Guadavisión 2017 (algo más que cantar villancicos)

Este artículo tiene dos grandes objetivos. Por un lado, haceros partícipes del encuentro navideño del pasado 29 de diciembre y de otro, generar en vosotros el “gusanillo” para que el año que viene la participación se multiplique. Ya os puedo anticipar que todos los presentes nos lo pasamos en grande y nos emplazamos para la próxima edición del encuentro.

El encuentro de este año tenía como lema “Villancicos de mi tierra” y era una invitación a que los grupos y comunidades de la parroquia se animaran a cantar villancicos de sus lugares de origen ataviados con motivos alusivos a los mismos.

Como muestra podéis ver la foto de los presentadores del evento que cantaron un villancico de Cantabria ataviados de esta guisa:

Como podéis suponer, se produjo cierta rechifla entre el numeroso público lo que no arredró a estos intrépidos presentadores que cantaron el primer villancico de la tarde como si la vida les fuera en ello.

Tras este pequeño calentamiento, fueron haciendo su aparición por la moqueta de la cripta todos los grupos que este año decidieron alegrarnos la Navidad con sus animados cánticos (he repensado mucho el adjetivo que debería de acompañar a cánticos y, la verdad, me he visto obligado a desestimar los de carácter musical tras la “animada” interpretación de los presentadores del evento).

El caso es que pudimos contar este año con la comunidad Tamar que interpretó dos villancicos, uno argentino y otro andaluz sin que pudiéramos contrastar en ningún momento el origen de esta diversidad. Su actuación fue memorable y según Ana, su directora musical, un hecho sin precedentes el decidirse a cantar uno de ellos “a capella”.  El público les premió con estruendosos aplausos en ambas interpretaciones.

Gracias Tamar, sois un ejemplo de participación, alegría y disponibilidad.

El coro de 12 se decantó por un repertorio multicultural con un villancico cubano y otro que, al ser cantado en latín, decidimos calificar con origen en la Roma clásica. La verdad es que estos chicos demostraron sus cualidades artísticas, aunque hemos de decir, sin ánimo de ensañarnos con nadie en particular, que la percusión “cojeó”. El percusionista alegó una reciente intervención de rodilla, pero estos reporteros no pudieron contrastar la información con el supuesto cirujano.

La pastoral juvenil se vio representada por dos animosos representantes, Jaime y Darlin que nos deleitaron con un villancico de Migueli titulado “El día que nació Jesús”. Fueron unos valientes ya que además de ser sólo dos personas no contaban con instrumentos de apoyo, sin embargo, no contaban con que el público asistente se uniría a ellos en el estribillo con inusitado entusiasmo. Gracias valientes.

La comunidad de Caná acompañada por instrumentos tradicionales, a saber, pandereta, almirez y botella de anís trató de entonar un villancico que se canta en Tamajón (Guadalajara). Sin ánimo de ser severos, pero con la responsabilidad de ser observadores neutrales, hemos de decir que si bien la calidad de la interpretación no estuvo a la altura de la puesta en escena, sin embargo el público se entregó de manera inaudita coreando uuuuuuuuhh, uuuuuuuuuhh con un entusiasmo impropio de personas serias y responsables.

El coro de 8 se decidió por un villancico peruano y otro andaluz. Sin menoscabo de la contrastada calidad musical de sus interpretaciones, lo más comentado fue el “trenecito” que se marcaron para finalizar la sesión cantando sin descanso eso de “Fuera las penas, viva la alegría, porque esta noche ha «parío» María”, y dale que te pego, por toda la cripta. Final apoteósico coreado por todos los asistentes.

Tras semejante “subidón” no quedó otro remedio que “improvisar” unidos todos los participantes y el público asistente, para entonar tres o cuatro villancicos de esos que no necesitan letra para ser cantados por todos los presentes.

Agotados tras tantas emociones nos dirigimos al salón de actos para degustar diversos dulces navideños y algo de beber para poder “pasarlos”.

No puedo finalizar mi artículo sin agradecer a todos los que han hecho posible Guadavisión 2017. Fue una tarde deliciosa de esas que te dejan el alma dispuesta a acoger.