Residuo cero y Alargascencia

Tal como os hemos venido informando en números anteriores de esta publicación, el Consejo Pastoral de nuestra Parroquia de Guadalupe, en base al trabajo realizado por el Equipo de Estrategas y la aportación de todas las comunidades de la Pastoral de Adultos, definió los objetivos estratégicos de nuestro caminar como parroquia para este curso y los siguientes.

Y entre las acciones encaminadas a facilitar la consecución de uno de esos objetivos, el nº 3, “Provocar una conciencia social que nos impulse a realizar acciones transformadoras en lo ecológico, político, económico, cultural y religioso”, el Consejo pastoral adoptó el compromiso de informar en todos los números de la revista digital de temas ecológicos. Pues bien, en este número comenzamos a llevar a cabo tal compromiso.

La ecología y el respeto al medio ambiente incluyen un espectro amplísimo de aspectos y manifestaciones diversas, aunque todas estrechamente relacionadas.  Y, entonces… ¿por dónde empezar? Pues quizá lo principal sea comenzar a ser conscientes de cuál puede ser nuestra modesta pero imprescindible aportación a la defensa del medio ambiente; de qué manera podemos colaborar en nuestra vida diaria en hacer de nuestro mundo un espacio más habitable y sostenible. Y aunque parezca poca cosa, aunque pudiéramos pensar que no están a nuestro alcance grandes resultados, no es así. La labor de todos es decisiva. Aquí van algunas sugerencias:

¡Residuo cero y respeto a los recursos naturales!
¿Qué podemos hacer?

  • Antes de comprar nada, piensa si realmente lo necesitas, si tienes la opción de pedirlo
    prestado o encontrarlo en tiendas de segunda mano.
  • Escoge productos basándote en criterios ambientales, sociales y lógicos.
  • Huye de los productos sobreenvasados, intenta comprar a granel o elige el producto con menos envases.
  • Reutiliza todo lo que puedas; muchas veces no sabemos ni qué tenemos en casa, seguro que redescubres objetos que puedes seguir utilizando.
  • Di no a las bolsas de plástico, lleva siempre contigo una bolsa de tela o tu alternativa duradera.
  • Si tienes que deshacerte de algún objeto, llévalo a un mercadillo de trueque, a una tienda de segunda mano, dónalo, y si ya tienes que tirarlo, separa tu basura: contenedores de reciclaje, punto limpio y, por último, el cubo de restos.
  • Repara tus objetos, cómpralos de segunda mano… ¡practica la “alargascencia”!

Alargascencia vs Obsolescencia

Todos somos conscientes de que cada vez los productos son menos duraderos y más difíciles de reparar y reutilizarse. La obsolescencia acorta la vida útil de los productos, lo que conlleva una ingente producción de residuos y el despilfarro de recursos en vertederos e incineradoras. El sistema actual promueve esta realidad.

La idea es dar la vuelta a esta situación, conocida como obsolescencia programada, apostando por el uso de bienes duraderos, reparables, compartidos y comunales. La solución es reducir los residuos, reutilizar y reciclar. El reciclaje es una excelente opción cuando un producto ha perdido su utilidad y no se puede aplicar ninguna de las opciones previas: la reducción o la preparación para la reutilización. Pero el reciclaje no es suficiente para reducir el uso de recursos naturales si la demanda de consumo sigue la actual espiral de crecimiento.

La ONG Amigos de la Tierra nos propone tomar las riendas de nuestro propio consumo, rebelarnos contra la obsolescencia y el sobreconsumo de recursos naturales y darle larga vida a la materia. Para ayudarnos, nos ofrece una web en la que encontrar los establecimientos más cercanos donde podemos reparar nuestras cosas, intercambiarlas, comprar o vender de segunda mano y alquilar lo que necesitamos: https://alargascencia.org/es.

Alargascencia es una iniciativa de Amigos de la Tierra que facilita la búsqueda de pequeños comercios, cooperativas y otro tipo de iniciativas cercanas a tu casa donde puedes encontrar todos estos servicios.

LuisFer – ECo