Entrevista a la Madre Tierra

Imagen de una cascada en una selvaEn Guadalupe hemos tenido la suerte de entrevistar en exclusiva a la Madre Tierra con motivo de su participación en el sínodo para la Amazonía, celebrado en El Vaticano entre el 6 y el 27 de octubre.  Más de 180 obispos y un centenar de científicos, expertos y representantes de poblaciones indígenas, además de 35 mujeres, han acudido a este encuentro, en el que el Papa ha ejercido como anfitrión y que ha servido para reflexionar sobre los problemas sociales y medioambientales que afronta el Amazonas.  Esta zona, considerada el pulmón del mundo, es clave en la creación de una conciencia ecológica en la que vivan en armonía los hombres y la Madre Tierra, pero cada rincón del planeta cuenta, empezando por nuestros propios hogares.  – Gracias por habernos atendido.  Imagino que estará muy liada ahora que la ecología y el cuidado del medio ambiente vuelven a estar de actualidad, ¿teme que sea una moda pasajera? Es algo que he pensado y que me preocupa, no solamente por la posibilidad de que sea un asunto pasajero sino también por el riesgo de que no haya una reflexión profunda detrás por parte de determinadas personas.  No basta con manifestar la preocupación por el futuro del medio ambiente, hay que crear una verdadera conciencia.  Ya se ha dicho en muchas de las manifestaciones y protestas que ha habido recientemente por el clima: no hay un plan B, hay que actuar ahora, cada uno desde su rincón del mundo y sus posibilidades.

  • ¿Pero por qué es tan urgente actuar?

La sociedad actual lleva años dando la espalda al medio ambiente.  Como Madre Tierra me he sentido maltratada en muchas ocasiones por el hombre, como si mis recursos fueran ilimitados y la explotación del medio natural no tuviera ninguna repercusión en la vida de las personas.  Ahora, como decía, toca tomar conciencia de esto, hasta el punto de convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo.  Y es que la preocupación por la naturaleza es inseparable de la justicia con los pobres y de la paz interior. – No lo entiendo, ¿qué tienen que ver los pobres con todo esto? Vivimos en una cultura del descarte, de usar y tirar, donde en muchas ocasiones nos relacionamos con las personas como si fueran objetos que en un momento dado nos dejan de interesar porque pensamos que no aportan nada a la sociedad de consumo.  Ocurre por ejemplo con las personas mayores, con los enfermos, con los parados…con todos aquellos que no están en disposición de producir y que acaban siendo un estorbo para el capitalismo. Al otro lado están los productores y consumidores que compran ropa de forma compulsiva, dejan correr el agua del grifo o tiran restos de comida a la basura sin plantearse el daño que esta forma de vivir provoca en el medio ambiente, en otras especies de animales y en sus hermanos más débiles.  Porque yo, como Madre Tierra, soy la casa de todos, pero esta falta de conciencia hace que en esta misma casa unos vivan cómodamente a costa de otros, que suelen ser los más pobres. – Por lo que dice, el cuidado del medio ambiente y el cristianismo están íntimamente relacionados. No parece, por lo tanto, que sea una moda de ahora. Así es, estoy muy satisfecha porque el Papa actual, Francisco, ha vuelto a poner en el centro del debate un tema que es muy de Dios. Nada más empezar a leer la Biblia entramos en contacto con el Dios creador, ese Dios que soñó y modeló con sus manos el mundo como regalo para sus hijos amados.  Yo agradezco infinitamente al Padre que me haya encomendado como Madre Tierra esta misión tan bonita y no espero gran cosa a cambio.  Tan sólo deseo que los seres humanos cuidéis de mí para que pueda seguir maravillando con mis mares, ríos, selvas, glaciares y especies infinitas a los que están por venir, y que siga siendo fuente de alimento, abrigo y refugio para todos.  Por eso entiendo que el cuidado del medio ambiente es una cuestión básica de justicia, ya que la Madre Tierra que disfrutáis ahora pertenece también a las generaciones del futuro

  • ¿Y qué podemos hacer ahora? ¿dejar de consumir determinados recursos?

No es cuestión de volver a la época de las cavernas, pero sí de poner freno a este ritmo frenético de producción y de consumo.  Hay muchos hombres y mujeres de buena voluntad con ganas de cambiar el mundo que se angustian al comprobar la dificultad de conseguirlo porque encuentran demasiadas barreras en su camino, empezando por ellos mismos. Y es que hay hábitos muy interiorizados y formas de actuar muy extendidas en nuestro entorno que ni siquiera nos cuestionamos.   A pesar de ello, os animo a repensar vuestras vidas para ser conscientes de cómo interactuáis con el medio que os rodea y, a continuación, tratar de ir introduciendo cambios poco a poco.  El lugar donde hacéis la compra, el banco donde tenéis vuestros ahorros, el uso que hacéis de la energía en vuestros hogares…cada detalle cuenta porque por pequeño que parezca tiene repercusión en la naturaleza y en la vida de otras personas. Dicen que las crisis son momentos de oportunidad y en este caso la crisis ecológica es una llamada a una profunda conversión interior.  Os animo a practicar la máxima de “menos es más”, más aún en vuestro caso, ya que como cristianos la sencillez y la sobriedad son fuente de libertad, justicia y alegría. Gran parte de las reflexiones incluidas en esta entrevista ficticia a la Madre Tierra están extraídas de la carta encíclica del Papa Francisco ‘Laudato si.  Sobre el cuidado de la casa común’.