La Pastoral Juvenil Vocacional de la Parroquia se prepara para vivir uno de sus veranos más intensos de la historia: 3 grupos, 3 planes distintos. A principio del curso, desde la coordinadora, nos propusimos organizar viajes/actividades alternativas para nuestros grupos, acordes a la edad y al temario que tratan.

 

En primer lugar, para Propuesta 2, decidimos optar por un campo de trabajo. Los chavales han elegido dos destinos distintos: Bilbao y Ceuta. Los que quieren vivir la experiencia de la inmigración desde la espiritualidad vivirán 2 semanas en Ceuta. Esta experiencia de encuentro en la Frontera Sur conecta con lo más puro y genuino del ser humano: compartirán momentos con los hombres y mujeres inmigrantes que se encuentran allí; pondrán cara y sonrisas a realidades duras; verán la valla de la vergüenza; caminaran al lado de la frontera con Marruecos.

 

Propuesta 3 viajarán hasta Francia, para reunirse con cientos de jóvenes de otros países, en Taizé. Para aquellos que no lo conozcáis, la Comunidad de Taizé es una comunidad monástica cristiana ecuménica, fundada en 1940 por el teólogo suizo Roger Schutz, conocido como Hermano Roger, en la localidad de Taizé, Francia, que continúa siendo su sede. Es reconocida mundialmente como un foco de ecumenismoLos momentos importantes en Taizé están marcados por la oración común, que tiene lugar en la Iglesia de la Reconciliación, tres veces al día. Al son de las campanas, se paralizan los trabajos, los encuentros y todos, jóvenes, mayores y niños, se reúnen con los hermanos para la oración. Una experiencia muy conocida y de la que mucha gente de la Parroquia habla maravillas, tanto adultos, como jóvenes y niños.

 

Finalmente, la experiencia cumbre de los mayores de la Pastoral Juvenil será embarcarse en un avión y partir a la otra punta del mundo, a Perú, a ayudar con su experiencia y con su espiritualidad a jóvenes de ese país. Diego Viedma, uno de los jóvenes de IC2, que se embarca en esta aventura, nos relata cómo está viviendo su experiencia:

“Desde hace un tiempo me resuenan estas palabras de Jorge Mario Bergoglio: «Ustedes, los jóvenes, son los que tienen el futuro. Les pido que lo construyan, que se unan al reto de trabajar por un mundo mejor». Jorge es un hombre cuyo nombre sonará a muchos de nosotros, pero cuyas palabras son las de un hombre corriente. Si reconozco en ellas una tremenda coherencia como humano, ¿cómo hacer oídos sordos a las necesidades del mundo?, ¿cómo mirar hacia otro lado cuando piden directamente a mí, a ti, que nos pongamos manos a la obra por un mundo mejor? A mí me es imposible.

Aun así, no todo reluce. Los que vamos desde la parroquia de Guadalupe (Isa, Jose, Pablo Molina y yo) compartimos entre muchas cosas una fundamental: el miedo. Cada uno de nosotros concebirá ese miedo desde diferentes perspectivas, que le afectarán de una manera u otra. Intranquilidad, falta de seguridad, nostalgia, soledad, incomprensión, impotencia son sólo algunos de los sentimientos que navegan por la mente y el corazón de muchos de nosotros, de muchos de los que hemos decidido tomar esta aventura.

No obstante, y pese al miedo, compartimos una cuestión común más importante todavía: el Espíritu. El Espíritu en nosotros es mayor que el miedo. El Espíritu que nos invita a formar parte de este cambio, a vivir en comunidad, a compartir alegrías y tristezas, inquietudes y éxitos y a sentirnos motivados a hacer, del día a día de las personas que nos encontraremos allí, un día mejor.

Cada uno de nosotros ha vivido este proceso de manera diferente, eso sí desde la Fe. Si no fuera por Jesús, que se transforma y actúa a través de nosotros, esta decisión jamás la podríamos haber tomado. Jesús nos recuerda que es posible un mundo mejor, un mundo acorde a su Palabra. La motivación en este sentido para mí es bestial. Poder llevar la Palabra mediante acciones al otro lado del mundo fomenta en mí un espíritu de acción y de ganas de llevarlo a cabo como pocas veces en mi vida he sentido.  Y sí, sé que no es coherente llevar a cabo acciones de transmisión de  la Palabra  aquí y no llevarlas a cabo en nuestras cotidianidades. Es por ello que Perú no es solo Piura, Selva o Sierra. Es Guadalupe, es nuestras casas, los vecinos con los que compartimos edificio, nuestro trabajo, el colegio o la universidad, Madrid, nuestras y vuestras vidas, en su día a día, en su conjunto. Por ello, Perú no es sólo Perú. Es nuestra vida. Es la vida que soñamos. Es el puente que hemos decidido cruzar. Es el camino que hemos decido tomar.”

 

Hasta aquí, el verano que la Pastoral Juvenil tiene por delante. Esperamos poder compartiros a todos en detalle cómo fueron todas nuestras experiencias, en Septiembre.

Buen verano a todo el mundo, ya os contaremos cómo nos ha ido todo ;)

 

Jaime Alonso y Diego Viedma

TAIZE.jpg

Compartir en FacebookCompartir en Google PlusCompartir en Twitter