Soberanía alimentaria

En el número anterior reseñábamos una charla de Carlos Ballesteros en nuestra parroquia de Guadalupe que llevaba por título “Hacia una economía de la reconciliación”. En ella nos propuso diversas actitudes orientadas a promover nuestra conciencia social. Hoy queremos profundizar un poco en uno de los aspectos que Carlos apuntaba apenas en esa conferencia: la soberanía alimentaria.Hortalizas

La soberanía alimentaria es “el derecho de los pueblos a disponer de alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y también el derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”.

En contraste con el concepto de “seguridad alimentaria”, definida por la FAO y centrada en la disponibilidad de alimentos, la soberanía alimentaria incide también en la importancia del modo de producirlos y en su origen, resaltando la relación que tiene la importación de alimentos baratos en el debilitamiento de la producción y la población agraria locales.

Se trata de superar el actual sistema agroalimentario, liderado por multinacionales, roto por los modelos productivos capitalistas en los que se prima la rentabilidad frente a la calidad de los productos y en donde las largas cadenas de producción enriquecen a los intermediarios mientras explotan y empobrecen a los productores y productoras.

Así, en el actual sistema los alimentos son meramente mercancías importadas y exportadas alrededor del mundo, siendo por tanto ignorado el derecho a una vida digna de las personas que producen y consumen. Este sistema kilométrico contamina el agua y el suelo, acapara las tierras y genera importantes problemas de salud, como la obesidad infantil.

Es necesario apostar por la soberanía alimentaria, por un sistema local, ecológico, de gran biodiversidad y a pequeña escala, que vele por la tierra y las personas, en vez de buscar beneficios a corto plazo como sucede en la actualidad.

En un contexto urbano, esto significa la posibilidad de acceder a alimentos producidos local y regionalmente a través de canales cortos de comercialización, construyendo puentes entre las personas y sus alimentos, entre nosotros y aquellos que producen nuestros alimentos.

¡Soberanía alimentaria! ¿Qué podemos hacer nosotros?

Pues aquí os dejamos algunas propuestas o recomendaciones:

• Escoge alimentos locales, de temporada y ecológicos, sin agrotóxicos y que respeten el medio ambiente.
• Participa en un grupo de consumo o compra tu comida en mercados locales o directamente al agricultor.

Como ejemplo, os podemos contar que Guadalupe colabora con el Huerto Hermana Tierra, un proyecto promovido por los Hermanos Capuchinos de España que consiste en la producción y comercialización de verduras ecológicas en la ciudad de Madrid, en un modelo de comercio que pretende poner en valor la ecología, el comercio justo y la responsabilidad social en el consumo.Unas manos protegen un pedazo de tierra con un brote.

Algunos de los miembros de nuestra parroquia se abastecen de frutas y verduras de este huerto situado en El Pardo. Si os interesa, informaos en http://www.huertohermanatierra.org. Uno de los sitios donde se pueden recoger los productos es en Guadalupe.

• Cultiva tu propia comida: participa en una huerta comunitaria o planta tus hortalizas en tu balcón o directamente en el interior de tu casa.

• Propón en los centros públicos que frecuentas (coles, hospitales, residencias…) que consuman alimentos locales y de temporada.

• Reduce tu consumo de carne y opta por una carne de calidad, sana para ti y para el planeta.