Editorial

¡Dios ha nacido! Una vez más, como todos los años, Dios se nos regala de nuevo. Jesús vuelve a nacer para nosotros, para ser “Dios-con-nosotros”.

Como un “sin techo”, como un “refugiado”, Jesús nace en la penumbra de un humilde establo en mitad de una fría noche de invierno. La Navidad es la fiesta de lo pequeño, de la sencillez, del olor a pesebre, de la precariedad de la vida.

Ojalá le hayamos acogido sinceramente en nuestra vida. Ojalá le hayamos abierto nuestro corazón para dejarle nacer dentro, muy hondo, muy de verdad.

Ojalá la vieja Europa entendiera el mensaje de la Navidad, más allá de las luces, de los adornos, de los mercadillos, del derroche injustificable… Ese mensaje eterno de la Navidad que es espíritu de acogida, de entrega, de solidaridad con el más pequeño, con el que sufre, con el que no tiene techo bajo el que guarecerse.

Ojalá nuestro portal navideño pueda siempre acoger al que huye de la guerra, de la miseria, de la pobreza y solo busca vivir en paz pero, sobre todo, vivir.

Ojalá siempre haya razones para la esperanza de aquellos pueblos que ven amenazado su presente y su futuro por situaciones profundamente injustas, que deberían ponernos en pie cada día para compartir con ellos un permanente renacer del espíritu de la Navidad.

ECO

(Equipo de COmunicación)

Guadavision 2016

Guadavisión, encuentro de villancicos. Cuando recibimos el correo electrónico con el evento, desde nuestra “joven” comunidad Tamar, lo hablamos y decidimos participar. Reto para nosotros pues, aunque nos encanta cantar, somos conscientes de lo mucho que nos falta para hacerlo bien. A pesar de ello nos lanzamos, lo asumimos como actividad de la comunidad, cantaríamos los que estábamos aquí y los que, por motivos de agenda ¡qué bien queda eso! o por compromisos familiares no podían asistir, nos acompañarían en el corazón.

El primer reto fue buscar villancicos para cantar conscientes de nuestras limitaciones, menos mal que contamos con nuestros hermanos Ana y Juanjo que son capaces de sacar el máximo con la materia prima con la que contamos.

Segundo reto, encontrar momento para poder ensayar en unas fechas que son de prisas y llenas de múltiples compromisos ya adquiridos. Logramos encontrar un hueco para tomar contacto con los villancicos y no mas.

Total que nos plantamos en el día 30 sin haber  podido ensayar todos juntos. Eso sí, el día indicado a las seis y media de la tarde coincidimos todos los que íbamos a participar, porque lo de cantar viene luego.

El ensayo fue muy divertido, lo disfrutamos, nos reímos, y pusimos nuestra mejor voluntad para hacerlo de manera digna. Otra vez Ana nos preparó; con infinita paciencia, nos enseñó a vocalizar, a saber cuando teníamos que entrar, cuando teníamos que acabar ….

Nuestro objetivo, colaborar, junto a otros hermanos de la parroquia, en pasar una tarde festiva, alegre y distendida junto a la comunidad parroquial

Tercer reto, eran las ocho de tarde, hora nada taurina, empieza Guadavisión.

¡¡¡Horror!!! los otros participantes: el coro de doce (profesionales) el coro de ocho (profesionales) un conjunto de cantos alemanes una pareja de voces jóvenes (linda juventud) y nosotros, un grupo de personas que unos minutos antes se juntaron para cantar o mejor dicho para disfrutar cantando unos villancicos.

Salimos a disfrutar y disfrutamos. Y creo que transmitimos esa alegría, ese pasármelo bien a los asistentes. Lo importante no era cantar estupendamente bien, sino juntos celebrar, cantando villancicos, la Navidad, de manera sencilla, alegre y divertida

Lo que si podemos deciros, que para nosotros, como comunidad Tamar, fue una experiencia inolvidable el poder transmitir a la comunidad parroquial nuestro compromiso de vivir alegres en el amor de Jesus de Nazaret,

Quizás tuvimos fallos… seguro, pero que nos lo hemos pasado bien, bien, eso seguro que sí.

Nuestro mensaje a todos los que formáis parte de esta parroquia de Guadalupe es que os animéis a participar cada vez que tengamos oportunidad de hacerlo. Enriquece y da mucha vida a la comunidad.

Comunidad Tamar

Un viaje al corazón del hombre desde el corazón de la selva

Guadalupanos por el mundo

Nuestra segunda entrega nos lleva hasta un pequeño poblado de la selva amazónica peruana. Desde allí nos escriben Carol y Julio, quienes desde hace un año viven allí con su hijo de casi dos años.

Un viaje al corazón del hombre desde el corazón de la selva

Las cosas vienen cuando vienen. Y así, aunque el sueño de ir a la misión que los laicos corazonistas (del colegio donde Julio estudió y trabaja) viene de antiguo, el momento fue el año pasado. Nuestro hijo ya tenía nueve meses, edad que a muchos les parecía impedimento para el viaje, pero allá fuimos.

Lagunas es una pequeña ciudad en plena Amazonía, para llegar hasta allí hace falta algo más de dos días, el último tramo desde  Yurimaguas, la ciudad “grande” más cercana se hace en barco: siete horas por un río que es afluente, de un afluente del Amazonas y aun así el más grande que hemos visto en nuestra vida.

Desde allí uno empieza a ser consciente de su pequeñez, la selva impresiona con sus dimensiones colosales, con la profusión de árboles, de aves, de colores, la selva también se defiende con su calor agobiante, con sus mosquitos (allá zancudos) y con  su humedad… y luego la gente de la selva recibe con sencillez, con cariño pero también con cierta extrañeza.

El proyecto de la Fundación Corazonistas es un internado y apoyo a un colegio con el que se lleva trabajando desde 2009, la apuesta es hacerlo desde una vocación misionera, familiar y cristiana. La vida en Lagunas es sencilla, los ritmos lentos y la rutina tranquila; pero 60 adolescentes internos se encargan de que no haya dos días iguales. Decíamos que Lagunas es una pequeña ciudad, a su alrededor (además de selva, mucha selva) hay multitud de comunidades (así se llama a las aldeas o caseríos) con poblaciones que varían de unas pocas familias a unos 200 habitantes. Allí los niños pueden estudiar Primaria, pero una vez acabada, sus opciones son pocas. De ahí nace el Hogar Intercultural Misional Goretti, un proyecto del Obispo de Yurimaguas que está en manos de los laicos corazonistas, un hogar que acoge a 60 adolescentes mientras estudian Secundaria en Lagunas.

La rutina viene marcada por los ritmos escolares: desayuno-colegio-comida-apoyo-deporte-cena-estudio-cama… y en ella da tiempo a conocer a los chavales: sus historias, sus dificultades, sus logros… y a conocer también la cultura que nos acoge.

A los alumnos les cuesta estudiar, les cuesta porque es difícil ver un futuro mejor, les cuesta porque nadie les ha pedido nunca que lo hagan, ni les ha enseñado, les cuesta porque están acostumbrados a llevar las riendas de su vida (sobre todo ellos) a dejar que los problemas pasen, a no esperar mucho. Es ese el quid de nuestra presencia.

El Internado cuenta ya con trabajadores que hacen las labores de cuidado y acompañamiento, pero nosotros seguimos revalorizando el trabajo, apoyando el estudio, animando esperanzas y también apoyando con  contenidos que son más difíciles. Pero en este escenario hemos encontrado el mayor reto de la misión.

Inmersos en una cultura que es radicalmente diferente a la nuestra, que valora aspectos distintos, que plantea retos distintos, nos vemos en la tesitura de tener que discernir qué realidades, qué actitudes son propias de esa cultura y merecen ser contempladas y acogidas y cuáles debemos trabajar por modificar y proporcionar mayor calidad de vida. Ese ha sido y continúa siendo nuestro mayor reto.

“¿Y el niño?” estaréis pensando muchos “¿Qué pasa con esa criatura de nueve meses que os habéis llevado al corazón de la Amazonía?”  El niño es el centro de una dinámica familiar que merece la pena ser vivida. Hemos encontrado un espacio que nos permite crecer como familia, disfrutar juntos, acompañar procesos que en Madrid, quizás, nos habríamos perdido. Julio tiene una edad de descubrir el mundo y ahora vive en un mundo alucinante para descubrir, se ha adaptado de maravilla al calor, a la comida, a los ritmos.

No cabe en estas páginas todo lo que estamos viviendo: las tripas revueltas al enfrentarse a la auténtica pobreza, el cariño con el que se mira a un adolescente que quiere ya ser mayor, la frustración cuando se niegan a estudiar, el agradecimiento con el que la gente recibe cualquier ayuda, la experiencia de fraternidad con sus más y con sus menos, la prueba a la que sometemos a nuestro joven matrimonio, la extrañeza con la que miramos realidades del día a día… no cabe

Sólo nos queda agradecer esta experiencia al Padre y pedir que os acordéis en vuestro rato de oración de este lugar que apenas aparece en los mapas, que penséis en los cientos de niños que se enfrentan a un futuro incierto, que tengáis en vuestro corazón la pobreza de estas familias, que nos guardéis a nosotros tres un pequeño recuerdo. Nosotros seguiremos un año más con la misma ilusión, porque hemos descubierto que esto nos hace felices.

Carol y Julio

https://serohacerenlagunas.wordpress.com/

La mejor siesta de los domingos

Hace ya casi seis años, el Diácono Gerardo Dueñas, ordenado en nuestra Parroquia y miembro de la Comunidad Betel, nos propuso un nuevo reto que en principio parecía complicado, como todo lo que suele proponernos, pero que al final ha resultado para muchos una experiencia de vida de lo más interesante.

El reto consistía en animar la celebración dominical en el Hospital Psiquiátrico Dr. Rodríguez Lafora, en el que él está destinado como Capellán. Hicimos un llamamiento a los coros de la Parroquia, y empezamos nuestra andadura. Con participación de los animadores de las misas de 12, 13 y 20 comenzamos a asistir un domingo cada quince días, y a vivir unas celebraciones muy especiales con los pacientes.

Homilías distintas, cantos para animarles a participar, lecturas especiales realizadas por ellos mismos… Toda una experiencia. Conocer a Javi, Gregoria, Lola, el que cuenta chistes, “el legionario”, el perfecto lector de salmos que visita a su hermana todos los domingos, el que baila, la que se santigua sin parar… nos hace salir del Hospital cada domingo con las pilas cargadas, dándonos cuenta de lo que tenemos y siendo conscientes de que, de alguna manera, les hemos alegrado la tarde.

Es una experiencia que vivimos de forma individual, cada uno, como servicio, porque formamos parte de un coro, y comunitariamente, puesto que contamos con la incorporación de la comunidad Tamar que lleva ya dos años participando como actividad comunitaria. De esa manera podemos cubrir todos los domingos y cuentan con animación todas las semanas.

Otro momento espectacular es celebrar con ellos la Navidad. Antes de las Fiestas vamos un día para cantarles Villancicos, y ese día es el más mágico, porque cantamos primero en la Capilla, pero luego hacemos un recorrido por varias unidades de hospitalización, en las que encontramos a los que no pueden o no suelen bajar, pero que siempre se alegran –y emocionan– con nuestra visita.

Creo que el resumen de la experiencia es fácil: estos hermanos que sufren como consecuencia de la enfermedad mental nos dan todo a cambio de nada. ¡Anímate y acompáñanos!

Alicia y Gerardo

Por la compasión a la esperanza

El sábado 12 de noviembre celebramos en Guadalupe el Foro Parroquial, preparado y animado este año por el Grupo de Acción Social (G.A.S.) de la parroquia, en consonancia con el lema parroquial, “elige la esperanza, yo estoy contigo

El Foro parroquial es un espacio importante para llevar a nuestra vida comunitaria  lo decidido en la Asamblea parroquial de febrero de 2014, en la que conmemoramos los 100 años de los Misioneros del Espíritu Santo y los 50 años de nuestra parroquia y nos planteamos las líneas parroquiales a seguir. Es un momento de reflexión, corresponsabilidad y participación parroquial, al que están invitadas todas las comunidades, para compartir nuestras ideas y propuestas, escucharnos y meditar lo que Dios nos propone como andadura, a nivel personal y comunitario.

El encuentro de este año, “por la compasión, a la transformación interior y a la esperanza”, giró sobre dos ejes principales: los proyectos solidarios y las experiencias de los voluntarios de las asociaciones que apoya el GAS, presentes en el Foro, que compartieron con nosotros en pequeños grupos de trabajo, y la propuesta que nos hizo la artista Alejandra Corral, que nos acompañó también en este encuentro, para que participáramos en su proyecto “Golden Red”.

Alejandra Corral fue la creadora hace año y medio del proyecto solidario “Lágrimas Negras”, en el 2.500 mujeres de 40 países contribuyeron a bordar un tapiz, hecho con cañamazo e hilo, que representaba las lágrimas vertidas en el mundo por la violación de los derechos humanos de las mujeres. Por su parte, “Golden Red”, es un proyecto artístico sobre la compasión, abierto en esta ocasión no solo a la colaboración de las mujeres, sino también de los hombres. Su objetivo es concienciar a la sociedad  sobre el sufrimiento y el dolor ajeno y, concretamente, sobre la trata de personas.

El Foro fue muy dinámico y fructífero, tanto por lo que se compartió y debatió en los grupos, como por el trabajo final. Conocimos las diferentes problemáticas con las que se enfrentan las asociaciones cada día y respondimos también a tres preguntas personales, sobre cómo nos  llevaba la esperanza a la compasión, qué situaciones en nuestro entorno inmediato nos movían a la compasión, a la esperanza, o a la desesperanza, y de qué manera lo vivido ese día en el Foro suscitaba nuestra esperanza.

El resultado de esta reflexión y trabajo lo plasmamos después en “Golden Red”,  que puso a prueba nuestra imaginación y creatividad, confeccionando círculos y óvalos de papel de diferentes colores y texturas, que luego se plastificarán y unirán con anillas, para formar una red articulada. Esta red se expondrá luego en forma de iglú o tipi indio.

Y todo lo vivido y experimentado durante esa mañana lo llevamos después a la oración con la que terminamos el Foro, en forma de una frase de acción de gracias que resumía nuestra reflexión.

Es una pena que este año este encuentro no haya estado tan concurrido como otras veces.

“Señor, he dejado confiadamente mi vida en tus manos, porque sé de quién me he fiado. Toca mi corazón y hazlo compasivo y misericordioso, como el tuyo, para que palpite al tiempo y en el tiempo de mis hermanos necesitados, formando un “nosotros” fraterno y universal, en el que ningún dolor nos sea ajeno”.

Sol Valero de Bernabé (Comunidad GO)