GAS

Ya comienzan a conocernos, después de casi dos años de voluntariado promovido desde el GAS. Para ellos, somos “los de Guadalupe”, los de las lentejas”.

Son agradecidos, no tanto por la comida que les ofrecemos, sino por dedicarles un rato, con una sonrisa, escucharles, ponerles nombre dentro de la  dura realidad que viven día a día.

El hecho de interesarnos por sus problemas médicos, o de llevarles un libro porque le gusta leer, o simplemente unas pilas para su radio, les cambia la cara, se sienten personas, no “unos rostros in-visibles” para la sociedad, a pesar de las dificultades de acercamiento que tenemos con algunas personas con las que no compartimos idioma y costumbres.

Este verano vamos a intentar continuar con nuestro voluntariado, creemos que, a pesar de vivir en determinados momentos experiencias contradictorias, nos sentimos comprometidos con estas personas que también tienen derecho a cariño y acompañamiento en este periodo estival.

Este acompañamiento, como nos comentó Blas, el psicólogo del Albergue Municipal de San Isidro, es un instrumento en la intervención con estas personas, y tenemos que partir de una aceptación incondicional, escucha, interés por el otro y, si es posible, tratar de establecer un vínculo con ellos. Debemos ser prudentes, actuar con sensatez, para intentar acercarles a los recursos existentes, informarles, y si es necesario contactar con el SAMUR SOCIAL, para que haya una luz en su vida, aunque a veces los procesos no tengan vuelta atrás.

Esperamos que el próximo curso haya nuevos grupos que apoyen esta iniciativa, y que otros puedan redirigir su compromiso de voluntariado a colaborar con otras asociaciones de las que forman parte del GAS  en Guadalupe.

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