NUESTRO LEMA PARROQUIAL 2017-18: TU AMOR, NUESTRA ALEGRÍA

Santo Domingo de la Calzada

Los cristianos somos gente curiosa. Adoramos a un Dios  que decimos que es Uno Solo, nos decimos seguidores de su Hijo, aquel que nos pidió que “fuéramos Uno como su Padre y Él son Uno”. Y no lo dijo así, de pasada, un día cualquiera. Aquella exhortación nos la dio precisamente en sus horas finales, en el que era el momento más crucial de su vida, cuando era ya consciente de que el sueño había terminado, de que no le quedaba mucho tiempo y que por lo tanto, apremiaba el dejarnos con los mensajes fundamentales de su magisterio.

El chabolismo es un fenómeno tan antiguo en Madrid como la propia ciudad. Desde los primeros años del siglo XX, en los albores del Madrid industrial, aparecen al mismo tiempo las chabolas: Vallehermoso, Hernani, Prosperidad, Elipa… La gente pobre del campo que empieza a llegar a Madrid en busca de un trabajo, de una vida para ellos y sus hijos. Y con ellos crecían también sus casas, construidas en una sola noche. En el Pozo del Tío Raimundo o en Palomeras, contaban los vecinos que si eras capaz, en los años sesenta, de construir la chabola (y cubrirla) en una sola noche, la policía ni te echaba ni te la tiraba abajo. Llegaban las familias a la tarde, extenuadas del viaje, y estaban ya de inmediato levantando su casa, con ladrillos, con cartones, con maderas. Los vecinos ayudaban, pocos soportaban la tensión de ver acercarse el amanecer y no haber  terminado aún.  El Bronx de Manoteras, Pitis, El Salobral, La Ventilla, Los Focos de San Blas, La Rosilla, La Celsa, Las Barranquillas, el Gallinero y la Cañada Real… Madrid, como toda gran metrópoli, cumplió con la norma que, por alguna extraña razón, hace que siempre, siempre, existan apenas a unos metros de los rascacielos y los barrios elegantes, decenas de miles de personas que tratan de sobrevivir en las condiciones más ínfimas posibles: barro, ratas, basura, droga, violencia, abandono… Río, Buenos Aires, Calcuta, Nairobi, Asunción, Johannesburgo… Según ONU Hábitat, más de la mitad de la población urbana de África vive en asentamientos irregulares; dicho de otro modo, en megaciudades de chabolas. En Latinoamérica, una de cada cinco personas, vive en una chabola, también según la ONU. Se calcula que sólo en el barrio de Casilino-900 viven más de 200.000 gitanos rumanos, compartiendo miseria y suciedad con personas procedentes de Latinoamérica, Ucrania o Polonia… apenas a pocos kilómetros del Vaticano.

“Padre, que sean Uno, como Tú y yo somos Uno”.

Interesante. Llevamos escuchando estas palabras, ¿cuánto? ¿Veinte siglos? Ser Uno. Si Yo soy Uno con Dios, si Dios es Uno conmigo, si Tú eres Uno con Dios y Dios es Uno contigo, entonces Tú y yo somos también Uno. Una sola cosa, una sola persona… No sabría cómo decirlo, no soy teólogo, se me escapan las sutilezas de tanto estudio y tanto dogma. Pero hay algo que sí entiendo: que Tú y Yo, hermano, somos Uno. Pero que veinte siglos de repetirnos lo mismo no han sido suficientes para que Tú sigas viviendo en la miseria de un barrio chabolista.

Todas las ONGs para el Desarrollo, todas las Agencias Gubernamentales y Multiestatales que se ocupan del fenómeno del chabolismo coinciden en señalar que, lejos de disminuir, el fenómeno de las chabolas, favelas, villas miseria… aumenta. Y aumenta cada vez más rápido. Y aumenta en función del rápido crecimiento de la desigualdad en todas las ciudades, en todos los países, en todos los continentes. Dentro de sólo treinta años, en 2050, el 70% de la población del planeta será urbana; ¿cuántos de ese 70% vivirán/viviremos en condiciones dignas y cuántos, no?

Los cristianos llevamos, pues, casi dos mil años repitiéndonos las palabras de Cristo (el Ungido, el Lleno de Gracia, El Profeta de Dios, El Purificado, el Universal, el Definitivo, el Único… sólo según algunas de las acepciones que he ido encontrándome). Países como Brasil, Argentina, España, Paraguay, Italia, Sudáfrica, o Kenia –con el 80% de su población-, se definen como cristianos. Unos más y otro menos, unos desde hace milenios, otros desde más recientemente, unos más o menos vertebrados alrededor de otras espiritualidades más ancestrales… pero todos nos decimos mayoritariamente cristianos. Es decir, muchos años, muchas personas, proclamando solemnemente “Padre, que sean Uno como Tú y Yo somos Uno”. ¿Y en todo ese tiempo, qué? ¿Somos Uno, nos sentimos Uno, frente a Desigualdad?

La Desigualdad crea pobres. Jesús contrapone la Unidad a la Pobreza. La Unidad contra el Capitalismo Salvaje y Desbocado de finales del siglo XX y principios del XXI. Si en realidad fuéramos todos Uno…

Sois muchos los que a lo largo de los años, llevados por un sincero compromiso, habéis tenido ocasión de conocer lugares como Los Olivos, el Pozo, la Celsa, la Ventilla o las Barranquillas. Plan Urbanístico tras Plan Urbanístico, el Ayuntamiento de turno, las constructoras, las promotoras de negocios, las instituciones financieras de turno, han ido eliminando todos aquellos núcleos para transformarlos en nuevos barrios de viviendas para clase media, o clases más que medias (Los Olivos es ahora parte de La Moraleja). ¿Quiere decir que Madrid ha erradicado, o se encuentra en proceso de erradicar, el chabolismo? Por supuesto que no. Década tras década, seguirán apareciendo nombres nuevos, ubicaciones cada vez mayores, probablemente extendiéndose, como en el caso de la Cañada Real, a lo largo de varios términos municipales. Pero eso desde luego no quiere decir, en modo alguno, que el chabolismo se encuentre en recesión. Ni en Madrid, ni en Europa, ni en ningún lugar del mundo. Y con el chabolismo, la droga.

Cuando cerraron la Celsa o Pan Bendito, no tardó mucho en empezar a escucharse de Las Barranquillas, de la Rosilla, de las llamadas kundas, aquellos viajes suicidas a por droga, al nuevo poblado donde se habían instalado los entonces clanes. Clanes que se transforman, o  son directamente sustituidos por otros más jóvenes y ambiciosos, pero que nunca dejarán de estar ahí. El año 2016 se estimaban en 12.000 dosis diarias de droga, las que se venden en la Cañada Real y el Gallinero.

Los barrios chabolistas concentran no sólo la miseria originaria de las familias que siguen llegando a las grandes ciudades a vivir de aquello de lo que a éstas les sobra (basura, residuos, papel, cobre, …); sino que en los últimos cincuenta años se han convertido en verdaderos mega-espacios de compra y venta de muerte, de verdadero infierno, enfermedad y desolación.

Desaparecerá la Cañada y desaparecerá el Gallinero. Harán casas y nuevas urbanizaciones. Y surgirán nuevos barrios chabolistas. Tal vez algo más allá de los límites urbanos, tal vez no, tal vez dentro de la misma ciudad, como ya sucede en las megalópolis latinoamericanas. Existen ya asentamientos de familias rumanas en Legazpi, en Chamartín… aprovechando descampados que aún no han sido urbanizados, o como en el caso del Gallinero, espacios muertos entre vías rápidas o autopistas -cuyo cruce no es extraño que produzca decenas de muertes al año-.

Cabe preguntarse si, dos mil años después de que Jesús pronunciara aquellas palabras urgentes y necesarias de su última hora, los cristianos somos, o al menos queremos ser, realmente Uno.

La Cañada es un espacio silencioso. Por las mañanas, un domingo al mes, algunos hermanos de nuestra comunidad parroquial toman sus coches y, en un muy breve trayecto, aparcan frente a Santo Domingo de la Calzada, la parroquia que desde los años sesenta se ha convertido en lo que verdaderamente significa ser “Casa de Dios”. Abrazo, acogida, lugar de descanso, lugar de sanación, de recuperación de la Dignidad. Lugar de Unidad.

No, este artículo no pretende que nadie se sienta culpable de nada. El mundo en que vivimos se mueve en torno a claves y mecanismos complejos y en muchos casos, difíciles de cambiar. Pero también es cierto que este artículo no se ha escrito tampoco con la intención de exculparnos  a ninguno, a mí, el que lo escribe, el primero. Ser Uno como Tú y Yo somos Uno es, en lugares como Santo Domingo de la Calzada, no sólo una frase que se pronuncia en solemnidades cada cierto tiempo, es la Realidad abierta al Amor Infinito de Dios. En La Cañada, en el Gallinero, como a lo largo de tantos años en otros infiernos apenas a unos metros de nuestras casas, han sido también miles las personas que sí creyeron lo que Jesús nos viene diciendo a lo largo de la Historia desde aquella la que fue su Última Cena.

No es pues sólo una cuestión de culparse, sino de pensar con vocación crítica, de esperar con la seguridad de que Dios está de nuestro lado, y de que no podemos servir a dos señores al mismo tiempo.

La Cañada, como hace años Palomeras, La Celsa o Los Olivos, es lugar de muerte, pero sobre todo, es Signo Real de Cristo Resucitado.

El lugar donde muchos trabajan para ser Uno con los que allí viven y mueren.

Carlos Santa María

Grupo de Acción Social

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe

Mariachis cantan al cuadro de la Virgen de GuadalupeEl día 12 de diciembre parece una fecha como cualquier otra, sin embargo, para muchas personas es diferente y tiene un significado especial que la hace distinta al resto de días. Nosotros, ese día, celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Esta celebración la comenzamos a vivir individualmente para luego terminar viviéndola como pareja.

Luis recuerda este día desde niño, visitando junto con toda la familia el Santuario de Guadalupe (Durango, México) y festejándolo en la gran feria que se realizaba en torno a ella. ¡Qué de gente había! ¿¡Cómo no recordar a los matachines!? Esos danzantes que avanzaban hacia el Santuario de la Morenita vestidos con trajes prehispánicos, penachos de plumas en la cabeza y cascabeles de caracoles en los tobillos, que sonaban a cada paso que daban. Cada grupo de danzantes, con la imagen de la Virgen en su pecho o portándolo en un estandarte, encabezaba distintas procesiones que venían desde las parroquias de la zona. La gran explanada del Santuario se llenaba de puestos de comida, cuadros de la Virgen, niños vestidos de Juan Diego, niñas vestidas de la Virgen, música, regalos y un gran colorido…

La Virgencita de Guadalupe está siempre presente en la vida de cada mexicano. Suele afirmarse que el 80% de los mexicanos son católicos pero el 100% son Guadalupanos.

Mis padres me lo inculcaron desde bien pequeño, al principio era sólo una fiesta, una especie de feria en diciembre, pero poco a poco, María de Guadalupe fue tomando fuerza en mí. Cada año escuchábamos la historia de la “tilma” de Juan Diego y las palabras de la Virgen que se han quedado grabadas en el corazón: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?”. Es un sentimiento con el que he ido creciendo y que también ha ido cambiando y madurando dentro de mí. María es una de nosotros, la que se hace indígena; es la madre más tierna que se puede tener.

Bea, desde España, comenzó a vivirlo más tarde. No supo de su existencia hasta conocer a los Misioneros del Espíritu Santo y la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Es la fiesta patronal de la parroquia y ¡¡el día de los mariachis!! Con los años ha ido encontrando su significado y su vivencia dentro de ella. Desde el principio se quedó cautivada por la historia de la Virgen con el pequeño indio.

Siempre me gustó y se me hizo muy significativo que, entre todos, eligiera aparecerse a un “pequeño” y “diferente”… desde ahí encontré el verdadero gusto por esta Virgencita, esta morenita que optó por hacerse grande a través de lo sencillo y humilde.

Mi gusto y atracción por la cultura latinoamericana se fortaleció con el ejemplo de la Guadalupana, que no es sólo mexicana sino de toda América y, por supuesto, para nosotros, también es española. Tuve la oportunidad de visitarla en La Villa de Guadalupe, México, y ver la devoción, el cariño y la confianza que el pueblo mexicano tiene hacia ella. Eso es algo que se contagia y con lo que quedas marcada. Fue un momento más de querer a esta María que, desde entonces, se me ha ido haciendo presente de diferentes maneras a lo largo de mi vida.

Un fuerte lazo me une a ella, que hace que cuando veo su imagen en otras parroquias o escucho que otros hablan de la Guadalupana, me emocione y despierte mi alegría al verla.

Como pareja, la experiencia y vivencia de cada uno ha hecho crecer más nuestro sentimiento y querer más a María como nuestra madre. Lo que cada uno vivía a nivel individual cuando acudía a la celebración de la parroquia, ahora es más grande y compartido cuando llega ese día y juntos lo celebramos. Es una fiesta que nos gusta y disfrutamos mucho… una fiesta que compartimos no sólo entre nosotros,  ni siquiera sólo con la gente habitual de la parroquia, sino que la vivimos con miles de personas de diferentes culturas y nacionalidades que se acercan a visitar a la Virgencita. Es un día grande, en el que sentimos que el frío, que habitualmente hace en esas fechas (y en la iglesia de arriba), queda cubierto por un calor alegre, emocionado y festivo de tantas personas que cada año regresan a esta casa para cantarle, pedirle o agradecerle a María. Es esta Virgencita del Tepeyac la que consigue juntarnos a todos, no importa nuestro origen ni cultura.

Cada año viene más y más gente, pareciendo que el templo se queda pequeño para recibirnos a todos. Todavía recordamos cuando la celebración se hacía en la cripta; entonces era suficiente para acoger a los que acudíamos a la fiesta; pero el contagio de María hizo que la cripta quedara pequeña para tanto amor hacia ella, y los Misioneros del Espíritu Santo decidieron subirla al Templo para poder acogernos a todos los que queríamos celebrar a María en su día. Siempre hay más sacerdotes que de costumbre, las sorpresas nunca faltan, pero tal vez la más esperada es la música de mariachi, que nos envuelve en un encanto especial de alegría, respeto, emoción y fiesta.

Es para nosotros un momento de encuentro de muchas personas: los que participamos activamente en Guadalupe, los que acuden habitualmente a las celebraciones, los que se hacen presentes únicamente en este día… En esta fecha, no importa de dónde venimos, nos hacemos hermanos por el único motivo que nos ha hecho estar todos allí: La Morenita de Guadalupe.

Esta fiesta es, en su conjunto, un momento de compartir, de saludar, de conocer gente nueva, pero, sobre todo, de seguir enamorándonos de María, que nos vuelve a enviar al día a día con una nueva sonrisa en el rostro, sabiendo que “estamos en su regazo” y que siempre que lo necesitemos estará para nosotros.

Bea y Luis

Nuestra nueva web

Hay personas que construyen en silencio, sin anunciar a los cuatro vientos lo que hacen, que, además, son autodidactas, no se rinden nunca hasta lograr sus objetivos y, no contentos con eso, siguen experimentando y mejorando.

Así nació esta página web www.parroquiadeguadalupe.com, de la mano de nuestro querido Alfonso MSpS, como tantas otras cosas que nos ha legado.

Desde el corazón nos ha resultado duro abandonar aquella primera página que Alfonso construyó con sus pequeños defectos que ni él ni nosotros éramos capaces de arreglar y con los que hemos sobrevivido a base de “eso mejor no lo toques”.

Pero en estas lindes las cosas cambian rápido y tras la creación del Equipo de Comunicación y la partida de Alfonso, la demanda de la página, así como de las herramientas y redes sociales asociadas a ella, se ha incrementado de manera exponencial.

Llegó la hora de crear una página web con más espacio de almacenamiento, con un gestor de contenidos más actual, con más cuentas de correo electrónico para todas las áreas y servicios de la parroquia, con un diseño más cercano a todos y con un mejor soporte técnico, en definitiva, con mayores posibilidades de comunicación.

Os presentamos a continuación esta nueva versión de nuestra página web ubicada en la misma dirección que la anterior: www.parroquiadeguadalupe.com.

Portada de la nueva página web de la Parroquia

Como mejoras técnicas, hemos pasado a utilizar el muy conocido editor de contenidos WordPress que, además de ser una de las herramientas más usadas para esta clase de páginas, dispone de un montón de ampliaciones para todo tipo de funcionalidades que se os puedan ocurrir como pueden ser conexión con redes sociales, creación de álbumes de fotos, etc… En un futuro las iremos experimentando.

Como punto de partida, hemos migrado los contenidos que teníamos en la otra página, adaptándolos al nuevo formato. Como novedad, hemos querido ampliar la descripción y acceso a todas las áreas y servicios de la parroquia, poniendo en contexto todo el material descargable que había allí. Nos gustaría, a lo largo de los próximos meses, ir trabajando con los participantes de cada área, para hacer un contenido más personalizado y actualizado y, de esa forma, hacer una página útil para dentro y fuera de nuestra parroquia.

Era nuestro deseo que la página web centralizase las vías de comunicación digital en la parroquia, para lo cual hemos creado un formulario de contacto con el que podéis dirigiros directamente a aquella área con la que necesitéis contactar. Lo podéis encontrar al final de la página ¿Quiénes somos?

Existe también, como en la página antigua, un formulario para suscribirse a la lista de correos con la que, desde el Equipo de Comunicación, os vamos enviando los avisos y comunicaciones de las convocatorias que se producen en la parroquia, así como la revista digital trimestral que confeccionamos.

Disponemos de más espacio para almacenar todo tipo de documentos e imágenes y además hemos ampliado el número de cuentas de correo electrónico que iremos repartiendo también paulatinamente a todas las áreas.

Aprovechamos para recordaros que, además de en nuestra página web, podéis seguir y compartir la vida de nuestra parroquia en:

 Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe – Madrid –

 @pdeguadalupe

 @pdeguadalupe

Si tenéis alguna buena idea, o encontráis algún error, o queréis comentar algo en relación a nuestra/vuestra página web, no dudéis en contactar con nosotros. No prometemos cumplir con los deseos de todos, pero valoraremos todas las opciones.

Al servicio de todos vosotros,

ECOEquipo de Comunicación

Búsqueda. Un poco de nuestra historia

Inicialmente, dos matrimonios murcianos, muy amigos de Luis Hernández, sacerdote diocesano y especialista en dinámica grupal, buscando profundizar en su formación cristiana y, tras varios encuentros con él, fueron madurando el propósito de formar un grupo con inquietudes semejantes, así que, cada uno por su lado, buscó matrimonios amigos dispuestos a sumarse a la iniciativa.

De esa manera el 28 de octubre de 1978 a las 21:30 nos presentamos en el Colegio Mayor Pío XII, donde vivía por aquel entonces Luis, seis matrimonios con muchas ganas de hacer algo pero sin saber qué. Como le pasó a Juan (Jn 1,39) muchos años después nos acordamos del momento exacto en que Jesús se cruzó en nuestra vida: “junto al Jordán, como a la hora décima.”

Empezamos con reuniones, muy dinámicas y participativas, para avanzar en el conocimiento mutuo, mostrar inquietudes y compartir sus propios objetivos. Enseguida nos emplazó a elaborar el objetivo del grupo. Se puede decir que de estas sesiones de las inquietudes y búsqueda de cada uno surgió el nombre: BÚSQUEDA.

Ya teníamos nombre y objetivo; queríamos profundizar en la formación cristiana buscando a Dios a través del hombre y dentro de la forma de vida actual, para llegar a un compromiso y testimonio cristiano, a nivel individual, familiar y de grupo.

Como grupo cristiano abierto, de seis matrimonios pasamos a diez y pronto a quince, también una ex monja y un sacerdote, por lo que nos definimos como grupo básicamente matrimonial. Muchos de nosotros habíamos empezado a frecuentar las celebraciones de Guadalupe, atraídos por lo que allí empezábamos a vivir y llegamos al convencimiento de que como no era conveniente ni sostenible caminar aisladamente, decidimos vincularnos a la Parroquia de Guadalupe.

Fue una etapa muy bonita, empezamos a vivir la fe de una manera más consciente, fuimos aprendiendo a ser activos en la participación, a escuchar ordenadamente y poco a poco le fuimos cogiendo gusto al compartir y nos fuimos implicando en la vida.

Se sucedieron varias etapas de profundización y en el camino hubo personas que tras dejar huellas imborrables nos dejaron, por circunstancias diversas, marcando, como siempre, un hito doloroso pero natural en todo crecimiento. También nos enriquecimos con quienes se sumaron. Pasamos de ser un grupo de amigos a ser grupo cristiano y de ahí a comunidad cristiana.

En tantos años hemos convivido muchos momentos muy enriquecedores y por eso inolvidables:

  • Convivencias de fin de semana con momentos de oración y reparto de las tareas y servicios domésticos.
  • Convivencias con Semana de vacaciones en verano, L’Estartit, Alicante, Torrox, con visitas culturales, playas, etc.
  • Ejercicios espirituales y convivencias que cuidadosamente preparábamos. Recordamos las Celebraciones Pascuales que con tanto cuidado y dedicación organizamos, unas acudiendo a las celebraciones de la parroquia del lugar (Águila, Becerril, La Manga) y otras apoyándonos en nuestro amigo Antonio.

De ahí y conducidos por amigos Misioneros del Espíritu Santo (José Luís, Charly, Pepe, Marco, Toño, Rogelio, Gonzalo) nuestra querida comunidad  BÚSQUEDA sigue caminando comprometida y desde donde compartimos la fe, la vida y el compromiso.

En la Parroquia, inicialmente, nos integramos como grupo en la Pastoral Familiar y al evolucionar como comunidad, en el Catecumenado y posteriormente en la Pastoral de Adultos. Hemos participado en la elaboración de la Línea Directriz de la Parroquia, y en su desarrollo como agentes de pastoral y en servicios como Bautismo, Liturgia, Ministros extraordinarios, Operación kilo, Economía, GAS, Consejo Pastoral, Revista, nacimiento de Dignidad y Solidaridad.

Como Agentes de Pastoral hemos colaborado en la Pastoral de Adultos, tanto en el proceso de formación de nuevas comunidades como en su seguimiento y acompañamiento.

Hemos tenido presencia en Justicia y Paz Diocesana así como con algunas de las asociaciones vinculadas al GAS, y muy especialmente en Cáritas Vicaría donde además la presidencia ha recaído durante muchos años en hermanas de nuestra comunidad.

En este curso 2017-2018, estamos pudiendo coincidir 5, 6 ó 7 personas en las actividades programadas, y en las reuniones de formación y reflexión nos sigue guiando el libro “Grupos de Jesús” de José Antonio Pagola.

En la sesión de programación, al inicio de curso, reflexionamos sobre cómo, cuando planteamos la pregunta ¿qué nos cuestiona este evangelio o este tema que estamos leyendo?, nos metemos demasiado en las curiosidades del texto. Sin embargo, vemos que, en muchos casos, cuando le preguntan curiosidades a Jesús, Él nunca contesta a lo que le preguntan sino a lo que debían haber preguntado. O sea, lo que le importa es si se responde a Dios. Esto nos hace plantearnos: ¿buscamos conocer a Dios o investigar curiosidades inútiles? ¿Evangelizar con palabras y curiosidades o vivir al estilo de Jesús?

Actualmente y como agente de pastoral sigue colaborando en el proceso de formación de niños y niñas en la Catequesis Infantil un hermano al que animamos en su tarea.

Pronto tendremos la gozosa oportunidad de celebrar las bodas de oro de otro matrimonio, la tercera en cinco años.

Así nació y ha vivido hasta ahora la Comunidad Búsqueda, una forma de ser iglesia, de querer vivir el seguimiento de Jesús, y desde ahí pasar la noticia a otros.

Planeación estratégica

Como ya os hemos ido contando en otros momentos, desde finales del curso pasado, y como continuación de la Reestructuración del Ejercicio de la Misión (REM), venimos trabajando en la parroquia un material titulado “Manual para la Planeación estratégica de Misión“, cuyo contenido consta de cinco fichas, las cuales  suponen un diálogo entre todos los actores que la conformamos (laicos y misioneros).

El objetivo final de este proceso es elaborar un documento que, partiendo del  conocimiento de la realidad en la que nos encontramos, a través de la definición del perfil de nuestra parroquia y habiendo diagnosticado las fortalezas y debilidades que poseemos como comunidad, elaboremos “la planificación estratégica” para un período de tres años.

Entre junio y septiembre se trabajó en las asambleas de la Pastoral de Adultos y Pastoral Juvenil Vocacional la ficha, “análisis de realidad” con la dinámica de los árboles, en la que se analizaron y definieron las causas, problemas, consecuencias y retos que nos plantean los principales ámbitos de nuestra vida social: Economía, política, cultura, ecología y religión.

        

Tanto el desarrollo de las sesiones como los resultados obtenidos fueron muy interesantes. Con ellos el Equipo de Estrategas, compuesto por miembros de la Comisión Permanente del Consejo Pastoral Parroquial y algunos “expertos” invitados, definió nuestro “Perfil de Misión” que quedó redactado de la siguiente manera:

Guadalupe es una Parroquia, comunidad de comunidades, animada por los Misioneros del Espíritu Santo que junto con los laicos e insertada en la Archidiócesis de Madrid privilegia la atención a los procesos pastorales y el compromiso solidario de manera corresponsable, celebrativa, comunitaria y participativa, para transformar el contexto en el que se encuentra“.

A lo largo del mes de noviembre y diciembre se invitó a todas las comunidades de la parroquia a trabajar una nueva ficha a través de la dinámica “El tablero de la misión” que se presentó a modo de juego de mesa.

En ella se ha querido realizar un diagnóstico de las fortalezas y debilidades que poseemos como parroquia. Se propuso hacerlo desde una mirada lo más objetiva posible, ajustándose a la realidad, siendo autocríticos y buscando que el resultado sea consensuado.

El diagnóstico de misión se hizo en relación a las categorías:

  • Construir el Pueblo Sacerdotal: Colaboración de laicos y sacerdotes, participación y corresponsabilidad y nuestra involucración eclesial y social.
  • Generar Procesos de Santidad: Aquello que favorece y promueve la experiencia de Dios, los procesos de formación de nuestras áreas y servicios y el acompañamiento personal y grupal.
  • Compromiso de Solidaridad: Sensibilidad social, el impulso que damos a la Pastoral Social, los proyectos, las vivencias y nuestra participación social y política.

El desarrollo de las sesiones ha sido muy enriquecedor y, en general, los comentarios han sido favorables tanto por el formato de la ficha como por los resultados obtenidos.

De ellos podemos destacar que como fortalezas, en Guadalupe “las celebraciones litúrgicas son vivas y favorecen el encuentro con Dios“, “existen espacios donde los laicos pueden participar activamente en la comunidad” o “la propuesta formativa aterriza en la vida concreta y promueve la madurez humana y cristiana“, en contra, las debilidades más detectadas son que “no existe un profundo sentido de Iglesia que lleve a participar en otros niveles como la vicaría o la diócesis“, “no se han propiciado espacios de análisis de la realidad social” o que aún “no tenemos un sentido misionero de salir, acercarnos a los alejados, hacernos presentes en otros espacios externos a nuestra parroquia“.

A lo largo de este primer trimestre del año, continuaremos trabajando para poder elaborar nuestra “Planeación estratégica de Pastoral” que os presentaremos a final de curso.

Equipo de estrategas.