En la fiesta de Pentecostés y en la Navidad existe la costumbre en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo de hacer explícita ante la comunidad eclesial la Profesión religiosa que hicimos al terminar nuestro Noviciado, primero temporalmente, por un año o dos reiterados, y después de un tiempo razonable, actualmente antes de recibir el Sacramento del Orden (diaconado), de manera definitiva o “perpetua”.

La profesión religiosa que implica los votos de pobreza, castidad y obediencia, según el tenor de nuestras Constituciones, que contiene las normas que nos rigen, es una manifestación ante la Iglesia, representada por nuestro Superior Mayor y delante de la Comunidad religiosa y eclesial, de nuestra decisión de seguir “radicalmente” a Cristo sacerdote y víctima, pobre, casto y obediente, y de realizar la misión que se nos ha confiado de “extender el Reinado del Espíritu Santo”, según la “Espiritualidad de la Cruz”, en una comunidad determinada.

Conscientes de nuestra fragilidad y contando con la oración de aquellos con quienes compartimos vida y trabajo, esperamos vivir con fidelidad nuestro compromiso.

Por eso, el día de Navidad renovamos ante todos los que participaron en la Misa de NAVIDAD, nuestros votos religiosos.

Contamos con vosotros.

Misioneros renovacion 2016

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