Editorial

“Tu Amor, Nuestra Alegría”.

Una vez más, eres Tú, Padre, quien nos convoca. Al calor de Tu Amor nos reencontramos en la casa común, con ilusiones y esperanzas renovadas, al inicio de un nuevo curso, para compartir con el otro la alegría de sentirnos abrazados por Ti.

Porque la certeza de sentir que tenemos un Dios que es Padre y Madre, de sabernos amados y acogidos como hijos, es una experiencia que solo puede ser compartida, celebrada, vivida con el hermano. Es una realidad que transforma la vida y le da sentido, plenitud, esperanza.

La Buena Noticia de Jesús nos invita a proclamarla con alegría. Llena de luz nuestra vida y nos impulsa a hacerla realidad en el día a día de nuestra comunidad de hermanos. Amar más, perdonar más, abrazar más, vivir más intensamente y dejar el resto en las manos de Dios.

Este es el lema que nos hemos propuesto para este curso. Queremos ser capaces de vivir con la alegría profunda que nace del amor de Dios y ser capaces de transmitirla, de irradiarla a nuestro alrededor, de contagiar felicidad al que tenemos cerca. Quizá la alegría sea algo de lo que más falta nos hace en el mundo de hoy. ¡Tratemos de derrocharla!

ECO (Equipo de COmunicación)

EPSH, un proyecto solidario de Guadalupe

Encuentros con Personas Sin Hogar. Salir al encuentro de nuestros hermanos sin techo. Humanizar su existencia. Este proyecto, que surgió hace ahora 3 años por iniciativa de algunas personas de la Parroquia, está en plena evolución. Para todos aquellos que buscáis comprometeros y entendéis que la gente que vive en la calle no os deja indiferentes, os invitamos a conocer el proyecto, el próximo 7 de noviembre a las 8 de la tarde, en Guadalupe. Efectivamente: buscamos voluntarios.

Muchos habéis oído hablar de él. Otros habréis, incluso, participado alguna noche de viernes. EPSH (Encuentro con Personas Sin Hogar) son las siglas de una iniciativa cuyas características principales son la cercanía y la empatía. No se trata, en este breve artículo, de desvelar lo que hemos aprendido hasta ahora; seguramente, no seríamos capaces de resumirlo. Lo que queremos es, principalmente, darlo a conocer porque a los que participamos en él nos parece enriquecedor (¡recibimos tanto!) y, por otro lado, porque vemos que el grupo de voluntarios actual se queda pequeño para hacer frente al trato personalizado y constante que requiere cada uno.

Por poneros un ejemplo de una situación que hemos detectado: actualmente, nosotros salimos los viernes, pero sabemos que los martes nadie les visita, nadie habla con ellos, ni les lleva algo para cenar.

Además de la presentación del proyecto el 7 de noviembre, este año hemos decidido iniciar un camino de formación para todos los voluntarios, que arrancará el 16 de noviembre a las 8 de la tarde, en la Parroquia de Guadalupe.

Gracias de antemano.

Equipo EPSH de Guadalupe

Conoce a Manolo

El curso se ha iniciado en la Parroquia de Guadalupe con una novedad inesperada que es, a la vez, una excelente noticia: la llegada de un nuevo misionero para acompañarnos y ampliar la comunidad, el mexicano Manuel Rubín de Celis, MSpS.

Hemos charlado con él para conocer un poco más su trayectoria como Misionero del Espíritu Santo y cuál ha sido el camino que le ha traído hasta aquí.

¿Qué significa para ti ser Misionero del Espíritu Santo?

Mi felicidad plena, expresión clara del amor que Jesús me tiene, pues fue a por mí adonde yo vivía y me jaló [tiró de mí] a la Congregación.

¿Cuánto tiempo llevas como misionero? ¿En esos años, cuál ha sido la experiencia o destino que más te ha marcado?

Llevo 51 años en la Congregación y a lo largo de ellos he tenido muchas experiencias: once años en formación de mis hermanos, seis años en el Consejo general como consejero, ocho años en parroquia, siete de los cuales en Chile donde tuve la dicha de fundarla y quizá sea de las más significativas, nueve años sirviendo a sacerdotes especialmente, pero también a otros agentes de pastoral, y cuatro años en un centro de pastoral abierto especialmente para jóvenes. En total he estado 23 años fuera de mi país: 12 en Europa, 7 en Chile y 4 en Costa Rica.

¿Cuál fue tu destino previo, antes de llegar a Madrid?

Vengo de la ciudad de México. Allí estuve trabajando en un centro de rehabilitación al servicio de los sacerdotes de otras congregaciones o del clero diocesano la Fundación Rougier. Se recibían toda clase de sacerdotes y religiosos, con alguna problemática: adicciones –sobre todo la bebida, alguna vez el juego, rara vez la droga–, asuntos emocionales y afectivos de todo tipo, con problemas nerviosos o con problemáticas de cualquier género: relaciones con los demás, con la feligresía, con el Obispo, etc. El ingreso era de tres meses y a veces se prolongaba un mes más. Lo hermoso es que en la mayoría de los casos salían mucho mejor y renovados; quizá algunos con la decisión de dejar el ministerio. Pero también en buena parte se les procuraba dar un seguimiento.

¿Habías estado ya alguna vez en España?

De mis doce años en Europa, estuve dos años y medio en España de los cuales dos fueron en Calahorra en los años setenta pues teníamos un colegio los misioneros del Espíritu Santo y medio año esta Parroquia de Guadalupe. Esto último fue entre 1989 al 1990. ¡Hace más de 27 años!

Y de lo que recuerdas de tu estancia previa en España y la de ahora, ¿en qué has encontrado que ha cambiado el país?

Pasó de Tercer Mundo (años 71-73, tiempos de Franco) a Primer Mundo (89-90). España ahora se muestra con orden y ofrece perspectivas muy esperanzadoras. La sorpresa: lo de Cataluña, y por lo que logro entender esto se ha venido gestando hace mucho tiempo y quizá, no se dieron los pasos para evitar esta coyuntura tan delicada. Soy nieto de sevillano y por tal motivo me conecto con España por lazos estrechos de familia y experimento deseo de amar y servir a España a través de nuestra hermosa Parroquia de Guadalupe.

¿Qué crees que puedes aportar a una Parroquia como la de Guadalupe en Madrid?

Mi deseo de servir y entregarme y quizá mi experiencia de tantos años.

Y, para ti mismo, ¿qué esperas de Madrid?

Que compartamos nuestra fe y vivamos en el amor y en la entrega a favor de los demás.