el servicio a los demás pero que ella se implica desde la fe en Dios, que le ama y le dignifica.

Respecto al concepto de “servir al Pobre”, de manera interesante transmite que ella misma se siente pobre y que sin está conciencia le resultaría muy difícil el acercamiento a los hermanos en sufrimiento. Para ella, es indispensable mantener la conciencia de la propia pobreza para acompañar a los hermanos.

Respecto a lo más significativo que ha recibido de su servicio a los hermanos/as, esto es lo que nos relata:

  1. “La vida compartida me lleva a vivir una fe sencilla y agradecida, que también me ha llevado a compartir de lo mucho recibido: educación, cultura, amor y otras muchas cosas.
  2. Me ha provocado un cambio en la manera de comprender a Dios. Dejando de ser meramente asunto individual, lleno de reglas fijas e intimista. Ahora, es el Dios de Jesús, Padre-Madre, con quien me relaciono en incertidumbres y conflictos, infinitamente misericordioso, que me descubre como vulnerable-frágil con los otros y me lleva a acoger la fragilidad y vulnerabilidad de los otros.
  3. Me ha llevado a NO juzgar a los otros/as y aprender a descubrirlos como compartiendo una fragilidad fraterna. En esto, he recibido grandes lecciones de alegría y resiliencia, que aún son motivo de proceso de integración en mí.
  4. De pequeña me educaron en el “ver, oír y callar”. Ahora lo traduzco como ESTAR, que es para mí esencial en la tarea del voluntariado, que se une a ACOMPAÑAR, es caminar a la vez.
  5. Ver, oír y callar, es acoger a la persona, sus creencias, ideas, recorridos vitales, situaciones concretas. En un segundo momento, tolerancia, ausencia de juicio, es desarrollar la capacidad de escucha, con un sentido de humildad.”

En cuanto a las capacidades que entiende que debe tener un voluntario, de manera sintetizada nos dice: empatía y respeto a la dignidad de cada persona, capacidad de escucha, acoger en el silencio, humildad para reconocernos delante de Dios. Exige una vigilancia permanente a nosotros mismos, a sentirnos superiores o mejores para ser asertivos en el acompañamiento.

Nos comparte, también, desde su experiencia, qué es lo que sostiene a un voluntario en su servicio:

Po último, me compartió una oración que le acompaña en todo, incluso en su militancia política. Un fragmento del salmo 17:

Señor, tú eres mi lámpara;
Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
Fiada en ti, me meto en la refriega,
fiada en mi Dios, asalto la muralla.
El me da pies de ciervo,
y me coloca en las alturas;

Hasta la próxima.

El Nabí