El voluntario, portador de esperanza

En este curso, en el que el lema de la Esperanza preside e ilumina todos los actos que realizamos en Guadalupe, el Grupo de Acción Social (G.A.S.) ha organizado en marzo, en la parroquia, una mesa redonda sobre el Voluntariado (“Yo CREO EN la esperanza”) y una exposición (“Expo-Voluntarios”, abierta del 12 al 26 de marzo), con el fin de hacer visible la figura del voluntario, que es portador de esperanza; animarnos a colaborar en esta tarea, y acercarnos a las asociaciones y proyectos con los que colabora el GAS, en los que participan siempre voluntarios de Guadalupe, que han estado presentes en la exposición.

“¿Maestro, dónde vives?”… “Venid y lo veréis” (Jn 1, 38-39). Esta sencilla pregunta, hecha por los primeros discípulos a Jesús y surgida de su curiosidad, interés o búsqueda interior, la seguimos formulando en la actualidad en nuestro corazón muchos de los que nos llamamos y sentimos cristianos, y la respuesta de Él es siempre la misma: Venid, y lo veréis.

Con estas palabras del Evangelio de Juan se inició el 9 de marzo la mesa redonda sobre el Voluntariado, en la que intervinieron Sebastián Mora, secretario general de Cáritas España; Agustín Rodríguez, párroco de Santo Domingo de La Calzada, de la Cañada Real; María Jesús Méndez, del hogar para personas sin-techo “Jesús Caminante”, e Iván Carmona, miembro de la comunidad Tabish y voluntario de la Asociación Elin, de ayuda a los migrantes.

¿Qué es el voluntariado?, ¿en qué consiste?, ¿cómo se llega a él?, ¿a qué responde?… cada uno de los ponentes, desde su experiencia personal y su visión cristiana de la realidad, fue explicando su llegada a ese mundo del voluntariado, que conforma en la actualidad lo más importante de su vida, pero que en un principio les cogió casi por sorpresa: la curiosidad, el amor, el viaje turístico que de pronto le cambia a uno la vida, porque descubre la terrible realidad de indigencia y necesidad que hay debajo de ese paisaje paradisiaco; la vocación, la inquietud interior por comprender, por avanza… la llamada de cada uno fue muy diferente… pero el fuego interior, la indignación ante la injusticia, que te interpela; la necesidad de transformar esa realidad… son el factor común de todos ellos, el que les impulsó a cambiar su mirada, para que se acompasara a la mirada de Jesús; el que les hizo salir de su comodidad y dar un paso al frente, para intentar construir entre todos una realidad diferente, de justicia y amor.

El voluntario no es aquel que va a decidir sobre la vida del otro y arreglársela a su manera, sino el que va a ponerse a disposición del hermano que le necesita; no es alguien que está solo y actúa a su aire, sino una persona que necesita un grupo, una comunidad de referencia, que le acompañe, le sirva de referencia y le ayude a formarse; no va para “sentirse bien” ayudando al otro, “para sentir que recibe más de lo que da”, sino para acompañar, levantar, acoger… para estar disponible. El voluntario no mira de arriba a abajo, sino de igual a igual. De hermano a hermano.

El primer paso para convertirse en voluntario es sentir esa curiosidad, acoger esa llamada y acercarse a los márgenes del camino. El segundo es “ver” esa realidad, y esa visión transforma nuestro interior y nuestra mirada; el tercero es “enamorarse” de esa realidad, en palabras de Agustín Rodríguez, realidad difícil y dura que no nos gusta, pero que está ahí, y el último paso, darte cuenta de que ya no te puedes apartar… y Dios te va llevando, suavemente, hacia donde te necesita, aunque tú a veces no quieras o no te hayas planteado llegar allí.

El voluntario no es una persona perfecta, sino una persona con su barro y su luz que ha sentido una llamada interior. El cristianismo sin una acción social que le acompañe, el amar mucho a Dios pero olvidarse del hermano necesitado, es algo que no tiene sentido, como subrayó Sebastián Mora.

No siempre es fácil el camino, por eso se requiere de un acompañamiento que ayude a discernir. Se pueden conjugar vida familiar y laboral y el voluntariado, aunque esta manera nueva de mirar el mundo y acercarte a él va impregnando todos los ámbitos de tu vida.

María Jesús Méndez, que estuvo en una comunidad de Guadalupe, explicó su experiencia en “Jesús Caminante”, un hogar para las personas sin-techo a los que la calle ha vencido del todo y no tienen ya ninguna esperanza. Llegan rotos a este hogar y allí son acogidos y atendidos, y viven en él hasta su muerte. Esta asociación tiene una casa para hombres en Colmenar Viejo y otra para mujeres, en el barrio de San Blas. Al principio María Jesús era una voluntaria más; más tarde su compromiso se profundizó y entonces se trasladó a vivir en el hogar de Colmenar.

Iván Carmona habló de su trabajo como voluntario durante unos años en Ceuta, utilizando los fines de semana y las vacaciones, acogiendo y ayudando a los migrantes que llegaban, cada uno con su historia de dolor, miedo, hambre y esperanza. Cada uno con un rostro, un nombre y una historia. Cada uno una persona irrepetible, un hermano. La realidad vivida transformó la vida de Iván; ahora trabaja en el campo social y ayuda en Madrid a los migrantes.

Después de las intervenciones de los ponentes se abrió un turno de preguntas en un salón de actos completamente lleno de asistentes.

“¿Maestro, dónde vives?”… “Venid y lo veréis”. Y Jesús nos sigue invitando cada día a acercarnos y a caminar con Él.

Sol Valero de Bernabé
Comunidad GO

Tiempo de cuaresma

Cuarenta días para la misericordia, la oración, la toma de conciencia, la escucha…

para volver a Jesús, encontrarnos con su abrazo de ternura y su invitación a seguirle, a entregar nuestra vida por amor…

Dignidad y Solidaridad, nuestra ONG, tu ONG

El pasado día 28 de febrero de 2017, celebramos nuestra Asamblea anual de socios.

Ha sido un año muy importante en la Historia de nuestra ONG desde sus comienzos. Hemos batido ”el record” de donativos recibidos por parte de nuestras comunidades y de personas anónimas a las que agradecemos infinitamente sus aportaciones.

Gracias a ello y a vuestras aportaciones regulares, nuestra dotación económica a proyectos, presupuestada en 23.600 € para el 2016, se pudo incrementar a más de 32.000€, permitiendo ampliar nuestro apoyo económico a los proyectos e incluir algún proyecto nuevo.

En la reunión dimos un repaso a todos los proyectos en los que hemos colaborado, que podéis encontrar en el vídeo “2016 UNA MIRADA ATRÁS”, que os permitirá conocer nuestro quehacer, para verlo pincha aquí.

Como bien sabéis invitamos a estas reuniones siempre a representantes de algunos de las ONG’s con las que colaboramos, pues consideramos muy importante que tengamos un contacto de primera mano con ellas. En esta ocasión contamos con la presencia de dos ONG con las que colaboramos desde hace algunos años: KIVU AVANZA (República Democrática del Congo) y AMIGOS POR LA CHALLA (Bolivia).

Dos ONGs tan distintas, en cuanto a su localización y situación y tan similares en cuanto a sus necesidades.

KIVU AVANZA nos presentó un documental sobre la  zona donde están colaborando. Es  un territorio aislado geográficamente  en una zona de alto riesgo por conflictos bélicos, carente de infraestructuras sanitarias, sin luz y agua para toda la población que vive marginada con un índice de alfabetización muy bajo sin recibir ningún tipo de ayuda gubernamental.

Para paliar la mala preparación de los jóvenes para su futuro, un sacerdote congoleño, Jean Baptiste Migheri Kambale, se propuso construir una Escuela local. De esta forma se evita el enorme absentismo escolar por no tener un centro en muchos kilómetros de distancia, llena de peligros, secuestros, guerrillas…además del pésimo estado de las carreteras, que son casi inexistentes.

La contribución de Dignidad y Solidaridad ha sido para elevar las aulas de Primaria y Secundaria, que ya están funcionando gracias a la colaboración local de las propias familias, muy concienciadas con la situación. De esta forma se ahorra mano de obra y van creando lazos comunitarios.

Más de 300 niños ya reciben sus lecciones en el centro, dando prioridad a niñas discriminadas, niños abandonados o huérfanos.

AMIGOS POR CHALLA también nos mostró imágenes del lugar donde colaboran. El proyecto está ubicado en el altiplano boliviano  a una altitud entre 3500 y 5000 m.

Cuatro mujeres valerosas de nuestro barrio entran en contacto con las comunidades indígenas  de la zona y deciden montar una ONG para ayudar a esta población tan abandonada.

Son aldeas campesinas, con un clima muy frío y seco. Su alto nivel de pobreza se debe a la escasez de alimentos que produce la tierra, al analfabetismo y a las malas comunicaciones.

Hay áreas solo accesibles a pie o llama. Las condiciones de vida son muy precarias,

con enormes problemas de desatención médica, educativa, sanitaria, etc… La ayuda gubernamental tampoco llega a estas zonas tan aislada del país.

Antes de cooperar allí nuestras amigas voluntarias, una religiosa organizaba un programa de sanidad  muy precario. Se utilizaba la Parroquia, único lugar factible para pasar consulta, incluso para dar cursos de refuerzo a los estudiantes. Como cada vez que se daba esta situación, tenían que quitar los bancos de la Iglesia, no era fácil ejecutarlos.

Nuestra colaboración fue para adaptar dos aulas multifuncionales, que contribuyen al desarrollo integral de las comunidades. Además, se les enseña castellano, idioma de vital importancia para que puedan encontrar hueco en la sociedad boliviana, ya que en Challa sólo hablan quechua.

También hemos ayudado en un proyecto de profesionalización de los vecinos de Challa, adquiriendo unas máquinas de coser y tricotar para solventar problemas económicos. Para quien asista a los cursos de costura, se ha puesto en marcha un comedor comunal.

Dignidad y Solidaridad, lleva apoyando ambos proyectos 2 años, dotándoles de medios para potenciar la educación a niños , adolescentes y adultos y el papel de la mujer, tan denostado en esos ambientes, a través de programas de capacitación que les permita el auto-sostenimiento económico.

El entusiasmo con el que los representantes de ambas ONGs nos transmitieron sus vivencias en ambos proyectos fomentó un diálogo abierto muy interesante entre todos los participantes, aunque se nos alargara la reunión más allá de lo que habíamos previsto.

Aunque no fuimos muchos, desde aquí os agradecemos vuestra presencia a los socios que pudisteis asistir, ya que es la ocasión perfecta para intercambiar información, aclarar dudas y recibir sugerencias, además de entrar en contacto un poco más cercano con los proyectos y con el equipo de DyS. ¡Os animamos a participar!

En este sentido, os comunicamos que uno de los miembros, Carlos Santamaría, dejó la junta directiva de la asociación el mes pasado, por lo que aprovechamos este medio de comunicación para agradecer a Carlos su interés, su dedicación y generosa entrega durante el tiempo que ha formado parte de la coordinación de nuestra ONG. ¡Gracias, Carlos! Igualmente, estamos muy atentos a posibles nuevos voluntarios para contar en breve con el apoyo de una nueva persona en el equipo.

El 2017 se presenta apasionante; seguimos apoyando nuevos proyectos de varias ONGs con las que colaboramos en años anteriores, y abrimos la posibilidad de incorporar nuevos proyectos gracias a vuestro gran apoyo económico. Hemos lanzado una nueva llamada para presentar propuestas de proyectos internacionales en los que podamos colaborar en el 2017. Os recordamos los requisitos básicos:

  • Apoyamos proyectos dirigidos a una población con necesidades específicas y que necesiten desarrollarse
  • Los proyectos deben tener vocación de ser SOSTENIBLES, aunque también podamos apoyar en algunos casos proyectos ASISTENCIALES
  • Deben ser apoyados por una CONTRAPARTE relacionada con la Parroquia de Ntra.Sra.de Guadalupe y con prioridad aquellos en los que colaboren nuestros MISPIS.

Sol Diaz-Maroto está a vuestra disposición para explicar cómo podemos presentar nuevos proyectos a DyS; recordad que la fecha tope es el 30 de abril.

Nos despedimos, no sin antes daros un gran GRACIAS, porque….

“Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”

Oración temática: ¿Refugiados?

El pasado 27 de enero nos pusimos en la piel de los que se ven forzados a abandonar su casa por causa de la guerra, la pobreza o la persecución de toda índole.

Comenzamos nuestro viaje escuchando el sonido del viento que azota las ruinas de sus hogares o barre las calles desiertas de sus poblados o ciudades abandonadas, recordando que sus vidas, en algún momento, habían sido semejantes a las nuestras:

“Éramos personas corrientes, con la rutina y la normalidad escrita en nuestras agendas. Vivíamos en una ciudad, en la que teníamos una casa donde compartir y aprender lo esencial de la convivencia. Todos los días, salíamos de ella para trabajar, hacer la compra, y encontrarnos con nuestros amigos y familiares. No nos faltaba el alimento ni el agua. Siempre podíamos volver a nuestro hogar y siempre había un motivo para celebrar. Todo estaba en orden. Todo estaba a nuestro alcance.

Las tensiones en el país fueron creciendo y la guerra, que contemplábamos lejana en las noticias, se fue acercando, inexorable.

La guerra lo cambió todo.

Un día, sin dar explicaciones, destruyó nuestra casa y nuestras calles, y nos dejó en medio de un mar de escombros donde todos carecíamos de todo y el miedo nos movía a salir huyendo, a buscar refugio.

La guerra nos cambió el nombre. Pasamos de ser ciudadanos a ser buscadores de refugio, refugiados.»

Y recordamos con un video de ACNUR todo lo que dejan atrás que son más que objetos: son las huellas de la normalidad que añoran y que nosotros, fácilmente, podemos reconocer:

Llegamos con lo puesto hasta la costa. Al otro lado, está la “tierra prometida”: Europa. El sonido de las olas no suena igual en sus playas. El mar es una barrera de kilómetros llena de incertidumbre y nosotros, al otro lado, tratamos de preparar nuestro interior para su llegada, releyendo el Evangelio:

Mateo 2, 1-2; 13-15

“Después que los Magos se marcharon, el ángel del Señor en sueños le dijo a José: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto”

Deuteronomio

23,8 “No considerarás como abominable al idumeo, porque es tu hermano; tampoco al egipcio, porque fuiste forastero en su país.”

24,17 “No torcerás el derecho del forastero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda.”

Hebreos 13, 1-3

 “Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad, gracias a ella hospedaron algunos, sin saberlo, a ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais con ellos encarcelados, y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo.”

Mateo 25, 35-41

“…porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis… En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos, a mí me lo hicisteis.”

Lucas 10,33

“¿Quién es mi prójimo?” “El samaritano que iba de camino, vio a un hombre golpeado, que tenía necesidad de ayuda. Al verle, tuvo compasión, y acercándose, cuidó de él”

Pero su llegada a Europa no es como esperaban. El viaje les ha convertido en marginados de un mundo dividido entre los que miran a otro lado frente a su desgracia, los que rechazan al recién llegado por miedo a perder, los indecisos, … y unos pocos que les acompañan en su dolor y que denuncian el robo de su humanidad y de sus nombres.

Los Estados se afanan en construir vallas y nosotros buscamos un gesto que permita pasar a cada uno de los que llegan, al otro lado. Esta fue nuestra propuesta:

“Después de este rato de silencio, de escucha, quizás haya resonado dentro de ti la llamada de Dios, que no es sino la llamada de esas mujeres, hombres, niños y niñas, como tú y  como yo.

Y contra su  angustia y  su sufrimiento  vamos a elegir la Esperanza. Y la vamos a  mostrar y a contagiar, porque no vamos a quedarnos de brazos cruzados, lamentando lo que no hacen otros, o  justificados en que nada podemos hacer.

Al contrario, vamos a transmitir a los que tenemos cerca un mensaje positivo en el que toda nuestra  gente entienda que la crisis de refugio es algo en lo que todos y todas estamos implicados.

Si quieres, levántate, toma una barca de papel, escribe una palabra o tu nombre, y hazla pasar a través de uno de los agujeros de la valla metálica. En el otro lado, en “tu  lado” hemos colocado una pequeña manta que quiere representar tu sentimiento de acogida.

Al final de la celebración, entre todos, quitaremos la valla metálica, porque no caben fronteras en la casa del Padre y  puedes también  coger una de esas barcas y llevártela como signo del compromiso que quieras contraer”.

Y terminamos con una oración y una canción que nos mueva a la solidaridad sin límites.

“Señor Jesús, hoy nos llamas a acoger a los miembros de la familia de Dios que llegan a nuestra tierra escapando de opresión, pobreza, persecución, violencia y guerra. Como tus discípulos, también nosotros estamos llenos de temor y duda, e incluso sospecha. Construimos barreras en nuestros corazones y en nuestras mentes. Ayúdanos con tu gracia a desterrar el temor de nuestros corazones, que podamos abrazar a cada uno de tus hijos como a nuestro propio hermano y hermana y acoger a los refugiados con alegría y generosidad y a la vez respondiendo a sus muchas necesidades”.

 

Un camino de conversión: el Plan Diocesano de Evangelización

Durante el pasado curso y el actual, en nuestra parroquia y desarrollado por las comunidades que se han ofrecido a realizar los trabajos que nos sugiere nuestra diócesis, relativos al Plan Diocesano de Evangelización, estamos incursos en esta tarea pues sabemos que la misión que Jesucristo recibió del Padre [“Id, pues, y enseñad a todas las gentes” (Mt 28,19)], se la confió a la Iglesia y, por ello, la Iglesia se sabe enviada a todo el mundo.

Pero esta misión ha de comenzar por una evangelización de la propia Iglesia, por vivir y comunicar la esperanza, por vivir en el amor fraterno, por estar permanentemente a la escucha y por vivir siempre con renovado impulso el mandamiento nuevo: “Amaos los unos a los otros”.

Siguiendo las indicaciones del papa Francisco en su exhortación Evangelii gaudium, nuestro Arzobispado nos propone realizar juntos una tarea de discernimiento: que el Señor, a la luz de su Palabra, nos muestre los caminos para fortalecer la relación de los fieles dentro de nuestra diócesis.

El Plan Diocesano de Evangelización ha de llevarnos, a una deseada renovación que el Señor quiere para cada uno de nosotros y también para toda su Iglesia. Se trata de hacer una renovación seria y profunda de los corazones. Solamente así haremos creíble el Evangelio y provocaremos la transformación de todo y de todos, la conversión personal y la de las estructuras:

«La Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y su ambiente concreto» (Beato PABLO VI, Evangelii nuntiandi 18).

Ciertamente es necesaria una renovación y una conversión seria y profunda de nuestras estructuras eclesiales diocesanas, de nuestros horarios, de nuestros modos de proceder en la pastoral, en la liturgia y en la acción social y caritativa.

Para tal fin se nos propone utilizar la metodología que ya usaban los primeros cristianos: la de la Lectio divina.

Tenemos la necesidad de acoger con alegría, como comunidad diocesana, la llamada que se hizo a los discípulos para ir y anunciar el Evangelio.

De este Plan Diocesano de Evangelización surgirá un plan de acción pastoral, que será la continuación del trabajo realizado por los obispos que han precedido al actual (Carlos Osoro) en orden a aplicar y renovar la Iglesia según el espíritu y la letra del Concilio Vaticano II.

Supone, por tanto, una llamada a discernir la acción de Dios que está actuando en el mundo y secundarla con nuestro trabajo, que es como mejor podremos servir a cada uno de nuestros hermanos y a nuestra sociedad.

Durante tres cursos (2015-2018), se desarrolla este PDE en la archidiócesis de Madrid, que pretende ser un camino de conversión que nos «devuelva la alegría de la fe y el deseo de comprometernos con el Evangelio» (EG 14).

Una conversión que se traduzca asimismo en una renovación de las estructuras de la Iglesia en Madrid y de nuestros estilos y métodos pastorales, de modo que sirvan más y respondan mejor a las necesidades de la evangelización del momento actual (cf. EG 25).

Avanzar y mejorar en la comunión y pertenencia eclesial, para que el Señor, con su gracia –que siempre nos precede–, nos fortalezca para la misión a la que nos llama (cf. EG 23).

Ayudar a los fieles y a las comunidades cristianas de nuestra diócesis a crecer en la conciencia de la permanente necesidad de ser evangelizados para evangelizar (cf. EG 164, que cita PDV 26).

Proyectar las acciones evangelizadoras que, a la luz de la Palabra, la comunidad diocesana en sus diversos niveles se siente llamada a secundar, como un servicio a la acción de Dios, que precede, acompaña y hace fructificar nuestro trabajo.

El calendario propuesto es el siguiente:

PRIMER AÑO (2015-2016) La conversión pastoral para una transformación misionera de la Iglesia en Madrid.

SEGUNDO AÑO (2016-2017) Desafíos, retos, tentaciones y posibilidades para la evangelización hoy en Madrid.

TERCER AÑO (2017-2018) El pueblo de Dios que vive en Madrid anuncia el Evangelio y trata de dar respuesta a los problemas personales y sociales que hay en nuestro mundo.

 

Juan José Millán Millán.

Comunidad Tamar