Dignidad y Solidaridad, nuestra ONG, tu ONG

El pasado día 28 de febrero de 2017, celebramos nuestra Asamblea anual de socios.

Ha sido un año muy importante en la Historia de nuestra ONG desde sus comienzos. Hemos batido ”el record” de donativos recibidos por parte de nuestras comunidades y de personas anónimas a las que agradecemos infinitamente sus aportaciones.

Gracias a ello y a vuestras aportaciones regulares, nuestra dotación económica a proyectos, presupuestada en 23.600 € para el 2016, se pudo incrementar a más de 32.000€, permitiendo ampliar nuestro apoyo económico a los proyectos e incluir algún proyecto nuevo.

En la reunión dimos un repaso a todos los proyectos en los que hemos colaborado, que podéis encontrar en el vídeo “2016 UNA MIRADA ATRÁS”, que os permitirá conocer nuestro quehacer, para verlo pincha aquí.

Como bien sabéis invitamos a estas reuniones siempre a representantes de algunos de las ONG’s con las que colaboramos, pues consideramos muy importante que tengamos un contacto de primera mano con ellas. En esta ocasión contamos con la presencia de dos ONG con las que colaboramos desde hace algunos años: KIVU AVANZA (República Democrática del Congo) y AMIGOS POR LA CHALLA (Bolivia).

Dos ONGs tan distintas, en cuanto a su localización y situación y tan similares en cuanto a sus necesidades.

KIVU AVANZA nos presentó un documental sobre la  zona donde están colaborando. Es  un territorio aislado geográficamente  en una zona de alto riesgo por conflictos bélicos, carente de infraestructuras sanitarias, sin luz y agua para toda la población que vive marginada con un índice de alfabetización muy bajo sin recibir ningún tipo de ayuda gubernamental.

Para paliar la mala preparación de los jóvenes para su futuro, un sacerdote congoleño, Jean Baptiste Migheri Kambale, se propuso construir una Escuela local. De esta forma se evita el enorme absentismo escolar por no tener un centro en muchos kilómetros de distancia, llena de peligros, secuestros, guerrillas…además del pésimo estado de las carreteras, que son casi inexistentes.

La contribución de Dignidad y Solidaridad ha sido para elevar las aulas de Primaria y Secundaria, que ya están funcionando gracias a la colaboración local de las propias familias, muy concienciadas con la situación. De esta forma se ahorra mano de obra y van creando lazos comunitarios.

Más de 300 niños ya reciben sus lecciones en el centro, dando prioridad a niñas discriminadas, niños abandonados o huérfanos.

AMIGOS POR CHALLA también nos mostró imágenes del lugar donde colaboran. El proyecto está ubicado en el altiplano boliviano  a una altitud entre 3500 y 5000 m.

Cuatro mujeres valerosas de nuestro barrio entran en contacto con las comunidades indígenas  de la zona y deciden montar una ONG para ayudar a esta población tan abandonada.

Son aldeas campesinas, con un clima muy frío y seco. Su alto nivel de pobreza se debe a la escasez de alimentos que produce la tierra, al analfabetismo y a las malas comunicaciones.

Hay áreas solo accesibles a pie o llama. Las condiciones de vida son muy precarias,

con enormes problemas de desatención médica, educativa, sanitaria, etc… La ayuda gubernamental tampoco llega a estas zonas tan aislada del país.

Antes de cooperar allí nuestras amigas voluntarias, una religiosa organizaba un programa de sanidad  muy precario. Se utilizaba la Parroquia, único lugar factible para pasar consulta, incluso para dar cursos de refuerzo a los estudiantes. Como cada vez que se daba esta situación, tenían que quitar los bancos de la Iglesia, no era fácil ejecutarlos.

Nuestra colaboración fue para adaptar dos aulas multifuncionales, que contribuyen al desarrollo integral de las comunidades. Además, se les enseña castellano, idioma de vital importancia para que puedan encontrar hueco en la sociedad boliviana, ya que en Challa sólo hablan quechua.

También hemos ayudado en un proyecto de profesionalización de los vecinos de Challa, adquiriendo unas máquinas de coser y tricotar para solventar problemas económicos. Para quien asista a los cursos de costura, se ha puesto en marcha un comedor comunal.

Dignidad y Solidaridad, lleva apoyando ambos proyectos 2 años, dotándoles de medios para potenciar la educación a niños , adolescentes y adultos y el papel de la mujer, tan denostado en esos ambientes, a través de programas de capacitación que les permita el auto-sostenimiento económico.

El entusiasmo con el que los representantes de ambas ONGs nos transmitieron sus vivencias en ambos proyectos fomentó un diálogo abierto muy interesante entre todos los participantes, aunque se nos alargara la reunión más allá de lo que habíamos previsto.

Aunque no fuimos muchos, desde aquí os agradecemos vuestra presencia a los socios que pudisteis asistir, ya que es la ocasión perfecta para intercambiar información, aclarar dudas y recibir sugerencias, además de entrar en contacto un poco más cercano con los proyectos y con el equipo de DyS. ¡Os animamos a participar!

En este sentido, os comunicamos que uno de los miembros, Carlos Santamaría, dejó la junta directiva de la asociación el mes pasado, por lo que aprovechamos este medio de comunicación para agradecer a Carlos su interés, su dedicación y generosa entrega durante el tiempo que ha formado parte de la coordinación de nuestra ONG. ¡Gracias, Carlos! Igualmente, estamos muy atentos a posibles nuevos voluntarios para contar en breve con el apoyo de una nueva persona en el equipo.

El 2017 se presenta apasionante; seguimos apoyando nuevos proyectos de varias ONGs con las que colaboramos en años anteriores, y abrimos la posibilidad de incorporar nuevos proyectos gracias a vuestro gran apoyo económico. Hemos lanzado una nueva llamada para presentar propuestas de proyectos internacionales en los que podamos colaborar en el 2017. Os recordamos los requisitos básicos:

  • Apoyamos proyectos dirigidos a una población con necesidades específicas y que necesiten desarrollarse
  • Los proyectos deben tener vocación de ser SOSTENIBLES, aunque también podamos apoyar en algunos casos proyectos ASISTENCIALES
  • Deben ser apoyados por una CONTRAPARTE relacionada con la Parroquia de Ntra.Sra.de Guadalupe y con prioridad aquellos en los que colaboren nuestros MISPIS.

Sol Diaz-Maroto está a vuestra disposición para explicar cómo podemos presentar nuevos proyectos a DyS; recordad que la fecha tope es el 30 de abril.

Nos despedimos, no sin antes daros un gran GRACIAS, porque….

“Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”

Oración temática: ¿Refugiados?

El pasado 27 de enero nos pusimos en la piel de los que se ven forzados a abandonar su casa por causa de la guerra, la pobreza o la persecución de toda índole.

Comenzamos nuestro viaje escuchando el sonido del viento que azota las ruinas de sus hogares o barre las calles desiertas de sus poblados o ciudades abandonadas, recordando que sus vidas, en algún momento, habían sido semejantes a las nuestras:

“Éramos personas corrientes, con la rutina y la normalidad escrita en nuestras agendas. Vivíamos en una ciudad, en la que teníamos una casa donde compartir y aprender lo esencial de la convivencia. Todos los días, salíamos de ella para trabajar, hacer la compra, y encontrarnos con nuestros amigos y familiares. No nos faltaba el alimento ni el agua. Siempre podíamos volver a nuestro hogar y siempre había un motivo para celebrar. Todo estaba en orden. Todo estaba a nuestro alcance.

Las tensiones en el país fueron creciendo y la guerra, que contemplábamos lejana en las noticias, se fue acercando, inexorable.

La guerra lo cambió todo.

Un día, sin dar explicaciones, destruyó nuestra casa y nuestras calles, y nos dejó en medio de un mar de escombros donde todos carecíamos de todo y el miedo nos movía a salir huyendo, a buscar refugio.

La guerra nos cambió el nombre. Pasamos de ser ciudadanos a ser buscadores de refugio, refugiados.”

Y recordamos con un video de ACNUR todo lo que dejan atrás que son más que objetos: son las huellas de la normalidad que añoran y que nosotros, fácilmente, podemos reconocer:

Llegamos con lo puesto hasta la costa. Al otro lado, está la “tierra prometida”: Europa. El sonido de las olas no suena igual en sus playas. El mar es una barrera de kilómetros llena de incertidumbre y nosotros, al otro lado, tratamos de preparar nuestro interior para su llegada, releyendo el Evangelio:

Mateo 2, 1-2; 13-15

“Después que los Magos se marcharon, el ángel del Señor en sueños le dijo a José: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto”

Deuteronomio

23,8 “No considerarás como abominable al idumeo, porque es tu hermano; tampoco al egipcio, porque fuiste forastero en su país.”

24,17 “No torcerás el derecho del forastero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda.”

Hebreos 13, 1-3

 “Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad, gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo.”

Mateo 25, 35-41

“…porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis… En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos, a mí me lo hicisteis.”

Lucas 10,33

“¿Quién es mi prójimo?” “El samaritano que iba de camino, vio a un hombre golpeado, que tenía necesidad de ayuda. Al verle, tuvo compasión, y acercándose, cuidó de él”

Pero su llegada a Europa no es como esperaban. El viaje les ha convertido en marginados de un mundo dividido entre los que miran a otro lado frente a su desgracia, los que rechazan al recién llegado por miedo a perder, los indecisos, … y unos pocos que les acompañan en su dolor y que denuncian el robo de su humanidad y de sus nombres.

Los Estados se afanan en construir vallas y nosotros buscamos un gesto que permita pasar a cada uno de los que llegan, al otro lado. Esta fue nuestra propuesta:

“Después de este rato de silencio, de escucha, quizás haya resonado dentro de ti la llamada de Dios, que no es sino la llamada de esas mujeres, hombres, niños y niñas, como tú y  como yo.

Y contra su  angustia y  su sufrimiento  vamos a elegir la Esperanza. Y la vamos a  mostrar y a contagiar, porque no vamos a quedarnos de brazos cruzados, lamentando lo que no hacen otros, o  justificados en que nada podemos hacer.

Al contrario, vamos a transmitir a los que tenemos cerca un mensaje positivo en el que toda nuestra  gente entienda que la crisis de refugio es algo en lo que todos y todas estamos implicados.

Si quieres, levántate, toma una barca de papel, escribe una palabra o tu nombre, y hazla pasar a través de uno de los agujeros de la valla metálica. En el otro lado, en “tu  lado” hemos colocado una pequeña manta que quiere representar tu sentimiento de acogida.

Al final de la celebración, entre todos, quitaremos la valla metálica, porque no caben fronteras en la casa del Padre y  puedes también  coger una de esas barcas y llevártela como signo del compromiso que quieras contraer”.

Y terminamos con una oración y una canción que nos mueva a la solidaridad sin límites.

“Señor Jesús, hoy nos llamas a acoger a los miembros de la familia de Dios que llegan a nuestra tierra escapando de opresión, pobreza, persecución, violencia y guerra. Como tus discípulos, también nosotros estamos llenos de temor y duda, e incluso sospecha. Construimos barreras en nuestros corazones y en nuestras mentes. Ayúdanos con tu gracia a desterrar el temor de nuestros corazones, que podamos abrazar a cada uno de tus hijos como a nuestro propio hermano y hermana y acoger a los refugiados con alegría y generosidad y a la vez respondiendo a sus muchas necesidades”.

 

Un camino de conversión: el Plan Diocesano de Evangelización

Durante el pasado curso y el actual, en nuestra parroquia y desarrollado por las comunidades que se han ofrecido a realizar los trabajos que nos sugiere nuestra diócesis, relativos al Plan Diocesano de Evangelización, estamos incursos en esta tarea pues sabemos que la misión que Jesucristo recibió del Padre [“Id, pues, y enseñad a todas las gentes” (Mt 28,19)], se la confió a la Iglesia y, por ello, la Iglesia se sabe enviada a todo el mundo.

Pero esta misión ha de comenzar por una evangelización de la propia Iglesia, por vivir y comunicar la esperanza, por vivir en el amor fraterno, por estar permanentemente a la escucha y por vivir siempre con renovado impulso el mandamiento nuevo: “Amaos los unos a los otros”.

Siguiendo las indicaciones del papa Francisco en su exhortación Evangelii gaudium, nuestro Arzobispado nos propone realizar juntos una tarea de discernimiento: que el Señor, a la luz de su Palabra, nos muestre los caminos para fortalecer la relación de los fieles dentro de nuestra diócesis.

El Plan Diocesano de Evangelización ha de llevarnos, a una deseada renovación que el Señor quiere para cada uno de nosotros y también para toda su Iglesia. Se trata de hacer una renovación seria y profunda de los corazones. Solamente así haremos creíble el Evangelio y provocaremos la transformación de todo y de todos, la conversión personal y la de las estructuras:

«La Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y su ambiente concreto» (Beato PABLO VI, Evangelii nuntiandi 18).

Ciertamente es necesaria una renovación y una conversión seria y profunda de nuestras estructuras eclesiales diocesanas, de nuestros horarios, de nuestros modos de proceder en la pastoral, en la liturgia y en la acción social y caritativa.

Para tal fin se nos propone utilizar la metodología que ya usaban los primeros cristianos: la de la Lectio divina.

Tenemos la necesidad de acoger con alegría, como comunidad diocesana, la llamada que se hizo a los discípulos para ir y anunciar el Evangelio.

De este Plan Diocesano de Evangelización surgirá un plan de acción pastoral, que será la continuación del trabajo realizado por los obispos que han precedido al actual (Carlos Osoro) en orden a aplicar y renovar la Iglesia según el espíritu y la letra del Concilio Vaticano II.

Supone, por tanto, una llamada a discernir la acción de Dios que está actuando en el mundo y secundarla con nuestro trabajo, que es como mejor podremos servir a cada uno de nuestros hermanos y a nuestra sociedad.

Durante tres cursos (2015-2018), se desarrolla este PDE en la archidiócesis de Madrid, que pretende ser un camino de conversión que nos «devuelva la alegría de la fe y el deseo de comprometernos con el Evangelio» (EG 14).

Una conversión que se traduzca asimismo en una renovación de las estructuras de la Iglesia en Madrid y de nuestros estilos y métodos pastorales, de modo que sirvan más y respondan mejor a las necesidades de la evangelización del momento actual (cf. EG 25).

Avanzar y mejorar en la comunión y pertenencia eclesial, para que el Señor, con su gracia –que siempre nos precede–, nos fortalezca para la misión a la que nos llama (cf. EG 23).

Ayudar a los fieles y a las comunidades cristianas de nuestra diócesis a crecer en la conciencia de la permanente necesidad de ser evangelizados para evangelizar (cf. EG 164, que cita PDV 26).

Proyectar las acciones evangelizadoras que, a la luz de la Palabra, la comunidad diocesana en sus diversos niveles se siente llamada a secundar, como un servicio a la acción de Dios, que precede, acompaña y hace fructificar nuestro trabajo.

El calendario propuesto es el siguiente:

PRIMER AÑO (2015-2016) La conversión pastoral para una transformación misionera de la Iglesia en Madrid.

SEGUNDO AÑO (2016-2017) Desafíos, retos, tentaciones y posibilidades para la evangelización hoy en Madrid.

TERCER AÑO (2017-2018) El pueblo de Dios que vive en Madrid anuncia el Evangelio y trata de dar respuesta a los problemas personales y sociales que hay en nuestro mundo.

 

Juan José Millán Millán.

Comunidad Tamar

Misión compartida ¿Unidos o hundidos?

Tengo la costumbre, o vicio, de empezar a leer el periódico por la contraportada y, cuando de libros se trata, lo mismo. Me urge saber qué se cuece en las páginas en las que voy a adentrarme, aunque sea en lectura diagonal.

Para compartir sobre mi libro “Misión compartida – ¿Unidos o Hundidos? – Laicos, monjes y pobres” también he elegido empezar por ese espacio, la contraportada del libro:

“De tres mundos aparentemente distantes –laicos, monjes y pobres- tratan las páginas de este libro. De tres vocaciones llamadas a reconocerse y complementarse desde la sencillez y la atención a los otros. De unir vidas y vocaciones que, en principio, pueden parecer alejadas, pero que están llamadas a encontrase y caminar juntas. Se hace necesario abrir los compartimentos estancos vocacionales, reducir la altura de la pirámide jerárquica y calzar humildes sandalias para adentrarnos juntos en el camino de la Unidad”.

Elegí estos tres “mundos” en los que vivo y aprendo desde hace ya muchos años: como laica en el mundo y en la Iglesia, vinculada a un monasterio de monjes contemplativos (Santa Mª de Huerta) y colaboradora de un hogar de acogida de gente que vivió en la calle (Hogar de Jesús Caminante). Tanto el monasterio como el hogar son bien conocidos en la Parroquia de Guadalupe.

Pero esta unidad que detecto desde la vida y proclamo desde las páginas del libro, es más extensa, compete a todos y desde todos los ámbitos en los que nos movamos: ecumenismo, diálogo interreligioso, acción social, etc. y mil veces etc.

“Suelo decir que, aunque el Espíritu vuela bajo, no nos quita el trabajo” y viendo cómo anda el mundo, tendremos que salir de “nuestros espacios de confort en donde nos sentimos calentitos y aislados de la realidad”. Situación irreal y peligrosa que nos hace olvidar que estamos tan estrechamente interrelacionados que lo que se mueve al otro extremo del mundo, nos repercute, sí o sí.

Una persona me preguntó si podría decir en una sola palabra de qué iba mi libro. Y contesté con toda rapidez: “UNIDAD”. Sí, unidos en la diversidad; unidos mirándonos y viviendo como complementarios y no como contrarios; unidos poniendo en común lo que cada uno es, lo que cada grupo aporta… viéndolo como riqueza a compartir; unidos, aún cuando las diferencias creen tensiones, volviendo siempre a lo que nos serena, nos sosiega; unidos en el silencio, si es que la palabra nos altera; unidos en la oración que nos mantenga mirando en la misma dirección: la de Jesús; unidos como hermanos, hijos todos del mismo Padre, aunque a veces nos tratemos como distintos, diferentes, extraños. Unidos “como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también sean Uno en nosotros…” (Jn 17, 20).

Mientras escribo para esta web recordé algo central en el carisma de la Parroquia de Guadalupe: “Comunidad de comunidades”, expresión que habla de unidad.

Por cierto, que con el conocido cuadernillo naranja de la Línea Directriz en la mano, he visto que este año “cumple” treinta años. Y como decía nuestro, entonces párroco y de nuevo ahora también, Fernando Artigas, “nuestro cuadernillo naranja, como  familiarmente le llamamos, es expresión de la Iglesia-Pueblo de Dios que nos transmitió el Vaticano II y a la que queremos seguir dando continuidad con fidelidad creativa”.

Esa fidelidad creativa, que no es otra cosa que la escucha atenta al Espíritu que nos va marcando el camino, es la que he querido expresar en mi libro hablando de laicos, monjes y pobres; la misma que tiene que ayudarnos a caminar hacia la Unidad en todo dentro de la Iglesia, abiertos al mundo, al ecumenismo, al diálogo interreligioso, etc.

Hagamos caso a lo que decía Martin Luther King (1929-1968): “Hemos de aprender a vivir juntos como hermanos; si no, vamos a morir todos como idiotas”.

Pongámonos en marcha para alcanzar esa unidad, y algún día podremos contestar a la pregunta que está en la portada del libro; no tanto con palabras, sino con hechos concretos.

Decía un monje, el hno. Christophe de Tibhirine (1950-1996): “Lo imposible se hace realidad cuando le deja paso la confianza”. Confiemos y la realidad de nuestra Iglesia y el mundo cambiarán.

Mari Paz López Santos

“Misión Compartida, ¿Unidos o Hundidos? Laicos, monjes y pobres”

Mari Paz López Santos  www.pazsantos.com