Editorial

“Año nuevo, compromiso renovado”

Año nuevo, vida nueva. Eso dice el dicho tradicional. Y es que el sentimiento de renovación asociado al final de un año y el comienzo de otro es algo muy antiguo y muy profundamente enraizado en nuestra naturaleza y nuestra historia.

El tiempo tiene una importancia determinante, nos condiciona de manera radical y marca el transcurrir de nuestra vida y, con ello, la posibilidad de darle verdadero sentido.

Cada año que comienza nos hacemos miles de propósitos de cambio, nos imponemos nuevas metas o emprendemos actividades y proyectos diferentes. No siempre somos capaces de tener continuidad, llevarlos a buen puerto, cumplir los propósitos o, en ocasiones, ni tan siquiera empezar a hacerlos realidad… Pero está bien. Es bueno que, al menos, hagamos una pequeña reflexión encaminada a descubrir qué estoy haciendo yo con mi tiempo; si lo estoy aprovechando o malgastando. Si estoy siendo capaz de hacer fructificar mis “talentos”.

Quizá lo más importante sea que cada año que empieza seamos capaces de renovar nuestro compromiso con lo verdaderamente trascendente que hay en nosotros, con el eje fundamental de nuestra vida. Que reforcemos los lazos con los nuestros, que afiancemos nuestra confianza en el buen Padre Dios, que consolidemos nuestro compromiso de entrega a aquel que nos necesita. Ese que está a nuestro lado, que camina codo con codo con nosotros o… tal vez no; aquel que quizá está lejos, pero necesita de nuestra ayuda para ser cada día un poco más fuerte, sentirse un poco más libre o tener un poco más de dignidad.

¡Feliz año a todos!