Compartiendo desde la compasión 2

En este segundo “compartir” lo hacemos desde las vivencias de una voluntaria, mujer de mucha experiencia en el trabajo en favor de los hermanos y hermanas.

Dedicó un buen espacio de la entrevista a aclarar como se sitúa en el servicio a los otros. Su concepto personal de voluntaria se centra en comprenderse una creyente que no puede desentenderse de los otros/as que son sus hermanos y hermanas, hijos de Dios, “no tengo elección ante situaciones de dolor”. Enfatiza que a su alrededor hay muchas personas que, sin ser creyentes, se implican en el servicio a los demás pero que ella se implica desde la fe en Dios, que le ama y le dignifica.

Respecto al concepto de “servir al Pobre”, de manera interesante transmite que ella misma se siente pobre y que sin está conciencia le resultaría muy difícil el acercamiento a los hermanos en sufrimiento. Para ella, es indispensable mantener la conciencia de la propia pobreza para acompañar a los hermanos.

Respecto a lo más significativo que ha recibido de su servicio a los hermanos/as, esto es lo que nos relata:

  1. “La vida compartida me lleva a vivir una fe sencilla y agradecida, que también me ha llevado a compartir de lo mucho recibido: educación, cultura, amor y otras muchas cosas.
  2. Me ha provocado un cambio en la manera de comprender a Dios. Dejando de ser meramente asunto individual, lleno de reglas fijas e intimista. Ahora, es el Dios de Jesús, Padre-Madre, con quien me relaciono en incertidumbres y conflictos, infinitamente misericordioso, que me descubre como vulnerable-frágil con los otros y me lleva a acoger la fragilidad y vulnerabilidad de los otros.
  3. Me ha llevado a NO juzgar a los otros/as y aprender a descubrirlos como compartiendo una fragilidad fraterna. En esto, he recibido grandes lecciones de alegría y resiliencia, que aún son motivo de proceso de integración en mí.
  4. De pequeña me educaron en el “ver, oír y callar”. Ahora lo traduzco como ESTAR, que es para mí esencial en la tarea del voluntariado, que se une a ACOMPAÑAR, es caminar a la vez.
  5. Ver, oír y callar, es acoger a la persona, sus creencias, ideas, recorridos vitales, situaciones concretas. En un segundo momento, tolerancia, ausencia de juicio, es desarrollar la capacidad de escucha, con un sentido de humildad.”

En cuanto a las capacidades que entiende que debe tener un voluntario, de manera sintetizada nos dice: empatía y respeto a la dignidad de cada persona, capacidad de escucha, acoger en el silencio, humildad para reconocernos delante de Dios. Exige una vigilancia permanente a nosotros mismos, a sentirnos superiores o mejores para ser asertivos en el acompañamiento.

Nos comparte, también, desde su experiencia, qué es lo que sostiene a un voluntario en su servicio:

Po último, me compartió una oración que le acompaña en todo, incluso en su militancia política. Un fragmento del salmo 17:

Señor, tú eres mi lámpara;
Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
Fiada en ti, me meto en la refriega,
fiada en mi Dios, asalto la muralla.
El me da pies de ciervo,
y me coloca en las alturas;

Hasta la próxima.

El Nabí

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