El 17 de noviembre tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe un acto interreligioso convocado por las principales religiones con presencia en Madrid y apoyado por una diversidad de grupos, comunidades de base y asociaciones ecuménicas. La iniciativa había surgido meses atrás cuando la situación de los refugiados que huían de la guerra en Siria era cada vez más dramática. A la vez, el terrorismo y la violencia seguían dejando huella en distintos lugares, poniendo en evidencia planteamientos fundamentalistas, intolerantes y también intereses económicos, políticos y estratégicos.

Las personas que estuvimos en el origen de esta iniciativa teníamos claro que la voz de las religiones era necesaria para mostrar lo que es genuino de ellas y que expresamos en el manifiesto presentado en la Mezquita Central de Madrid en el mes de junio:

“Encontramos en la religión la fuerza para promover una cultura de la acogida y la hospitalidad, de la mediación, el diálogo y la reconciliación, en la que la paz sea el fruto perenne de una justicia que anhelamos junto con todas las personas de buena voluntad que sueñan para sus descendientes un mundo mejor”

En la segunda celebración, en noviembre, hemos querido acercarnos a la realidad de personas que son o han sido emigrantes y refugiadas o que están recibiendo directamente en sus templos y asociaciones a personas que llegan huyendo del hambre, la guerra y la injusticia.

En un clima de oración con canciones sobre la Esperanza, o sobre el hecho fundamental de que “todos somos hermanos”, interpretadas por uno de los coros de la parroquia, por dos hermanos de la Mezquita de Tetuán o por el coro de la Comunidad Bahá’í, fuimos conociendo testimonios y experiencias y reflexionando sobre los prejuicios tan extendidos contra las personas emigrantes y refugiadas, y sobre los retos que se nos plantean individualmente y como grupos, comunidades, iglesias…

En la mesa redonda participaron Rut y Shayma, musulmanas, “son las personas verdaderamente implicadas en la religión las que tienden lazos hacia las otras religiones”; Nicole, emigrante de la República Democrática del Congo, acogida por la Asociación Karibu después de una auténtica peripecia para huir de las redes de trata y explotación de su país. Fue un testimonio sobrecogedor. Farid, iraní que vive en España desde hace años, es miembro de la religión bahá’í, compartió con nosotros su lucha para “no sentirse extranjero” al llegar a España. Cerró la mesa redonda Vladimir, presidente de la Asociación ecuatoriana Rumiñahui que insistió en la importancia de la cohesión social entre emigrantes y nativos.

Unas doscientas personas asistieron y abarrotaron el Salón de Actos, tanto de los distintos grupos y comunidades de la parroquia y como de muy distintos lugares y de las confesiones y grupos convocantes. La acogida y el apoyo de Fernando desde que iniciamos la preparación hasta el último momento fue magnífica y valorada por todos los organizadores.

El proceso de preparación del acto de la Mezquita, del manifiesto y de este último de noviembre ha supuesto también algo muy enriquecedor para todos los que hemos participado desde el comienzo en él: desde la diversidad y con poca experiencia de trabajar juntos,  con muchas reuniones y sobre todo con mucho intercambio de mensajes de correo electrónico, hemos ido tejiendo una base de entendimiento y confianza que nos ha permitido unirnos en una iniciativa con la que todos estábamos de acuerdo, aunque tengamos distintos puntos de vista en otros temas.

Termino con un párrafo del discurso del Papa Francisco a los Movimientos Populares del pasado mes de noviembre que tuve ocasión de escuchar directamente:

Hago mías las palabras de mi hermano el Arzobispo Hieronymus de Grecia: «Quien ve los ojos de los niños que encontramos en los campos de refugiados es capaz de reconocer de inmediato, en su totalidad, la “bancarrota” de la humanidad» (Discurso en el Campo de refugiados de Moria, Lesbos, 16 de abril de 2016) ¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo… tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente

Las confesiones religiosas convocantes han sido:

Comisión Islámica de España (UCIDE), Comunidad Bahá’í de España, Comunidad Judía Reformista de Madrid, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Iglesia Evangélica Española (IEE), Iglesia Siria Ortodoxa, Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Madrid de la Iglesia Católica Romana, Asociación para la conciencia de Krishna (Hare Krishna), Centro Budista Shambhala de Madrid

Asociaciones y grupos que apoyan: Asociación Arco Forum, Asociación Ecuménica Internacional (IEF), Asociación Éxodo para la transformación social, Comisión diocesana de Justicia y Paz, Arzobispado de Madrid de la Iglesia Católica Romana,  Comunidad de Sant’Egidio, Cristianas y cristianos de base de Madrid,  Movimiento de los Focolares, Plataforma Evangelio, Justicia y Derechos Sociales,  Redes Cristianas.

Raquel Mallavibarrena, Comunidad Base de la PA.

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