Planeación Estratégica de Misión

Para vosotros y para vosotras, con quienes formamos comunidad:

El V Capítulo Provincial de los Misioneros del Espíritu Santo, celebrado en 2016, estableció que se debería dar continuidad al proceso de la “Reestructuración del Ejercicio de la Misión” (REM) iniciado ya hace más de 6 años, afinando la comprensión y aplicación de la planificación estratégica. Por ello, en la pasada reunión de superiores locales, efectuada en México en el mes de enero del 2017, se nos instó a todas las comunidades de misioneros a que, junto con los laicos con quienes llevamos a cabo nuestra misión, continuáramos nuestro caminar, poniéndonos nuevos objetivos, que obedezcan al aquí y al ahora del contexto en el que vivimos, y estableciéramos los medios que nos permitan alcanzarlos.

Con ocasión de la Visita Fraterna de nuestros Superiores Provinciales a Madrid, a finales de abril, se nos entregó a la comunidad de misioneros un material titulado “Manual para la Planeación Estratégica de Misión”, cuyo contenido consta de cinco fichas en las que se desarrolla, paso a paso, el proceso a seguir para realizar la citada planificación.

Su aplicación supone un diálogo con todos los actores que formamos la Parroquia y estaremos coordinados por un pequeño equipo, que nos señale el modo y los tiempos en los que iremos trabajando para elaborar nuestra planificación, ahora, con mayor comprensión que cuando comenzamos a implementarla hace tres años.

Lo que se pretende, al final de este proceso, es elaborar nuestra Planificación, con sus objetivos y sus respectivas prioridades para un periodo de tres años e implementar, a un año, las acciones y los indicadores que nos permitan verificar si hemos avanzamos en el sentido que nos hayamos propuesto.

Los miembros de la Comisión Permanente, en diálogo con la comunidad de misioneros, acordamos que el equipo animador lo formaran los integrantes de la Permanente y 3 personas más y nos encargaremos de elaborar, en el modo y en los tiempos que se consideren convenientes, desde su inicio hasta su fin, el trabajo a realizar propuesto por el “Manual para la Planeación Estratégica de Misión” y que a continuación os presentamos:

Ficha 1. Profundizar en la importancia de realizar esta planificación, definiendo los conceptos y su alcance, y escuchar de unos y otros la iglesia con la que soñamos, lo que ya hemos hecho con los integrantes del Consejo Pastoral, a mediados de junio.

Ficha 2. Reflexionar sobre el contexto social en el que vivimos, en las áreas económica, política, cultural, ecológica y religiosa, para ayudarnos a comprender mejor el ambiente en el que vivimos y así facilitar que nuestras intervenciones pastorales encajen y respondan mejor a la realidad que nos circunda. Esto lo hemos realizado en la asamblea final de Pastoral de Adultos de este curso, pero enriqueceremos este trabajo con la aportación de nuestros jóvenes y de un grupo aleatorio de nuestra parroquia.

A partir de la ficha 3, iremos desarrollando el trabajo, en el curso 2017-2018.

Ficha 3. Definir nuestro Perfil de Misión, es decir, lo que se espera de nosotros.

Ficha 4. Realizar un Diagnóstico que permita conocer el nivel de avance de nuestra parroquia, en relación a las siguientes categorías:

A) Construir el Pueblo Sacerdotal desde la eclesiología de comunión del Vaticano II (laicos y sacerdotes en colaboración) y que incluye la comunidad de comunidades, la participación laical y nuestra involucración eclesial y social.

B) Generar Procesos de Santidad, es decir, todo lo que favorece y promueve la experiencia de Dios, los procesos de formación de nuestras áreas y servicios y el acompañamiento personal y grupal.

C) El Compromiso de Solidaridad que abarca la sensibilidad social, el impulso que damos a la Pastoral Social, los proyectos, las vivencias, etc. y nuestra participación social y política.

Ficha 5. Elaborar la Planificación Estratégica, que consiste en definir de 3 a 5 Objetivos y las Prioridades, es decir, las metas intermedias que nos ayuden a avanzar en un periodo de 3 años (2017-2020) y las acciones e indicadores del curso 2017-2018, así como asignar los respectivos responsables.

De febrero a junio de 2018 socializaremos el trabajo realizado y lo que se desea alcanzar, pero es importante tener claro que “La Planificación Estratégica” no agota toda la programación de las áreas o servicios, sino que sólo señala las estrategias fundamentales que nos movilizan a todos hacia la misión. Por tanto, cada área deberá hacer su programación tal y como viene realizándola.

Y por último, en la Ficha 6 se nos propone realizar la Evaluación en la que se resalten los logros y deficiencias pero, sobre todo, se pretende que podamos recuperar los aprendizajes de este caminar evaluando, no solo las acciones emprendidas, sino “si estamos logrando el objetivo y las prioridades que elegimos”.

Somos conscientes de que es un trabajo laborioso. No obstante, consideramos que ya tenemos mucho avanzado, dada la forma de trabajo y reflexión de tantos años. Pensemos, por ejemplo, en la línea directriz, en las celebraciones 50-100 y en los foros parroquiales; espacios en los que hemos definido nuestros objetivos, hablado de nuestros sueños, y emprendido acciones que nos llevan a continuar construyendo esta comunidad parroquial, comunidad de comunidades, que animada por la Espiritualidad de la Cruz, acoge y anuncia el mensaje del Evangelio, vive y celebra su fe y trabaja para transformar el ambiente en el que vive.

Ya os iremos poniendo al tanto, a través de esta revista y de los otros medios de comunicación que utilizamos habitualmente, y, por supuesto, también os pediremos vuestra colaboración para que, juntos, vayamos respondiendo con fidelidad a lo que descubrimos como respuesta a la llamada que el Señor nos hace, para continuar aquí y ahora construyendo el reino que en Jesús se inauguró.

Un abrazo,

Fernando Artigas

 

Epheta en el Camino

Una de las experiencias más intensas y apasionantes que hemos vivido en Epheta en los últimos años ha sido el Camino de Santiago.

El Camino es un compendio de historia, de arte, de naturaleza, de misterio. Es un espacio de oración y disfrute de los sentidos. Es un entramado de silencios y vida atronadora. Es una escuela de superación, un romance de esfuerzo y sudor compartidos. Machaca los pies, pero agranda el corazón y ensancha el espíritu. El Camino es mágico.

Desde que surgiera la idea en Epheta hace algunos años de lanzarse al Camino de Santiago, al principio unos cuantos y al final casi todos nos hemos ido enganchando. La escasa disponibilidad de tiempo diseñó nuestra particular forma de hacerlo: unas pocas etapas cada año, apenas tres, en los días previos a la Pascua, para retomarlo al año siguiente con ilusión renovada en el punto donde lo dejamos el año anterior.

Y así, comenzó nuestra peregrinación en Astorga un Domingo de Ramos de 2013 bajo una intensa nevada y terminó en la Plaza del Obradoiro con un sol radiante, casi sofocante, el Martes Santo de 2017.

Por el camino, un sinfín de experiencias maravillosas, de anécdotas divertidas, de paisajes sobrecogedores y sendas intrincadas. Un rosario de lugares pintorescos, de recuerdos entrañables y peregrinos llegados de los lugares más insospechados que, invariablemente, te desean “¡Buen Camino!” en el idioma universal de la sonrisa. Un aluvión de vida compartida.

Porque el Camino permite conjugar un tiempo de caminar silencioso, reflexivo, introspectivo, en profunda oración, con otro de compartir, de acercarte al otro, de estrechar relaciones, de bullicioso festejar.

Zigzaguear entre los viñedos del Bierzo, desentrañar las frondosas fragas del bosque gallego, atravesar el grandioso Miño por su puente romano con la imponente estampa de Portomarín al otro lado, reponer fuerzas al pie de un cruceiro… Imposible olvidar el brutal ascenso desde los valles leoneses hasta la puerta de Galicia. El año siguiente nuestras valientes amazonas repitieron la etapa a caballo y nuestros “bicigrinos” pedalearon las tremendas rampas, por volver a vivir el regalo que supone para el peregrino la majestuosa llegada al Cebreiro. ¡Lugar mágico donde los haya!

El frío que pasamos en la misa del peregrino en el inmenso Monasterio de Samos, la peculiar Casa del Reloj de Molinaseca o la celebración de algunos cumpleaños en la pulpería de Melide, estarán ya siempre entre nuestros recuerdos especiales. Como las dentelladas que dejó una cerda en las alforjas de la bici de Rafa o los bocatas de pan “a la piedra” con que nos obsequió María en Arzúa. Pan artesanal, sin duda, aunque no tengamos claro el tipo de artesano que lo fabricaba…

Esta primavera pasada llegamos a Santiago y le dimos el abrazo ritual al apóstol, culminando así nuestra pequeña aventura. Pero el camino nos ha dejado tan buen sabor, un recuerdo tan especial, que hemos decidido recomenzarlo el año próximo. Además, sin paliativos. ¡A lo bestia, desde el principio! Saint-Jean-Pied-de-Port nos espera para atravesar los Pirineos camino de Roncesvalles. Camino a Santiago de nuevo.

Tal vez el apóstol Santiago nunca llegó a Galicia. Quizá sus reliquias no sean auténticas. ¡Qué importa! La tradición o la leyenda nos ha regalado Compostela. Un camino de las estrellas que merece la pena ser recorrido una y otra vez. Un camino donde hemos sido felices.

¡Nos vemos en el Camino!

Luisfer – Epheta

Atardecer y su trayectoria

La andadura de nuestro  grupo o comunidad se remonta hacia mediados de los años 70. Un grupo de unas seis señoras con gran interés de conocer la Espiritualidad de la Cruz, comenzaron a reunirse en la biblioteca con el acompañamiento del P. Marcos (Marquitos).

Se leía el evangelio y se trabajaba sobre él a la luz de la Espiritualidad, y al final de la reunión se celebraba la Eucaristía. El entusiasmo por vivir de otra manera el seguimiento de Jesús, fue contagiándose de unos a otros, y el grupo fue aumentando teniéndose que trasladar al salón parroquial.

Siempre ha estado acompañado por los misioneros, entre otros por Sergio Maciel, Raúl González, Sergio Delmar, Fernando Artigas, Javier Serrano, Emilio Suberbie, Antonio Kuri, Ignacio Herrera, etc. hasta llegar al día de hoy que está acompañado por Giancarlo Tomao.

Desde los comienzos las reuniones son todos los miércoles del mes a las 17.30 h. de la tarde y se termina con la Eucaristía de las 19.00 h. En el grupo existe un equipo que se turna en su preparación.

Cada miércoles está dedicado a una actividad que ha ido teniendo modificaciones según el proceso vivido por el grupo.

En la actualidad, el primer miércoles es una charla del sacerdote sobre el tema que se vaya a trabajar ese curso, el segundo se profundiza en las preguntas que nos surjan de la charla anterior, bien en grupo pequeño o de forma asamblearia. El tercer miércoles venimos trabajando los evangelios, de forma que la semana anterior nos llevamos a casa para preparar personalmente un capítulo o lo que se acuerde, con el asesoramiento de la persona del grupo que modera y conduce este tema. Y en la reunión habitual compartimos y debatimos lo que nos ha sugerido a cada uno de nosotros. Y el cuarto y último miércoles lo dedicamos a la oración ante el Santísimo, preparada de acuerdo con los tiempos fuertes o situaciones especiales en silencio y con buena ambientación.

Los temas tratados han sido muchos y muy variados, pero siempre con la intención de que nos ayude hacer vida la riquísima espiritualidad que nos anima.

Hemos profundizado en los Evangelios, la biografía de los fundadores, tanto de Concha Cabrera como la del Padre Félix, iniciación a la Espiritualidad de la Cruz, la Biblia, el Antiguo Testamento visto desde el Nuevo, la Fe, la Oración en sus distintas etapas, Cuaresma, Pecado, Perdón y Conversión, etc…

Estos son los temas programados, pero también trabajamos, aunque tengamos que modificar el calendario, aquellos temas que nos proponen desde la Parroquia.

Todos los años, salvo excepciones, hacemos tres convivencias extraordinarias, la primera es a comienzos del curso que es un retiro convivencia en una casa de oración donde trabajamos un tema fuera del estipulado para  el curso. Puede ser una encíclica del Papa, una situación que preocupe a la sociedad y a nosotros mismos, etc.

La segunda es una convivencia lúdica en la que hacemos lo que podemos llamar dinámicas que nos ayuden a conocernos mejor. Ese día todos llevamos para compartir aquello que es nuestra especialidad culinaria. Después de comer jugamos incluso al bingo, donde el que gana obtiene un pequeñísimo regalo, pero que llena de alegría a todos, pues al final todos llegan a tener su premio.

La tercera es para despedirnos a final de curso, y lo hacemos en la casa de una de las integrantes del grupo que tiene una preciosa casa en el campo. Se comparte todo, lo que nos ha parecido el curso, comida, y especialmente la Eucaristía celebrada por el sacerdote que nos ha acompañado durante el curso, en un ambiente maravilloso, al aire libre entre frondosos árboles, flores de todas clases que nos hacen descubrir todavía más, la maravillosa presencia de nuestro Dios.

En la actualidad todavía hay personas de las que formaron parte de aquel grupo que empezaron su andadura en la biblioteca, y que fue creciendo hasta contar con unas cuarenta personas. En esos comienzos eran sobre todo mujeres jóvenes que, incluso, tuvieron algún hijo en esa época y hoy, no solo son abuelas, sino bisabuelas, pero ahí siguen. Hubo alguna que ingresó en las Religiosas de la Cruz.

También han formado parte varios hombres, casi siempre maridos de alguna de las asistentes. En la actualidad no hay señores, pues han fallecido.

Hubo un momento en que el grupo era tan numeroso y con dificultad de coincidir en la hora, que se formó otro grupo que se reunía a las 19.00 h.

En sus orígenes, como lo que se trataba era de conocer la Espiritualidad de la Cruz, se dieron el nombre del Apostolado de la Cruz, una de las cinco obras de esta espiritualidad. Obra fundada por Concha Cabrera, inspiradora de la espiritualidad, y dirigida a todo el mundo, tanto sacerdotes, religiosos o laicos, siendo su misión llevar la Palabra a todo el pueblo de Dios y favorecer la experiencia sacerdotal en la cotidianidad.

Durante muchos años seguimos llamándonos Apostolado de la Cruz y muy identificados con su propuesta, hasta que en la parroquia se modificó la estructura de las distintas áreas. Entonces se nos invitó a que cambiásemos el nombre, para que este no supusiese que solo en nuestro grupo se estudiaba la Espiritualidad de la Cruz, sino que este carisma tenía que ser vivido por toda la parroquia.

Después de un largo debate, pues no queríamos perder nuestro vivir el Apostolado, llegamos a la conclusión de que el nombre no ha de influir en nuestra forma de vivir el seguimiento de Jesús, decidimos llamarnos ATARDECER.

Hay quien piensa que es un tanto triste nuestro nombre, nuestros motivos fueron todo lo contrario: ATARDECER, para nosotras es ese momento de la vida que, como en un atardecer frente al mar o en las montañas, es serenidad, es belleza, es tranquilidad que permite ver las cosas de forma distinta a cuando comenzamos nuestra andadura. Ahora todo lo vemos desde un prisma lleno de la serenidad que da la experiencia espiritual que hemos podido vivir en este grupo.

Contemplando de forma retrospectiva nuestra vida, como cuando se contempla un bonito atardecer, podemos sacar conclusiones que nos animen a seguir nuestro caminar junto al Dios Padre, y poder ser testimonio para aquellos que nos vean, que el tener experiencia de Dios no es aburrido o tedioso, al contrario, es tan maravilloso como la contemplación de tantos y tantos atardeceres.

Nuestro grupo o comunidad siempre ha tenido y tiene las puertas abiertas a acoger a aquellas personas que quieren formar parte de esta experiencia, pero si no es lo que buscaban, pueden salir sin que sean cuestionadas, pero sabiendo que pueden acudir a cualquiera de nosotras  cuando quieran o lo necesiten.

Este grupo tiene como principal actividad la visita a sacerdotes ancianos. En tiempos anteriores solo eran personas pertenecientes al Apostolado, más tarde se ha ido abriendo a otras personas de la parroquia.

Es otra de las Obras de la Espiritualidad, la visita y atención a los sacerdotes ancianos y enfermos que se encuentran solos y residen principalmente en una residencia.

ATARDECER.