Crónica de un viaje de familia para encontrar  a los misioneros en su recién fundada comunidad de Guatemala y para abrazar a Balta (... con intenciones ocultas de secuestrarlo para traerlo para España ;-)

Nada más llegar nos hacemos una idea de lo que los misioneros significan ya para  Guastatoya, una ciudad de 20.000 habitantes que es cabecera de una región muy extensa , muy sencilla y muy calurosa en el camino a de la capital hacia el Atlántico. La Parroquia en la plaza del Parque Central junto al Ayuntamiento y la Policía

Aterrizamos un sábado por la tarde y el domingo se celebraba misa mayor:  ¡A las  8 de la “madrugada”! Retrasmitida por televisión y con presencia del obispo de Jalapa, Julio Cabrera, gran amigo y promotor de los misioneros del Espíritu Santo. Fue realmente una experiencia extraordinaria con una asamblea que abarrotaba el templo, una celebración participativa  llena de vida y alegría y un obispo cercano y cariñoso con el que pudimos compartir una hora de charla riquísima. En ella pudimos disfrutar de un hombre que habiendo sufrido la violencia más extrema siendo obispo del Quiché sólo transmite PAZ.

En los días siguientes, en la actividad de “seguir al misionero”  pudimos descubrir la labor pastoral que se multiplica en ingentes líneas  de trabajo de formación con adultos, con jóvenes, y con presencia en cada una de las 14 aldeas y varios caseríos que atiende la parroquia. Allí los bautizos, las comuniones y las confirmaciones se cuentan por cientos. El secreto de los misioneros: Su presencia, sus celebraciones, su forma de hacer y estar con la gente y la capacidad de poner en marcha a muchos laicos que coordinan y organizan la actividad parroquial dividida en sectores.(¡Gracias Magdaleno, Celso y tantos otros!). De la Eucaristía celebrada en el caserío de La Paz, donde solo pueden acudir una vez al mes porque  se llega tras casi una hora de coche por caminos de tierra y casi otra caminando por el monte os compartimos una foto. Experiencia maravillosa con aquellos que menos tienen pero que  acogen al que viene de fuera compartiendo todo lo que poseen.

Pero en un país así, no es menor su ocupación en la labor social. Su presencia  se extiende en muchos ámbitos para procurar el diálogo entre los distintos actores sociales, la defensa de los más débiles, la educación, etc . Nos gustaría destacar el papel que juegan en el dispensario parroquial que gestionado por las monjas y  dirigido por una monja y mujer excepcional que nos cautivó el corazón (Rita), se ocupa de la gente más pobre. En él,  los misioneros se vuelcan para procurarle ayuda económica y dotarle de medios que permitan una asistencia sanitaria digna (la sanidad pública es casi inexistente). Gracias a la ayuda recibida desde Guadalupe (Dignidad y Solidaridad y otros) han podido comprar recientemente instrumental para electrocardiogramas, analíticas más completas, etc... ¡Mucho por hacer!

No, no nos podemos robar a Balta, porque allí ya son imprescindibles para aquellas gentes que los adoran. Su comunidad de 3 ahora ya 4: El maestro discreto Balta, Sergio enorme de tamaño y aún mayor de corazón,  Bernardo vital al que no conocimos y el recién llegado  Nacho.

Sois muy grandes y nos volvemos felices de haber compartido tanto con vosotros. ¡GRACIAS!

Guatemala 01   Guatemala 02   Guatemala 04

Compartir en FacebookCompartir en Google PlusCompartir en Twitter