Paneles Fotovoltaicos. Abril 2023

 

En estas semanas se cumple un año desde la puesta en marcha de los paneles fotovoltaicos instalados en la cubierta del edificio parroquial, dentro del Proyecto titulado Instalación Autoconsumo Parroquia de Guadalupe, con una potencia total de 5,4kW.

En el año de funcionamiento esta instalación nos ha permitido ser autosuficientes y reducir nuestro consumo eléctrico en un 23%, generando además más de 2,9 MWh que hemos inyectado a la red eléctrica.

La financiación de la instalación y puesta en marcha del proyecto ha sido posible gracias a la ayuda económica recibida dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea con los Fondos NextGeneration.

Comisión de Economía

Logos Fondos Next Generation

Conoce a Javier

¿Dónde naciste y cómo fue tu infancia?

Javier Lozano
Javier Lozano

Nací en la Ciudad de México, que entonces se llamaba Distrito Federal, en junio de 1964.

Soy el mayor de cinco hermanos, cuatro varones y una mujer, que es la menor.
Mis papás son Javier y Elsa. Los dos originarios también la Ciudad de México. Mi padre ya murió.

Estudié la primaria, la secundaria y la preparatoria con los Hermanos de las Escuelas Cristianas (LaSallistas).

Fuimos muy cercanos toda la familia, con los abuelos, tíos y primos, tanto paternos como maternos.

¿Desde cuándo conoces a los Misioneros del Espíritu Santo, cuándo y por qué quisiste ser uno de ellos?

Cuando estaba en la Preparatoria conocí a los Misioneros del Espíritu Santo, en “El Altillo”, que está en Coyoacán, Ciudad de México.

Fui parte de la pastoral juvenil. Me sentía como en casa y vivía una experiencia de un Dios cercano, alegre y bondadoso, lo que no me sucedía en la parroquia cercana a mi casa.

Con el grupo al que pertenecía fuimos de misiones a un poblado en la montaña, acompañados por algunos misioneros del Espíritu Santo. Allá se vivía grande pobreza económica; no había siquiera energía eléctrica, ni caminos, etc. Iba yo pensando que les enseñaría muchas cosas a esas personas que yo suponía ignorantes, pero fue todo lo contrario: me enseñaron una alegría que no había yo siquiera imaginado; una bondad y sencillez que me llevaron a cuestionar mi manera de vivir y lo que esperaba de mí mismo.

En ese tiempo había decidido estudiar Administración y Finanzas en una Universidad de mucho prestigio… pero después de ese encuentro con aquellos hermanos y hermanas, ya no pude estar tranquilo y, pensar en dedicar mi vida, desde mi relación con Jesucristo, a compartirla con los demás, me llenaba de una muy grande alegría. Así que antes de iniciar la carrera universitaria ingresé a la Congregación. Eso fue en 1983.

¿Dónde estabas y qué hacías el año pasado por estas fechas?

El año pasado por estas fechas, estaba en Comalcalco, Tabasco, en el sureste de México. Era Párroco de la parroquia de San Isidro Labrador.

Es una comunidad muy viva, con una pastoral enorme y muy activa. En esa parroquia atendemos 31 “emitas”, que son capillas que abarcan, cada una, un territorio y una organización pastoral completa (niños, jóvenes, adultos, liturgia, pastoral social, etc.); 20 de ellas son de ambiente campesino, y las demás de ciudad. Para daros una idea, en el proceso de catequesis infantil y pastoral juvenil, allá acompañamos aproximadamente a cinco mil niños y niñas, y a unos dos mil adolescentes y jóvenes; todo ello, por supuesto, con enormes equipos de laicos y laicas.

Por estas fechas, hace un año, estábamos en el esfuerzo enorme de reactivar la vida parroquial, muy lastimada y detenida por la pandemia del covid 19.

¿Qué cambios te han sorprendido de la Parroquia de Guadalupe y de la ciudad de Madrid desde tu última estancia?

Madrid lo percibo más poblado, con más coches, con una mayor presencia de personas de todo el mundo. Me han sorprendido “rascacielos” que hace 20 años no estaban.

También veo una ciudad muy organizada, cuidada. Es una ciudad preciosa y llena de vida y encanto.

En la Parroquia me he encontrado con algunas personas ya muy queridas desde entonces. Ha sido un gusto encontrarnos… más viejitos, jejejeje. También yo.

Veo una Parroquia en búsqueda, con vida y fuerza, queriendo no permanecer en lo de siempre.

La Planeación Estratégica, con su diagnóstico y planteamientos, es muy lúcida; se ve que el Espíritu de Dios está allí moviendo. Percibo que esta planeación es una grande oportunidad, y que habrá de encontrar la manera de darle cauce a lo que allí han dicho.

Siento que me incorporo a una gran comunidad, una familia. Hay en la parroquia un ambiente agradable, que me hace sentir en casa.

Javier Lozano
Javier Lozano

¿Qué esperas de tu nuevo destino en Madrid?

Por ahora espero poder escuchar, aprender, dejarme conducir, y poco a poco irme sumando al caminar de las diferentes áreas y servicios.

Espero construir, junto con mis hermanos misioneros, una comunidad fraterna, alegre y generosa, y ser parte de la gran comunidad de Guadalupe.

Espero que podamos, juntos, entrar en el dinamismo de la “sinodalidad” y ser una presencia de esperanza en la Iglesia y sociedad de Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

Campaña personas sin hogar

Campaña de personas sin hogar
Campaña de personas sin hogar

El día 29 de Octubre celebraremos la jornada de Personas Sin Hogar.

Cáritas nos recuerda que en España dos millones y medio de personas viven en extrema pobreza y 40.000 padecen el sinhogarismo.

Para tener la oportunidad de conocer y profundizar en esta realidad, te invitamos a una charla formativa el próximo miércoles 25 de octubre a las 20.00h en el Salón de Actos de la Parroquia.

También puedes sumarte a nosotros en la marcha que se celebrará el jueves día 26 a las 11:00h desde Callao a Ópera y vivir esta experiencia de encuentro con personas sin hogar.

Puedes conocer de cerca esta experiencia con este testimonio que os compartimos aquí.

G.A.S. Grupo de Acción Social

 

Cartel de campaña de personas sin hogar
Cartel de campaña de personas sin hogar

Encuentros con personas sin hogar

Personas sin Hogar
Personas sin Hogar

Aquella tarde salimos con paraguas porque amenazaba lluvia.

Nos saludamos con la alegría de vernos de nuevo y de poder salir al encuentro de nuestros amigos.
Recogemos las neveras, recipientes, cucharas y servilletas en el armario de siempre y también cogemos una manta y un par de zapatos del 41 que nos habían pedido en la última salida.
María y Paloma se han encargado de llevar caldo caliente, pues es lo que más agradecen en las tardes de invierno.

Llegamos al restaurante colaborador y el encargado nos recibe amablemente invitándonos a pasar a la cocina donde aún humea una enorme olla con lentejas. Huele estupendamente. Con un cucharón, Raquel y yo vamos llenando los recipientes con el generoso guiso. Mientras, en la barra, Juan y Manuela repasan la última crónica, para ver cómo podemos organizar la salida sin olvidarnos de nada importante. Salimos en dos coches. Unos harán la ruta Norte (Chamartín, Pio XII, Sagrados Corazones, Alberto Alcocer) y otros recorreremos la ruta Sur (Pradillo, Prosperidad, Avda de América).

En el soportal del banco abandonado encontramos, como siempre, a Pietro, escondido entre los cartones que delimitan su habitáculo. Paramos en doble fila para ver si realmente está allí y nos acercamos … “Buenas noches… Pietro, ¿estás ahí?» “ El bulto se remueve y el hombre se incorpora, saliendo a medias del saco en el que está embutido, para recibirnos. “Sí, estaba cansado y me había dormido. Llevo un día de perros. Hace unos días me cogió una gripe que me trae de cabeza. Además, la policía ha llegado por aquí y me amenaza con llevarse todo, un día de éstos…. Si me quedo sin colchón y sin mantas no se qué haré, con este frío…”

“Vaya… Entonces no estás muy bien, no…. ¡No vayas a coger frío! Te traemos la cena, Pietro. ¿Te apetecen unas ricas lentejas? … ¿Y algo de caldo?” “Si, claro, me vendrá fenomenal algo caliente”.
Después de beber el caldo con avidez, nos pone al día de la entrevista con la trabajadora Social, las visitas de SAMUR y las citas médicas. Nos cuenta también que se ha enterado de que a un amigo suyo lo han llevado a la cárcel, por asunto de drogas. Le escuchamos con atención y seguimos charlando un buen rato con él. La despedida es entrañable: “Que Dios os bendiga, muchas gracias” “Buenas noches, Pietro, que pases una buena noche”.

Personas sin Hogar
Personas sin Hogar

En la puerta del comercio donde habitualmente recibe las limosnas o alimentos que le dan los clientes al salir, está esperándonos Martina. Tan joven, tan amable y tan guapa como siempre. Se alegra al vernos. Nos recibe dos raciones de cena, que guarda en su carrito, y nos cuenta que está preocupada por su hijo, porque necesita ir al dentista y no sabe si podrá hacerse cargo del gasto. Sigue buscando trabajo, pero no encuentra nada y cada mes es más difícil pagar el alquiler. Paloma le informa de una ONG que ayuda a madres solas con hijos y de alguna oferta de trabajo donde se puede presentar… Nos despedimos deseándole suerte.

Un poco más adelante buscamos a nuestros amigos, que suelen charlar amistosamente con otras personas, normalmente todo hombres, en un banco de la plaza. Allí están. Reconocemos a uno de ellos que nos saluda con la mirada. Nos acercamos. A duras penas entendemos a Jero, que habla dificultosamente…. está bastante perjudicado. A su lado dormita John. En el suelo, un cartón de vino. Manuel, latinoamericano, y Pablo, español, conversan animadamente en el mismo banco sobre la subida de los precios y las próximas elecciones. Bromeamos sobre algunos asuntos de actualidad y sobre la incompetencia de los políticos. Se atreven a elucubrar sobre el partido al que votaremos… pero no consiguen averiguar la verdad… eso nada importa en este momento. Jero y John dormirán en la plaza, en el mejor de los casos. Manuel lo hará en un portal de una calle aledaña y Pablo nos dice que esta noche dormirá en una habitación compartida… mañana… ¡Dios dirá!
Nos agradecen la cena y el caldo… pero sobre todo… el encuentro, la conversación, la escucha, la ausencia de juicios…

Así continúa la noche en las calles de nuestra ciudad.
Entre bromas, palabras y silencios, noticias, a veces buenas y otras no tanto… discurren los encuentros con esas personas que a menudo son invisibles, olvidadas, ninguneadas, esquivadas o juzgadas por vivir en la calle. Duermen muy cerca de nosotros, en nuestro barrio, quizá en nuestra calle, pero sin el calor de un hogar, el resguardo de un buen techo o la esperanza de un buen desayuno, una ducha reparadora y una jornada de trabajo remunerado.

Sus miradas nos estremecen. Sus palabras nos cuestionan. Sus historias nos conmueven. Su agradecimiento nos devuelve la cara de un Dios encarnado, desnudo, sufriente.

Esta es la experiencia que nos ofrece, cada viernes, el voluntariado ENCUENTROS CON PERSONAS SIN HOGAR de la Parroquia. Si quieres participar, pregunta en la Parroquia o ponte en contacto con nosotros en epsh-voluntarios@parroquiadeguadalupe.com.

PD Todos los nombres son inventados para salvaguardar la identidad de los voluntarios y de las personas reales que habitan en nuestras calles.

Macu
Comunidad La Vid.
Voluntariado EPSH