Nuevos horarios de misas

Horarios dominicalesEste curso tendremos cambio de horarios en las celebraciones de la Eucaristía de los domingos, a partir de noviembre. 

Debido a la composición de la nueva comunidad de Misioneros del Espíritu Santo, se redistribuye el horario de las misas, para evitar solapamientos y poder mantener, además, el sacramento de la reconciliación durante las mismas.

Así quedan los horarios.
Horarios de martes a sábado.

Encuentros con personas sin hogar, campaña 2024

Este fin de semana ha comenzado la campaña promovida desde Cáritas, bajo el lema «Nadie sin hogar» y, como en años anteriores, queremos aprovechar esta oportunidad para invitaros a todos a seguir sensibilizándonos con esta realidad.
 
Encontraréis diversos carteles en la entrada a los salones parroquiales, en la cripta y en el templo con el fin de invitar a todos los interesados a la mesa redonda que desde el Proyecto Encuentros con Personas Sin Hogar (EPSH) de la Parroquia hemos organizado el próximo jueves 24 de octubre a las 20.00 h en el salón parroquial. Veréis también uno escaparate-recordatorio en el vestíbulo de la casa parroquial.
 
En la mesa redonda contaremos con los testimonios de representantes de organizaciones como la Asociación Bocatas, el Proyecto Séforis, Techô y Mundo Justo. Os esperamos a tod@s, ojalá aceptéis esta llamada.
Os adjuntamos también el testimonio de uno de nuestros voluntarios, en el proyecto de acompañamiento de la Parroquia, que nos relata su testimonio en los 6 últimos meses:
 

Después de alguna experiencia acompañando familias de emigrantes con la Fundación Pueblos Unidos, me he integrado en la tarea de acompañar a personas en situación sinhogarismo. ¿Qué puedo contar de ella?

Lo primero es que siempre hay que estar abierto a lo inesperado. A pesar de las fragilidades que quizá parezcan más evidentes en estas personas, como siempre que te acercas a un ser humano en cualquier circunstancia en que no media solo tu propio interés, sino más bien interés por un encuentro mutuo, tu mundo se amplía, tu propio yo, tus propias contradicciones y tus puntos de vista dejan de tener tanta importancia.

Lógicamente, he tenido que aprender de mis compañeros como acercarnos a ellos respetando su privacidad. En los primeros encuentros no siempre sabes qué decir o cómo actuar, y simplemente aprendes a estar y observar.

Con el tiempo, te vas dando cuenta de la diversidad de personas que se encuentran en esta situación, unas más frágiles, otras más fuertes, unos más conversadores, otros más tímidos, o sea no muy distintos de lo que encontramos en cualquier otra parte en que hay personas.

En general, he observado que estos pequeños ratos de compañía se agradecen. También en ellos se dicen grandes verdades, como la que me dijo uno hace poco: «la felicidad no está más que en los pequeños momentos que podemos vivir con las personas que nos quieren, y ya está». Y la inmensa sed de amor que hay en todos los corazones, aunque a veces se oculte de mil formas distintas.

He tenido ocasión de acompañar a personas que ya nos han dejado porque, estar en la calle, sea una decisión elegida o sea la última alternativa, es una vida dura, y como alguno me ha transmitido, la calle puede ser muy cruel y desgasta.

En general siempre he recibido agradecimiento, en mayor o menor grado.

No siempre ha sido fácil asumir que la realidad que ves existe. De alguna forma, cuando te acercas y la miras, te golpea. Todos sentimos que no debería existir, y casi siempre te quedas un poco con la sensación de que no has podido más que dar un pequeño alivio, pero no les puedes sacar de su situación. Sin embargo, no he visto personas agresivas en todo el tiempo que he convivido con ellas, aunque no siempre hayan tenido su mejor día. De vez en cuando, he tenido que rezar después sobre mis visitas, para devolverme la paz y asumir mis limitaciones y verle el sentido a todo ello. Lo que sí os puedo mencionar es que luego puedes apreciar lo bueno, no solo en tu vida, sino en la de ellos, porque en cualquier situación, el ser humano, si te fijas bien, sigue rezumando dignidad, y eso se percibe mejor cerca de la fragilidad.

No quiero dejar de mencionar a mis compañeros en este servicio, con los que los que he vivido ratos muy enriquecedores y llenos de ternura. Desde luego, me han enseñado pocas teorías, y menos juicios, y cómo la humanidad se trasmite muchas veces con los gestos más sencillos, llenos de presencia de nuestro Dios, que se expresa muchas veces en el silencio.

 

¡Tenemos una llamada! ¿Aceptas?

Estamos rodeados de estafadores. ¿Quién no ha recibido un mensaje, una llamada, un correo, prometiéndole cosas maravillosas, la felicidad condensada en unos pocos clics? Recibimos tantas promesas a lo largo del día, que es muy difícil creerse alguna.

Sin embargo, hay una llamada que llega por otros cauces, que tiene algo diferente. Es una llamada que se ha repetido a lo largo de la historia a quien ha sabido escucharla y ha habido quien, como María, se ha fiado y ha dicho “hágase”.

Es la llamada que sintió hace más de un siglo la beata Conchita quien, con mirada contemplativa, supo conjugar lo divino y lo humano y quien nos demostró que la santidad es cosa de todos, no solo de sacerdotes y religiosos. Laicas y laicos estamos llamados a la santidad desde el bautismo.

El Espíritu Santo nos llama a dirigir nuestro pasos hacia la santidad, que no es otra cosa que vivir en la voluntad de Dios, viviendo nuestra experiencia de Dios y dejándonos transformar por ella para ser plenamente felices, un camino que generalmente dura toda una vida.

“Desde que aprendí, Dios mío, a decirte que sí,
ya no hay luchas en mi vida, ya no hay penas para mí”
(Concha Cabrera)

Nos dejó Conchita el encargo de promover la Espiritualidad del Pueblo de Dios, es decir, que cada persona, en su cotidianeidad, sintiéndose mediadora y ofreciéndose a los demás, descubra el rostro de Cristo y la misión que el Padre le confía.

Es fácil caer en la tentación de pensar que lo que hacemos depende de nuestra capacidad personal o de nuestras habilidades y, del mismo modo, reducir la misión a tareas y actividades, pero debemos entender la misión desde la mirada Dios, saber que es Él quien nos hace apóstoles. No se trata de asombrar al mundo con nuestras virtudes, sino de dar una respuesta evangélica a las personas que nos rodean. Ellas pueden no compartir nuestras actividades, pero sí compartirán nuestro sueño, que es el descubrimiento de la realidad del Reino.

Aceptar una llamada es cuestión de confianza en el que llama. Aceptar la llamada de Dios, confiar en Él, es una consecuencia del amor primero. Cuanto más fuerte sea la certeza de haber sido amado o amada sin condiciones, más grande será la confianza que hará posible decir “Sí” y dejarse hacer por Él.

Al empezar este curso se nos plantea una gran misión que realizar, un montón de vida que compartir, mucho Reino que anunciar.

¡Tenemos una llamada!, ¿aceptas?



Lo más importante no es:

que yo te busque, sino que Tú me buscas en todos los caminos (Gn 3,9);
que yo te llame por tu nombre, sino que Tú tienes el mío tatuado en la palma de tus manos (Is 49,16);
que yo tenga proyectos para ti, sino que Tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc 1,17);
que yo hable de Ti con sabiduría, sino que Tú vives en mí y te expresas a tu manera (2 Cor 4,10);
que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que Tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas (Jn 13,1);
que yo trate de animarme, de planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jer 20,9).

Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte… si Tú no me buscas, me llamas, y me amas primero?

Adaptado de Benjamín González Buelta, sj.

Misa de inicio de curso (2024/2025)

Querida comunidad de Guadalupe:Inicio curso 2024 2025. 29 de septiembre a las 12 horas

Por fin comenzamos el curso y para celebrarlo tendremos la misa de inicio de curso este domingo 29 de septiembre a las 12,00h en el Templo.

En esa celebración presentaremos el lema del curso y conoceremos a la Comunidad de Misioneros del Espíritu Santo que nos acompañarán durante este curso.

Al terminar tendremos nuestra tradicional patata por lo tanto ese día no se celebrará la misa de 1.

¡Os esperamos!