La andadura de nuestro  grupo o comunidad se remonta hacia mediados de los años 70. Un grupo de unas seis señoras con gran interés de conocer la Espiritualidad de la Cruz, comenzaron a reunirse en la biblioteca con el acompañamiento del P. Marcos (Marquitos).

Se leía el evangelio y se trabajaba sobre él a la luz de la Espiritualidad, y al final de la reunión se celebraba la Eucaristía. El entusiasmo por vivir de otra manera el seguimiento de Jesús, fue contagiándose de unos a otros, y el grupo fue aumentando teniéndose que trasladar al salón parroquial.

Siempre ha estado acompañado por los misioneros, entre otros por Sergio Maciel, Raúl González, Sergio Delmar, Fernando Artigas, Javier Serrano, Emilio Suberbie, Antonio Kuri, Ignacio Herrera, etc…hasta llegar al día de hoy que está acompañado por Giancarlo Tomao.

Desde los comienzos las reuniones son todos los miércoles del mes a las 17.30 h. de la tarde y se termina con la Eucaristía de las 19.00 h. En el grupo existe un equipo que se turna en su preparación.

Cada miércoles está dedicado a una actividad que ha ido teniendo modificaciones según el proceso vivido por el grupo.

En la actualidad, el primer miércoles es una charla del sacerdote sobre el tema que se vaya a trabajar ese curso, el segundo se profundiza en las preguntas que nos surjan de la charla anterior, bien en grupo pequeño o de forma asamblearia. El tercer miércoles venimos trabajando los evangelios, de forma que la semana anterior nos llevamos a casa para preparar personalmente un capítulo o lo que se acuerde, con el asesoramiento de la persona del grupo que modera y conduce este tema. Y en la reunión habitual compartimos y debatimos lo que nos ha sugerido a cada uno de nosotros. Y el cuarto y último miércoles lo dedicamos a la oración ante el Santísimo, preparada de acuerdo con los tiempos fuertes o situaciones especiales en silencio y con buena ambientación.

Los temas tratados han sido muchos y muy variados, pero siempre con la intención de que nos ayude hacer vida la riquísima espiritualidad que nos anima.

Hemos profundizado en los Evangelios, la biografía de los fundadores, tanto de Concha Cabrera como la del Padre Félix, iniciación a la Espiritualidad de la Cruz, la Biblia, el Antiguo Testamento visto desde el Nuevo, la Fe, la Oración en sus distintas etapas, Cuaresma, Pecado, Perdón y Conversión, etc…

Estos son los temas programados, pero también trabajamos, aunque tengamos que modificar el calendario, aquellos temas que nos proponen desde la Parroquia.

Todos los años, salvo excepciones, hacemos tres convivencias extraordinarias, la primera es a comienzos del curso que es un retiro convivencia en una casa de oración donde trabajamos un tema fuera del estipulado para  el curso. Puede ser una encíclica del Papa, una situación que preocupe a la sociedad y a nosotros mismos, etc.

La segunda es una convivencia lúdica en la que hacemos lo que podemos llamar dinámicas que nos ayuden a conocernos mejor. Ese día todos llevamos para compartir aquello que es nuestra especialidad culinaria. Después de comer jugamos incluso al bingo, donde el que gana obtiene un pequeñísimo regalo, pero que llena de alegría a todos, pues al final todos llegan a tener su premio.

La tercera es para despedirnos a final de curso, y lo hacemos en la casa de una de las integrantes del grupo que tiene una preciosa casa en el campo. Se comparte todo, lo que nos ha parecido el curso, comida, y especialmente la Eucaristía celebrada por el sacerdote que nos ha acompañado durante el curso, en un ambiente maravilloso, al aire libre entre frondosos árboles, flores de todas clases que nos hacen descubrir todavía más, la maravillosa presencia de nuestro Dios.

En la actualidad todavía hay personas de las que formaron parte de aquel grupo que empezaron su andadura en la biblioteca, y que fue creciendo hasta contar con unas cuarenta personas. En esos comienzos eran sobre todo mujeres jóvenes que, incluso, tuvieron algún hijo en esa época y hoy, no solo son abuelas, sino bisabuelas, pero ahí siguen. Hubo alguna que ingresó en las Religiosas de la Cruz.

También han formado parte varios hombres, casi siempre maridos de alguna de las asistentes. En la actualidad no hay señores, pues han fallecido.

Hubo un momento en que el grupo era tan numeroso y con dificultad de coincidir en la hora, que se formó otro grupo que se reunía a las 19.00 h.

En sus orígenes, como lo que se trataba era de conocer la Espiritualidad de la Cruz, se dieron el nombre del Apostolado de la Cruz, una de las cinco obras de esta espiritualidad. Obra fundada por Concha Cabrera, inspiradora de la espiritualidad, y dirigida a todo el mundo, tanto sacerdotes, religiosos o laicos, siendo su misión llevar la Palabra a todo el pueblo de Dios y favorecer la experiencia sacerdotal en la cotidianidad.

Durante muchos años seguimos llamándonos Apostolado de la Cruz y muy identificados con su propuesta, hasta que en la parroquia se modificó la estructura de las distintas áreas. Entonces se nos invitó a que cambiásemos el nombre, para que este no supusiese que solo en nuestro grupo se estudiaba la Espiritualidad de la Cruz, sino que este carisma tenía que ser vivido por toda la parroquia.

Después de un largo debate, pues no queríamos perder nuestro vivir el Apostolado, llegamos a la conclusión de que el nombre no ha de influir en nuestra forma de vivir el seguimiento de Jesús, decidimos llamarnos ATARDECER.

Hay quien piensa que es un tanto triste nuestro nombre, nuestros motivos fueron todo lo contrario: ATARDECER, para nosotras es ese momento de la vida que, como en un atardecer frente al mar o en las montañas, es serenidad, es belleza, es tranquilidad que permite ver las cosas de forma distinta a cuando comenzamos nuestra andadura. Ahora todo lo vemos desde un prisma lleno de la serenidad que da la experiencia espiritual que hemos podido vivir en este grupo.

Contemplando de forma retrospectiva nuestra vida, como cuando se contempla un bonito atardecer, podemos sacar conclusiones que nos animen a seguir nuestro caminar junto al Dios Padre, y poder ser testimonio para aquellos que nos vean, que el tener experiencia de Dios no es aburrido o tedioso, al contrario, es tan maravilloso como la contemplación de tantos y tantos atardeceres.

Nuestro grupo o comunidad siempre ha tenido y tiene las puertas abiertas a acoger a aquellas personas que quieren formar parte de esta experiencia, pero si no es lo que buscaban, pueden salir sin que sean cuestionadas, pero sabiendo que pueden acudir a cualquiera de nosotras  cuando quieran o lo necesiten.

Este grupo tiene como principal actividad la visita a sacerdotes ancianos. En tiempos anteriores solo eran personas pertenecientes al Apostolado, más tarde se ha ido abriendo a otras personas de la parroquia.

Es otra de las Obras de la Espiritualidad, la visita y atención a los sacerdotes ancianos y enfermos que se encuentran solos y residen principalmente en una residencia.

ATARDECER.

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