El implacable termómetro nos lo dice a las claras. Estamos en verano; otro curso termina.

Seguro que hemos acumulado vivencias, experiencias interesantes; que hemos aprendido cosas nuevas y conocido nuevas personas.

Quizá hayamos dado un paso importante en nuestra vida, tomado decisiones trascendentes, de futuro. Tal vez solo hayamos conseguido dar pasos inciertos y tambaleantes, afrontado alguna que otra crisis o pegado algún traspié. Podemos haber recorrido un gran trecho o haber dado solo pequeños pasos, cotidianos, casi inapreciables…

Pero, si hemos contado con Jesús en nuestro caminar diario, en el de nuestra comunidad; si hemos compartido mucho y entregado mucho de nosotros mismos; si hemos estado abiertos al otro, a su necesidad y su sufrimiento, si hemos compartido su alegría y hemos sido solidarios en su tristeza; si hemos tratado de superarnos un poco cada día en la dificultad; si hemos elegido la esperanza a pesar de todo, confiados en que Él está con nosotros… el curso habrá merecido la pena.

El próximo nos traerá un nuevo reto, una nueva motivación que intentar convertir en lema de vida, otra oportunidad de seguir trabajando cada día un poco más por hacer realidad el Reino de Dios en este mundo.

¡Feliz verano a tod@s!

ECO

(Equipo de COmunicación)

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