Caminando hacia la conversión ecológica

Toda la experiencia que tenemos respecto a la ecología en la comunidad Shekiná nace, desde el principio, del convencimiento de que nuestro estilo de vida, nuestras decisiones como consumidores, nuestra cotidianidad, son importantes en el seguimiento de Jesús. Todo es una consecuencia de nuestro deseo de colaborar humildemente en la construcción del Reino. En este proceso nos han iluminado algunas reflexiones que nos han permitido considerar nuestra tierra un sacramento del amor de Dios. También han sido relevantes los testimonios de otros amigos de camino y una, cada vez mayor, experiencia de contemplación en la vida de la comunidad.

Queremos cuidar la naturaleza, la tierra, como expresión del amor de Dios La tierra como Sacramento, porque nos habla de Él y que nos hace hermanos de una propiedad que es de todos. Y también cuidarla por justicia, porque todo el daño que realizamos sobre la tierra es, al final, un daño sobre nuestros hermanos más pobres.

Han sido y son siempre, como indicamos a continuación, cosas pequeña basadas en sueños grandes; por ejemplo, empezar a realizar compras de cercanía, participar en un pequeño huerto urbano juntos  hacer compost en el barrio o consumir de forma compartida cestas e verduras ecológicas consumir cestas de verduras ecológicas. Son pequeños gestos impuros e imperfectos basados en nuestro deseo de cuidar «la casa común», expresión de la encíclica «Laudato Si» del Papa Francisco que tantas luces nos ha dado.

Algunas experiencias destacadas.

Mochila para las cenas. Desde hace más de 20 años decidimos, comprar una mochila con vasos, platos y cubiertos reutilizables que nos permitieran cenar juntos con la comida que aportara cada uno pero sin producir residuos o generando la menor cantidad posible de ellos.  Un paso pequeño, pero con los años se ha ido consolidando y se ha convertido en un hábito comunitario que ya forma parte de nosotros mismos y de nuestra historia.

Participar en el Huerto de Manoteras (2014). Hace ya casi siete años comenzamos a participar en el huerto del barrio con un bancal. Ha sido y sigue siendo una experiencia muy rica trabajar con las manos y trabajar la tierra. Hemos aprendido muchas cosas:  a ser más conscientes de los ciclos anuales de los alimentos, a saber qué productos plantar para que la tierra no se empobrezca y a trabajar juntos en un proyecto común con más personas del barrio. Y hemos ayudado a que otras personas también puedan tener su trozo de tierra para cultivarla y trabajarla.

Eco-Pascuas. También han sido muy enriquecedoras las dos pascuas que hemos celebrado en Valladolid, en las Cortas de Blas (https://cortasdeblas.org/). Hemos celebrado la Pascua, el paso de nuestro buen Padre-Dios por nuestras vidas en contacto con la naturaleza Y ello nos ha permitido conocer y apoyar  el trabajo que se realiza en esta comunidad de Valladolid inspirada por la Espiritualidad Ignaciana.

Consumo responsable.  Intentamos consumir productos de Comercio Justo, por ejemplo, café. Hemos participado en grupos de consumo y asociaciones de consumidores en el barrio de Hortaleza. Son muchos los cambios: reparamos y reutilizamos; minimizamos residuos y los reciclamos; compramos y vendemos productos de segunda mano; intentamos hacer compras de cercanía; utilizamos racionalmente la impresora y seleccionamos medios de transporte menos contaminantes para intentar compensar las emisiones de CO2. Todo ello dentro de nuestras posibilidades y tratando de vivirlo con alegría y paz.

Lunes sin carne.  También hemos revisado nuestra dieta e intentamos comer cuidando el planeta y nuestra salud. Así, nos hemos animado a preparar y probar, al menos uno o dos días a la semana, recetas de platos sin carne. Y compartimos menús.

Transporte. Aunque señalamos en el punto relativo al consumo nos hemos acostumbrado a compartir coches para ir a las reuniones o encuentros y procuramos utilizar el transporte público o ir andando a las reuniones en Guadalupe. Estas experiencias nos han enriquecido y van formando parte de nuestro quehacer cotidiano.

Comprar sin plásticos. También hemos dado pasos a la hora de realizar la compra semanal y usamos bolsas re-utilizables para la compra de fruta, verdura….; evitamos en la medida de los posible los envases de plástico y compramos productos a granel cuando se puede. Somos conscientes de que queda camino por recorrer, pero queremos caminar y crecer en esta dirección.